Valle del Cauca
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En su afán por ocultar y disfrazar la responsabilidad estatal en la masacre de campesinos cometida por el Gobierno a través de la Policía Nacional en Alto Mira, Tumaco, Juan Manuel Santos y los mandos de las Fuerzas Armadas se enredan cada vez más con sus mentiras, su manipulación y su cinismo.



Ya la Defensoría del Pueblo rindió un informe con sus enviados a Nariño, en el que se descarta que se hubieran usado explosivos o ‘tatucos’ por parte de inexistentes “disidentes” en la zona, como había dicho Santos, y se da crédito a las denuncias de la comunidad que señaló desde el principio directamente a la Policía por los disparos que dejaron ocho muertos (el Gobierno dice que seis) y numerosos heridos.

Pero a pesar de todo lo anterior, el Presidente, el vicepresidente Naranjo y sus altos mandos insisten en esperar “más evidencias”…

A lo mejor, confían en que todo se olvide con el partido de la Selección Colombia de Fútbol de mañana martes ante el Perú y con la superficialidad y el envilecimiento que caracteriza a muchos, incluidos los medios de comunicación de la clase dirigente, en estos casos.

Mientras tanto, el Esmad de la Policía sigue envalentonado y recibió con disparos y gases lacrimógenos a la comisión encargada de la investigación en el área de la masacre en Tumaco.

Y en Kokonuko, departamento del Cauca, de conformidad con las denuncias de la población, asesinó a la comunicadora indígena Efigenia Vásquez Astudillo, de la emisora comunitaria Renacer, en medio de una nueva jornada campesina por la tierra.

Gobierno y Fuerzas Armadas incumplen lo pactado en el Acuerdo Final de Paz sobre la sustitución concertada, no violenta, de los cultivos de uso ilícito. Y la implementación de la paz se torna cada vez más lejana.

Todo indica que la movilización social es la única vía para lograr que la clase dirigente, acostumbrada históricamente a ‘poner conejo’, cumpla los acuerdos.

Luis Alfonso Mena S.
Director de Pazífico Noticias

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