Tolima
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Las promesas que hizo el entonces candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, las viene cumpliendo cabalmente en su condición de presidente de la república de la hermana república de Méjico. Una de ellas, era eliminar la pensión vitalicia para los ex presidentes de la república y un cúmulo de privilegios, adicionalmente.



Por estos días, el Congreso Nacional, a iniciativa del gobierno popular, tomó singular medida, la cual fue considerada por el pueblo manito como un verdadero acto de justicia. Solo trabajar seis años, hacerlo mal y pensionarse era una injusticia que los gobiernos de derecha habían alimentado desangrando el erario público sin piedad alguna.

Según cálculos, con una de ellas, se podía pensionar perfectamente a 90 trabajadores, lo que demuestra claramente lo abultada de dichas pensiones, en un país repleto de problemas socio económicos y que se dispararon con la implementación del modelo neoliberal.

Por supuesto, los medios masivos de comunicación del gran capital, guardan silencio e indiferencia casi absoluta en esta decisión trascendental de un gobierno de izquierda que hace coincidir la teoría con la práctica.

“Ya no va a haber pensión a los ex presidentes, eso se elimina”, dijo el mandatario. “Se aprobó por el Congreso de la Unión”, agregó miembro de esta unidad legislativa.

El ex presidente, Enrique Peña Nieto, no recibirá ni un pago. Próximamente el gobierno de López Obrador anunciará en qué se invertirá este dinero.

Esta es una de las muchas medidas que ha venido tomando el mandatario. Recordemos que bajó el salario presidencial, de los ministros y altos funcionarios, aumentando  el de los trabajadores. Puso en venta el avión presidencial y tumbó los privilegios en cuestiones de salud prepaga para los altos funcionarios.

Ha venido tomando medidas radicales para conjurar la corrupción. Con paso firme ha venido enfrentando la presión asfixiante de la gran oligarquía, los Estados Unidos y la mafia que estaba empotrada en las alturas del poder en la patria de Pancho Villa, Emiliano Zapata y Benito Juárez.  

Cuando hay conciencia de clase, lealtad y voluntad política para cumplir con la palabra empeñada, los procesos se dan y la sociedad puede disfrutar un están de vida mejor, más humano.

Una sociedad humanizada solo se da en el Socialismo. La esencia del capitalismo trae consigo dos enemigos declarados del pueblo: Violencia y Explotación. No hay capitalismo sin estos dos elementos.

Por eso, la lucha por el Socialismo es una necesidad histórica que corresponde al pueblo librar y se libra teniendo tres elementos bien claros: Conciencia, Unidad y Movilización.

Desde luego, no hay que decir hoy que hay Socialismo en Méjico, pero sí hay que afirmar categóricamente que la lucha se viene dando, sin copia y sin calco. ¿Podrá desarrollarse este proceso en esta república? Hay que luchar para que se cristalice, rodeando a este gobierno que lidera con decisión Andrés Manuel López Obrador. Sus reformas económicas deben estar en sintonía dialéctica con las reformas políticas.