Tolima
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Dentro de las reflexiones que hizo el escritor William Ospina durante el lanzamiento de su libro: Guayacanal en la ciudad de Ibagué (Tolima), el pasado 20 de septiembre, una la dedicó a la juventud. Dijo que a pesar del interés del modelo de convertirla en simple consumidora de basura, “hay un despertar muy grande de la juventud en estos momentos en el mundo”.



Por el contrario, afirmó, hay una juventud insatisfecha dispuesta a transformar la realidad en todo el mundo. La semana pasada la juventud se movilizó exigiendo de los gobernantes compromiso con el medio ambiente.

Sin embargo, dijo que el cambio no era fruto de la juventud sola, es necesaria la solidaridad con la experiencia que posee los veteranos. En ese sentido, criticó la sociedad de consumo que constantemente está dictaminando la moda y en consecuencia el desprecio por la veteranía y la experiencia.

El sistema capitalista (neoliberal), se empecina en dividir con el único interés de que la humanidad permanezca dividida y una sociedad dividida es presa fácil de la avara clase dirigente.

La página web: www.pacocol.org transcribe este acápite del escritor tolimense, William Ospina:  

“Que la juventud colombiana, latinoamericana y la juventud mundial, esté hundida en la indiferencia y en la apatía, hay unos esfuerzos grandes de este mundo tecnológico y tecnocrático por mantener a los jóvenes convertidos en meros consumidores de aparaticos y en meros esclavos de la pantalla, en meros veneradores de esos objetos que hoy es todo y mañana son basura”.

Pero, hay un despertar muy grande de la juventud en estos momentos en el mundo. Esta semana misma hubo  manifestaciones gigantescas en todo el planeta por el calentamiento global, exigiendo de los gobernantes un cambio de actitud con respeto a los desafíos del clima, lo que revela que la juventud no está tan indiferente y más bien lo que sí está es muy insatisfecha sobre el mundo que le está dejando estas generaciones de sus padres y sus abuelos y, con ganas de cambiar las cosas”.  

“Y si el mundo va a cambiar, se va a salvar y la civilización va a prevalecer, será exclusivamente por la decisión de esos jóvenes de cambiar radicalmente su manera de vivir, rechazando este modelo que solamente le está ofreciendo la sociedad industrial y la democracia casi siempre corrupta, contemporánea”.

“Es necesario que sea así y es tal vez inevitable que suceda porque ya la generación trae también las antenas alertas  de los desafíos que se va a dar y las grandes transformaciones que hay que hacer”.

“Yo creo que esta no va a ser una época en la que solo los jóvenes tengan un papel que jugar. Más bien este mundo lo vamos  a tener que cambiar los jóvenes de todas las edades. Creo que si algo que es urgente también, es una solidaridad nueva entre las sociedades, porque también es la industria y es el comercio el que nos vende la idea de que ya todo está pasando de moda rápidamente y entonces también las personas llegan a cierta edad en que ya pasaron de moda y con eso lo que hacen es debilitar a una humanidad que tiene que obrar solidaria y consciente. Los jóvenes con su entusiasmo, con su pasión, con su capacidad de tiempo, con su alegría, no van a poder vivir sin la memoria, sin la experiencia, sin el saber, sin la prudencia que tienen las personas que han vivido un poco más tiempo y que tiene bastante experiencia de las cuales se deduce y se saca grandes aprendizajes. Esa fragmentación del mundo que ahora hay cierta tentación en enfrentar a los jóvenes con los mayores, enfrentar a los hombres con las mujeres, enfrentar a las razas, enfrentar las culturas, con un aire de manipulación para que la humanidad esté dividida y permanentemente enfrentada entre sí  y no unirse para enfrentar los grandes males que nos afectan a todos por igual”.

“Pero, estoy seguro que hay una energía nueva y la juventud que tiene esa pasión, que tiene esa rebeldía natural y que tiene esa sed de cambios va a estar ahí y va a ser capaz de desarrollar con éxito sus desafíos, sus deberes y sus derechos”.