Tolima
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La biblioteca El Cañón del Combeima, ubicada en el corregimiento 8 de Villa Restrepo, municipio de Ibagué (Tolima), se convirtió en punto de encuentro de los escritores tolimenses y los niños del Cañón del Combeima, especialmente los estudiantes de la escuela Olaya Herrera de la vereda Llanitos con su profesora Alcira Mejía Osa a la cabeza. Durante casi tres horas escritores y niños y niñas intercambiaron opiniones.



Esta es una de las tantas actividades que viene programando esta biblioteca en el marco del programa: “Leer es mi cuento” del ministerio de cultura y de la política cultural del alcalde municipal a través de la secretaría de cultura que busca fomentar la lectura en chicos y grandes.

Asistieron ocho escritores de distintos municipios del Tolima, como Leonel Osorio Cardona de Anzoátegui, Gustavo Prada Fernández de Armero, Eduardo Mendoza, Guillermo Manrique Uribe y Margarita Enciso de Ibagué, Alejandrino Calvo Sanguino del departamento de Santander, Olga Cecilia de Natagaima y Roosevelt Nivia.

La programación incluyó la visita guiada de la biblioteca a los asistentes, en esta oportunidad, estuvo a cargo del pasante del ministerio de cultura y de la biblioteca nacional, Juan Guillermo Osorio Rangel; el saludo de bienvenida, la presentación de los escritores y escritoras, su intervención de cinco minutos cada uno, la participación de los asistentes con preguntas, observaciones, propuestas o críticas, la entrega de un refrigerio gestionado por la secretaría de Cultura a cargo de la supervisora de la red de bibliotecas públicas municipales, la licenciada Luz Marina Roa Sierra y la marcha final. La delegación de estudiantes del colegio Melendro no se hizo presente ni tampoco se tomó la molestia de justificar su ausencia.

En las palabras de bienvenida a los escritores y al público en general, el bibliotecario expresó la complacencia por el desarrollo del evento. “La inmensa alegría de poder estar reunidos en este pequeño templo del saber, como es la biblioteca Cañón del Combeima, para intercambiar opiniones como seres civilizados, amantes de la paz, la solidaridad y la esperanza en un país posible donde sean los hijos los que le den sepultura a sus padres, como un proceso biológico natural que nada tiene de sobrenatural y, no como desafortunadamente viene sucediendo donde son los padres los que tienen que enterrar a sus hijos”.

Dijo que el libro es la casa del saber, el cual constituye el más grande y noble estandarte de paz con justicia social. Al referirse al escritor, anotó: “El escritor es ante todo un ser humano, profundamente humano como diría el filósofo Federico Nietzsche, un ser humano con sensibilidad, con capacidad de asombro y con la gran utopía de construir un país al alcance de los niños como diría Gabriel García Márquez”. Agregó: “El escritor da vida, proyecta vida, amor, esperanza, libertad”.

Destacó el Pacto de Amor por la Lectura y el Cuidado de los libros, suscrito entre los niños de quinto de la escuela Olaya Herrera y la biblioteca El Cañón del Combeima.  

El encuentro fue calificado de exitoso por los escritores y el público asistente. Surgió la idea de organizar un concurso de cuento infantil en el Cañón del Combeima, el cual sería financiado por los escritores asistentes, según iniciativa planteada por el escritor Guillermo Manrique Uribe.

Intervención de los escritores

El primero en intervenir fue Eduardo Mendoza. Compartió un poema musical infantil, el cual arrancó aplausos de los asistentes. “Este poema hace parte del trabajo que venimos haciendo desde hace unos años con unos amigos de Ecuador. Empezamos a juntar poesía que pudiera llegarle a todo el mundo”, dijo.

Reunidos estos poemas, poco a poco les fueron colocando música. El poema que interpretó va dedicado del novio a la novia. “Este poema – dijo – si se lo aprenden y se lo dedican a la novia, esa novia va a quedar chorreando babas de la jeta”. “El poema habla de la mujer más hermosa que hay en el mundo. Se llama: Mi morena”, dijo.  

El segundo en intervenir fue el escritor Leonel Osorio Cardona. Al referirse a la función fundamental del escritor, dijo: “Pienso yo que la primera función del escritor es influir en el pensamiento del lector”.

En relación con su producción literaria, anotó: “Escribo en los ratos libres. El primer libro que escribí fue “Apuntes maestros”, una síntesis para lo que todo buen maestro debe saber. El segundo libro, es una especie de monografía del municipio de Anzoátegui (Tolima), el libro de un solo cuento cuya temática es el primer ladrón que hubo en Anzoátegui, un libro que es una colección de 17 cuentos, todos relacionados con el acontecer diario”.

Sobre su estilo de escribir, agregó: “Un cuento no sale de la nada, un cuento sale del contexto de lo que ha ocurrido y el autor le agrega algo más”.

El tercero en intervenir fue Alejandrino Calvo Sanguino. Dijo: “Queremos hacer énfasis en la importancia de las letras, ese nexo tan lindo que existe entre escritor – lector. Mi estilo de escribir es la décima espinela”. Comenzó con lo más reciente: “En una época oscura y rodeada de misterio, por manos de los sumerios se fomentó la escritura. Desde entonces la lectura trasmite conocimientos, ilumina el pensamiento, es la antorcha del saber o puede llegar a ser un simple entretenimiento”.

Al explicar su vocación por la lectura, señaló: “Para mi caso personal, yo comencé entreteniéndome con las lecturas de Rafael Pombo, cuando era pequeñito. Eso me fue inculcando el deseo de saber mucho más. Cuando uno encuentra un libro que lo cautiva desde un principio, no es porque quien lo escribió sea un premio Nobel de Literatura, ni cosa parecida, sino porque fue alguien que con la lectura decidió devorar cualquier cantidad de libros, decide imprimir su propio pensamiento”. El Libro de la Vida, su libro, leyó un cuento llamado: Ratón.

El cuarto escritor fue Gustavo Prada Fernández. Comenzó diciendo que “lo más importante para nosotros son ustedes. Nosotros debemos saber primero que todo hacia qué tipo de público tenemos presente, porque así mismo debemos enfocar la temática. Nosotros tenemos diferentes estilos de escritura”. Aprovechando el escenario leyó de su libro varios poemas.

El quinto escritor, fue la escritora Margarita Enciso, quien manifestó su interés por recuperar la identidad y la idiosincrasia de los pueblos. “Deben ustedes imaginar – comenzó diciendo – que el día de mañana ustedes pueden ser los escritores. Seguramente lo que ustedes han escuchado y los profesores les han dicho, ustedes tiene la capacidad del manejo del lenguaje, de expresar lo que ven a su alrededor, haciendo poesía, canto, narración, cuento”, agregó.

El sexto estuvo a cargo de Guillermo Manrique Uribe, comenzó contando anécdotas de su vida cotidiana “cuando era feliz e indocumentado” como diría Gabriel García Márquez: “Cuando yo estudié filosofía, durante el bachillerato, calificaban sobre 5 y yo era 4.5. Un profesor me enseñó con una palabra uno hace un libro”. Al desarrollar esta iniciativa interactuó con el público pidiendo una palabra. Una niña dijo amor. A partir de allí, Manrique Uribe improvisó todo un cuento.

El séptimo, fue Roosevelt Nivia, quien comenzó destacando la maravilla bucólica del entorno: “Destaquemos nosotros que al menos tenemos un campo de naturaleza, tenemos las montañas al menos verdes. El Amazonas ya está pelado. El calentamiento global nos está afectando. Hay que darle gracias a la vida, a la naturaleza que nos da oxígeno”.

La octava, fue la escritora Olga Cecilia Vargas, indígena natural de Natagaima, precisamente dedicó su intervención a dignificar sus ancestros: “¿Cómo piensan que son los indígenas?”, comenzó preguntando. “Estamos trabajando en aras de recuperar la memoria y es lo que vienen trabajando las bibliotecas de Colombia. En esa recuperación de memoria, la parte indígena es muy importante, porque es saber la identidad, retomar esas raíces nuestras porque todos tenemos raíces, así como los árboles”. Terminó leyendo algunos poemas y evocando la necesidad de leer para comprender la historia al derecho”.

Hablan los asistentes

Los niños no dudaron en expresar la complacencia por el encuentro. “Muchas gracias por la biblioteca tenernos en cuenta”, dijo una niña. Un niño, por su parte, destacó el grado de conocimientos adquirido y el compromiso del Pacto de Amor por la Lectura y el Cuidado de los libros.

Por su parte, la docente asistente, Alcira Mejía Osa, visiblemente contenta por el encuentro y la propuesta de hacer un concurso de cuento infantil en el Cañón del Combeima, se comprometió a redoblar esfuerzos para que dicha iniciativa sea una realidad. “Voy a trabajar al máximo con los niños sobre el cuento”, dijo.

En esta actividad de la biblioteca hay que destacar la activa participación del pasante del ministerio de cultura y la biblioteca nacional, Juan Guillermo Osorio Rangel y el apoyo de la supervisora, la licenciada Luz Marina Roa Sierra, quien no solamente apoyó la iniciativa de esta biblioteca, sino que gestionó con entusiasmo los refrigerios, que ciertamente fueron de alta calidad.