Tolima
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Entrevista con Gustavo Prada Fernández, sobreviviente de la tragedia de Armero  

Hace 34 años, la próspera “ciudad blanca de Colombia”, Armero (Tolima), era borrada de la faz de la tierra cobrando 25.000 víctimas. Desde antes de que sucediera el siniestro el gobierno nacional venía acuñando la idea de que todo sería por obra y gracia de la naturaleza. Incluso, se decía que era un castigo divino porque en el atrio había sido decapitado un cura durante la violencia de los 50s. que inventaron los dos partidos tradicionales: El Liberal y el Conservador.



Claro, lo que nunca se ha dicho con claridad y honradez es que este cura en realidad era un paramilitar “Pájaro” que sostenía la tesis de que matar liberales y comunistas no era pecado. Después que oficiaba la misa, salía con su patota a matar gente inocente, casi siempre en completo estado de indefensión. Para defender este criminal, la iglesia decidió canonizarlo, es decir, volverlo santo.

Así que al suceder la tragedia anunciada que sabían, perfectamente, el gobierno nacional y departamental, los medios masivos al unísono responsabilizaron al volcán nevado del Ruiz y a la falta de previsión del pueblo Armerita.

La comunidad nacional e internacional, se movilizaron al instante. De los cuatro puntos cardinales llegaron ayuda humanitaria, pero la inmensa mayoría se quedó a mitad de camino, en manos particulares e inescrupulosas. En muchos casos, la Cruz Roja y la Defensa Civil, desarrollaron el pillaje, apoderándose de anillos, manillas, candongas, dinero en efectivo y demás objetos de lujo. Una persona que buscaba la caja fuerte de su empresa fue sorprendida por un policía, quien lo asesinó a sangre fría para quedarse con el botín.

Encontramos a Gustavo Prada Fernández, sobreviviente. Es médico veterinario zootecnista y presidente de la Corporación de Escritores del Tolima (CORPOESTOL). En su rostro se ve todavía las huellas de esta tragedia anunciada. Combina la frustración con la indignación. No duda al decir: “Esta clase dirigente corrupta y criminal nos dejó morir”.

Esta no es una frase de cajón. Es una denuncia dramática y conmovedora que lanza al viento como forma de desahogarse ante tanta injusticia de la clase dominante en Colombia. Este constituye un crimen de lesa humanidad, porque el gobierno nacional de Belisario Betancur Cuartas, sabía perfectamente lo que podía suceder y no hizo absolutamente nada. Al parecer era más fácil socorrer a los pocos sobrevivientes.

La entrevista concedida por el doctor Gustavo Prada Fernández, a la página web: www.pacocol.org se constituye en un llamado a no perder la memoria y a determinar las reales causas de esta hecatombe:

-         Hace 34 años desaparecía la “ciudad blanca de Colombia, su pueblo natal, Armero. ¿Qué siente usted 34 años después?

Un silencio y olvido absoluto. Una rabia todavía por aquellos que sabiendo lo que iba ocurrir, dejaron que ocurriera. Me refiero a la casta dominante del país. Los conocedores de la tragedia nos dejaron morir. Así es el título de un libro: Nos dejaron morir.

-         ¿O sea, esta tragedia fue como una especie de crónica anunciada como señala Gabriel García Márquez en una de sus obras literarias?

Totalmente que sí. Desafortunadamente, en el país siempre no se hace la prevención, sino se trata de hacer la curación cuando es demasiado tarde. ¿No ha observado usted que cuando hay las masacres se hacen consejos de gobierno? ¿Por qué no se hacen los consejos de gobierno antes que se sucedan las masacres? ¿Por qué tenemos que resignarnos a sufrir las perdidas? Eso sucedió con Armero.

-         No hay unidad en cuanto al número de víctimas. Unos hablan de 20.000, otros de 25.000. ¿Qué cifra maneja usted?

Armero era la segunda ciudad del Tolima, que difiere de los conceptos del DANE, como cosa rara en Colombia. Por qué razón. Porque Armero era una meca comercial que no la tenía ni siquiera Ibagué. Allí, había seis bancos, mientras en Ibagué no había ese número en la época.

La caja mayor y menor de Armero, era económicamente fuerte porque era una vitrina vendedora. Si usted observa geográficamente el anclaje de Armero en el norte del Tolima, tiene más de seis vías de comunicación, desde Líbano, Murillo, San Pedro, Falan, Palocabildo, Villahermosa, Fresno, Mariquita, Honda, Cambao y Lérida. Es decir, estaba Armero completamente intercomunicado. Armero era una plaza porque, obviamente, por ahí pasa la carretera nacional. Era el punto de encuentro para despachar en camiones los diversos productos que allí llegaban y se producían en el fértil suelo planaduno.  

-         Ante esta tragedia hubo una solidaridad mundial. ¿Todos esos recursos sí llegaron realmente a los damnificados?

Sí llegaron pero no llegaron. Es un contrasentido. Hubo solidaridad mundial y nacional que no tiene nombre. Recuerdo las enormes filas de la gente en Corferias y en varios sitios donde llegaban humildes familias llevando una librita de arroz. La solidaridad mundial se recogía la ropa en Norteamérica, Canadá, Europa. La gente se quitaba la chaqueta y colocaba en ella dólares para que el damnificado tuviera qué comprar. Era tanto la angustia por lo que había pasado con Armero. Es que 25.000 muertos no están detrás de la puerta.

Estos 25.000 muertos claman una investigación, investigación que nunca se ha hecho. Claman una ayuda que nunca hubo acá de parte de los organismos que debían haber dirigido este siniestro. Ve uno que hubo una ayuda, pero la pregunta del millón es: ¿Qué pasó con las instituciones?

La defensa civil era la llamada como organismo a actuar en estos desastres. ¿Por qué actuó la Cruz Roja? ¿Qué intereses hubo de por medio? La Cruz Roja cogió los equipos, los mejores, lo podemos demostrar. Esos equipos fueron guardados en una casa de Soacha, seleccionando los mejores equipos electrónicos, de cirugía, etc, para bien de ella. A Armero llegaba las cosas de menor valor.

-         Desde un principio el gobierno nacional vendió la idea de que esta catástrofe era fruto de fenómenos naturales, en este caso, el Nevado del Ruiz. ¿Cree usted cierta esta versión del gobierno nacional?

Esperó el gobierno que se formara un hecho natural. Él lo sabía. Creo que el mismo gobierno estaba haciendo fuerza que esto sucediera para tapar así la masacre del Palacio de Justicia. Hay que decirlo con dolor: La autoridad llamada a proteger los derechos del pueblo, no lo hizo. Fue permisiva.

¿Por qué no lo hizo? Año y medio antes, por el mes de mayo, en la parte alta hacen trabajo de minería, habían ablandado un terreno que estaba a orillas del río Sabandija y como es un cañón cerrado, durante la lluvia jalonó unas piedras grandes que depositaron en la vereda El Sipra, municipio de Líbano y eso se llamó el represamiento del río Sirpre. Duró casi cuatro días, sin llegar agua a Armero. Era muy poco el flujo de agua, debido al represamiento. La comunidad subió y la Cruz Roja, el mismo padre Javier Arango, que era periodista. Se logró detectar que ese represamiento hacia finales de septiembre de 1985, cuando ya estamos cerca de la tragedia, la Cruz Roja, tomó algunas medidas a groso modo de que tenía dos kilómetros y medio de largo, llevaba unas manilas y unas balsas de goma con manilas de 60 metros y no tocaba fondo al pie donde estaban las piedras grandes.

Ese represamiento era una muerte anunciada. La comunidad se reunió el 9 de noviembre en el club campestre de Armero. A las nueve de la mañana comenzó la reunión, con todos los organismos vivos de Armero para producir una carta que se envió a Bogotá, solicitándole al presidente que suministrara el recurso que tanto se había pedido. Año y medio haciendo la solicitud. Cómo estaría de lleno el represamiento. Se le decía al Líbano y el mandatario contestaba que el río era nacional. Allí, tenía que intervenir Ingeominas. Se requería $11 millones de pesos para dinamitar poco a poco esas rocas y liberar así el cauce normal. Nunca se hizo. Nunca hubo respuesta del gobierno nacional. Llegó una delegación francesa porque comenzó el volcán la emisión de ceniza. Estuvo allí. Los cálculos que hizo fue que duraría dos horas y media en llegar cualquier tipo de flujo o bombazo de agua a Armero. Eso sucedió.

Ese informe quedó en el despacho del presidente de la república, Belisario Betancur Cuartas. Solo veíamos  pasar comisiones pero nada de decisiones concretas. Miraban era el cráter Arenas, pero nunca miraron el represamiento del Sirpe. Todavía no había hecho erupción el nevado del Ruiz,  entonces, ¿Qué fue lo que acabó con Armero? Hemos venido aceptando hasta ahora una rotunda mentira. En Wikipedia se lee semejante mentira. Eso es mentira, porque a nosotros no nos acabó la lava, de haber sido así no hubieran quedado sobrevivientes. Además, estamos a más de 80 kilómetros del cráter, entonces, cómo iba a llegar la lava, si esta es espesa. Se derritió el agua que estaba abajo en la represa del Sipre. Ésta fue la que entró a Armero, como los armeritas presagiábamos. Ahí están las piedras que estaban taponando, las cuales se conservan como monumento para que los turistas se recreen y se recuerde la criminalidad del Estado colombiano.

Se ha utilizado el dolor de todos en favor de algunos pocos, sobre la desidia oficial se puso en evidencia en esta tragedia una vez más. Me  preguntó por qué los colombianos y colombianas no aprendemos a reflexionar. Por qué permitimos el dolor de muchos en favor de un sistema deshumanizado como el nuestro.  ¿Acaso, Armero no era un municipio colombiano? ¿Por qué la comunidad internacional reacciona y la nacional sigue adormilada?  ¿Por qué el estado nos dejó a la deriva y condenado un municipio tan pujante como era Armero?

Allí, nacieron cuatro importantes empresas de alcance nacional. Hoy son cuatro asociaciones potentes: La de Cacaoteros, la de los Arroceros, la de los Agricultores y la Asociación Algodonera. No era cualquier municipio, cualquier tigre pintado en la pared.

-         ¿Por qué cree usted que el gobierno nacional sabiendo, esperó que sucediera esta descomunal tragedia?  

Grafico la situación con una simple palabra nefasta: Burocracia. Cuando hay burocracia nadie le importa el dolor ajeno, le importa solamente sus intereses particulares, defender su puesto al precio que sea. En Colombia no se tiene en cuenta si la persona es preparada o no, si es ética o corrupta, la burocracia no mira eso.

Colombia no tiene dirigentes responsables y comprometidos. A nosotros esta clase dirigente corrupta y criminal, nos dejó morir. Esto es completamente cierto.

Le voy a contar algo más: Había un vuelo de Sam que salía de Cartagena con destino a Bogotá. Ese vuelo tenía que pasar por encima del VOR de Mariquita, sistema de radar que le da a usted la ubicación del avión. Al dar la vuelta, pasa por encima del nevado en el momento en que hacía efusión. Nunca hay una foto de la erupción, porque nunca ha bajado lava. Todavía estamos esperando que el volcán haga erupción, que al parecer está en tiempos de hacer erupción.

Al hacer efusión fue un fogonazo justo en el momento en que el avión cruzaba y las piedras que subieron del fogonazo alcanzaron a pegarle al avión, tanto que en la punta izquierda le pegó al ala de la nave. Le alcanzó a hacer un daño en esta parte al avión.

El capitán reportó a la aeronáutica civil, yo tengo ese reporte, por VHF, le contestaron. Era las 8:30 de la noche cuando se jugaba en El Campín un partido de fútbol entre Millonarios vs. Cali. La aeronáutica hace cadena con Kriptón y éste iba a informar, pero alguien muy poderoso impidió que esta información se difundiera rápidamente. El presidente de la república tenía pleno conocimiento de las consecuencias de la hecatombe. Al parecer la respuesta dubitativa del mandatario fue: “Y, ¿Qué hacemos con la gente?” Qué respuesta tan indignante de un gobernante.

Duele en este momento pensar que no somos capaces de mirar hacia nosotros mismos, hacer una reflexión de lo que nos sucede, nos sucedió y nos sigue sucediendo. Nosotros todavía estamos padeciendo las consecuencias de esa tragedia. Estamos regados en más de 16 ciudades. Pregunto: ¿Por qué nos sacaron del territorio de Armero, siendo nosotros legítimos propietarios de este territorio? Nos sacaron en una diáspora infeliz, infame, nos fueron botando a lo largo y ancho de las carreteras de Colombia. ¿Por qué lo hicieron? ¿Por qué no dejaron un centro hacia San Felipe? A mí, personalmente, me tocó comenzar a caminar de pueblo en pueblo buscando la gente para informarles a las familias.  

La Casa Armerita que estaba a mi cargo, que logramos fundar, comenzamos a organizar encuentros de gentes que no se imaginaban que habían quedado viva. ¿Dónde estuvo la Cruz Roja pendiente? ¿Qué hizo la Cruz Roja pendiente? Quiero denunciar algo más grave: El 13 de noviembre iba viajando en un bus y al lado mío había un señor, con el que comencé a conversar.  Cuando me dice: Yo trabajé con la Defensa Civil y rescaté gente. Yo le pregunto: ¿Es cierto que Helí Acosta se vio en esas él cogió un cuchillo y se mató? Me dijo: Sí señor, eso es cierto. Hoy sabemos que las órdenes dadas a los pilotos de helicópteros era recoger solamente los niños para después entregarlos en adopción a extranjeros. No hubo orden en la evacuación. Lo lógico era rescatar el núcleo familiar, pero no fue así.

-         25 mil víctimas inocentes, mucho dolor, pero al parecer un grupo selecto se enriqueció aún más con esta tragedia. ¿Usted qué piensa?

Totalmente. Los dirigentes de los grupos sacaron partida. No es extraño. Tenemos – por ejemplo – el médico Gaitán, que hace la narrativa de cómo pasaban los miembros de la Cruz Roja y los de la Defensa Civil, buscando qué tenía el damnificado de lujo encima para robárselo. Las cadenas, los anillos, las candongas, eran objetos muy apetecidos por estos supuestos rescatistas. En realidad eran infames delincuentes. Los honestos eran muy pocos.

Un señor que estuvo buscando una caja fuerte, dio con un policía, el policía lo mató quedándose con la plata. Las escenas dantescas de pillaje se multiplicaron en la desaparecida Armero. Eso no es un secreto para nadie. Y todo eso, reposa en la impunidad.

La incapacidad del gobierno llevó a la pérdida de esta ciudad. Armero fue la pionera en la aviación aérea en 1948. Se hace el primer vuelo aéreo de fumigación en Colombia. Eso fue una tarde, con el señor Martín Delgado que llevó seis kilos de un producto para que se fumigara unos cultivos. El piloto era un veterano de la guerra mundial. Allí, nace la fumigación aérea en Colombia. Nace el primer arado sobre la región de la hacienda El Puente. Nace, prácticamente el cultivo de arroz. Era una pujanza de oro lo que vivía esta ciudad considerada “La ciudad blanca de Colombia”. Hasta 1985, había algodón. Llegaba enjambre de obreros en busca de trabajo. Allí, estuvo el famoso cantante José Barros con la canción: “Palmira Señorial”. También nació Katiuska, la hija de José Barros. Se tuvo la casta de ganado cebú, que competía de tú a tú con los mercados de Texas, también Pardo Suizo, en la hacienda de San Felipe, Santa Gertrudis ganado de carne. El desarrollo de Armero era inmenso. Teníamos más de 80 familias extranjeras: Italianos, mejicanos, ingleses, alemanes, etc. En Armero no había pobreza.

-         ¿Se podría afirmar que estamos ante un crimen de lesa humanidad de la clase dominante que sigue en la impunidad?

Voy a comentarle esto: Sucede la tragedia de Armero, se han dado conferencias y conferencias y se ha hablado todo sobre alertas tempranas que para que la historia no se repita. Me pregunto: ¿Y no sucedió en Mocoa? ¿No acaba de suceder en Jericó? ¿Cuándo aprenderá la clase dominante a tener respeto por la vida del pueblo? Estamos hablando del bicentenario y un coronel da la orden: “No lo traiga vivo, mátenlo”. ¿No nos duele la racha de asesinatos indígenas en medio de la militarización? ¿No nos duele que cada cinco minutos asesinan en Colombia a un líder sindical, campesino, indígena o popular? ¿Una persona cuya única arma es el amor por el servicio a la comunidad, su territorio y su semejante, una persona valiosa? ¿Por qué el Estado viene sacrificando sabios, intelectuales, una persona que usa su inteligencia para ayudar a los demás? ¿Es digno que lo maten por la espalda y en forma cobarde? ¿Dónde están las fuerzas militares para que persigan a esos sinvergüenzas? ¿Dónde está un ministro de defensa que diga vamos a defender la soberanía nacional de esta patria? Está el Estado haciendo la antítesis de la campaña Libertadora.