Tolima
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Monseñor Miguel Fernando González Marín, obispo de la arquidiócesis de Ibagué y del norte del Tolima, ha expresado su solidaridad con la pintoresca región de la Amazonía que viene siendo destruía por los gobiernos y las multinacionales, principalmente. Saludó la actividad que viene liderando “Brigada Verde”, el encuentro mundial de caricatura en solidaridad con esta hermosa región, considerada pulmón del mundo.



El religioso habló en exclusiva para la página web: www.pacocol.org, haciendo un llamado a su feligresía a defender el planeta, la tierra y el medio ambiente, a leer, meditar y practicar el mensaje de la encíclica Laudato Si del Papa Francisco. De igual manera, expresa su total respaldo a la Brigada Verde. “Un respaldo total. Un respaldo total. Me parece muy interesante que exista la Brigada Verde, en solidaridad con la Amazonía”, señaló.

La entrevista es la siguiente:

-         Un tema crucial en estos momentos es el tema ambiental. ¿Cuál es su apreciación sobre el particular?

Creo que es la apreciación de la iglesia, es lo que nos enseña la iglesia católica. El tema de la ecología, el amor y el respeto al medio ambiente, no es un tema nuevo dentro de la fe cristiana, porque creemos en un dios que ha hecho las cosas bien, las ha hecho ordenadamente y por su infinita bondad ha puesto al ser humano a administrar estos bienes materiales. Por lo tanto, cuidar el ambiente es cuidar ese contexto en el que dios nos colocó y cuidar significa respetarlo, significa no abusar de él y no simplemente gastarlo, sino que a cada generación que nos permite habitarlo aquí en la tierra, le tiene que llegar esa creación, ese mundo creado por dios en las mejores condiciones.

Entonces, por una parte la dogmática, por decirlo de una parte de la teología que creemos en dios creador, que todo lo ha hecho bien y nosotros somos sus criaturas capaces de cuidar y sacar provecho de este mundo sin dañarlo. Por otra parte, está el argumento moral también de la teología moral que es por respeto, por amor, por caridad con las generaciones venideras, los que estamos ahora en el presente, cuidamos el mundo para que los que vengan se encuentren un mundo vivible, no un mundo dañado y deteriorado.

Desde ese punto moral entra también el cuidado ecológico dentro de nuestra enseñanza cristiana, la enseñanza que da la iglesia católica y la que todos debemos asumir. Este tema ya estaba enseñado desde siempre, pero hoy en día ante la fragilidad del mundo y de ver cómo la creación se va deteriorando tan rápidamente, pues ahora somos más sensibles que antes. Es una enseñanza de siempre, una enseñanza que está marcada por nuestra fe y que estamos sin ninguna duda también promoviendo que se viva y que seamos conscientes de ello.

-         Hay potencias que se están disputando el mundo y esa disputa la tierra, la naturaleza, ser humano, llevan la peor parte. ¿Cómo contrarrestar esta difícil y compleja realidad en el siglo XXI?

Yo creo que desde el orden que le planteaba al principio: Somos criaturas, nosotros no somos creadores, nuestro hermano no es creador, es descubridor, va descubriendo todas las ventajas y todos los secretos que tiene la naturaleza. Por lo tanto, lo que nos corresponde es tener un respeto muy grande por este mundo creado y esa es como la actitud correcta, la actitud adecuada, la actitud que todo cristiano  y no cristiano, creyente y no creyente, debe tener ante el mundo donde vive.

Nosotros no somos capaces de crear otro mundo. Se pueden crear algunas máquinas que purifique el aire o algunos otros aparatos que hagan algún beneficio, pero crear el mundo no lo podemos hacer. Así que es un deber de gran importancia, el deber vital el tener una actitud de respeto hacia lo creado.

-         Hay preocupación mundial por Amazonía. Se han creado organizaciones para denunciar lo que viene sucediendo y proyectar acciones en defensa de ésta, como “Brigada Verde”. ¿Qué opina, Monseñor?

Un respaldo total. Un respaldo total, por todas las personas y todas las organizaciones que vayan apareciendo en torno a sensibilizar por el cuidado del medio ambiente y hacer campañas y promocionar una mentalidad de amor y respeto al medio ambiente.

O sea, de nuestra parte, un total respaldo a todas estas iniciativas de todos los estilos, todas las corrientes que vengan; me parece muy interesante que exista la “Brigada Verde”, que esté también ayudándonos a tener una conciencia de respeto, de amor por el medio ambiente y más en concreto por el sector de la Amazonía, de la cual nos toca una gran parte de nuestro territorio colombiano.

-         El Papa Francisco ha hecho bastante énfasis sobre este tema, lo ratifica la encíclica Laudato Si. ¿La iglesia viene difundiéndola entre la feligresía con la fuerza que se necesita?

Lo primero es que la lea. Hoy en día es muy fácil encontrar los documentos que escribe el Papa en internet. Simplemente escribir Laudato Si, porque son dos palabritas en latín que traducen: Alabado Seas, son dos palabras que vienen del himno que compuso San Francisco de Asís admirando y elogiando la belleza de la naturaleza. Que era: “Alabado sea mi señor”. Así, lo primero es leer este documento que el santo padre con un lenguaje muy sencillo, muy fácil de entender para todo tipo de personas lo puede leer, entender y disfrutar y asumir.

Luego, seguramente, en el ambiente de la iglesia promover encuentros y acciones en donde se difunda este documento porque en realidad tiene mucho fondo, no es simplemente una carta dando buenos consejos, sino que tiene un trasfondo teológico muy serio, muy bien fundamentado. Se plantea – por ejemplo – lo que se llama: La Ecología Humana.

Cuando hablamos de ecología pensamos en las plantas, los animales y el medio ambiente, pero resulta que ecología Humana que es donde nace el instinto ecológico es el saber que dentro sí está el ser humano y el ser humano es el que tiene inteligencia, voluntad y libertad para utilizarla. El ser humana entra a formar parte de una ecología de verdad, de un ambiente sano. Es muy importante términos como ese que están en la encíclica del Papa: Ecología Humana, saber tener una mentalidad de vivir en armonía con el ambiente y con los demás. Una ecología sana es la que evita las guerras, por ejemplo. Es la que lucha para que no haya gente muriendo de hambre, porque se están haciendo las fumigaciones, cultivos y cosas que son desequilibradas que dañan el medio ambiente y dan comida a unos y a otros dan hambre. Ese tipo de cosas son fundamentales y yo creo que hay que difundirlas. Invito a “Brigada Verde” y a todos los que estén interesados en este ambiente, en este tema ambiental que lo lean, que lean la encíclica, la analicen, la mediten y profundicen en ella.