Valle del Cauca
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La alegría estaba siempre a flor de piel en Elías, lo acompañaba sin pausa en su cotidiano discurrir: era un hombre optimista, por encima de las vicisitudes y de las adversidades, que siempre buscaba resolver con sencillez e inteligencia, sin jamás poner en riesgo sus principios.



Así lo empezamos a recordar ya todos quienes conocimos a Elías Isaza Pérez y no podremos disfrutar más de su compañía física, así fuera fugaz, cuando descendía desde su casa metida entre las montañas de Dagua, en el occidente del Valle del Cauca, a participar en las reuniones de la Unión Patriótica, UP, o a nutrir con su presencia y fogosidad foros y seminarios.

Elías partió a la eternidad este domingo 7 de enero de 2018 luego de que una devastadora enfermedad lo sustrajera de su terruño y a pesar de los esfuerzos hechos en la Clínica Belalcázar de Cali.

Se fue a poco menos de dos meses de que su entrañable compañera de vida, Esther Lucía, también hubiera partido: el dolor asestó en poco tiempo un segundo golpe a su familia y a sus muchos amigos y camaradas de la UP y del Partido Comunista, que este lunes 8 de enero lo acompañaremos hasta su última morada, en el Cementerio Metropolitano del Norte.

Pero no solo será su proverbial jocosidad la que pernoctará en nuestras mentes para recordar a Elías. También, y sobre todo, su compromiso de hombre entregado a las causas nobles de los pueblos.

Al pedirle una caracterización de su compañero de luchas en el municipio de Jamundí en la época de los albores de la Unión Patriótica, a mediados de los años ochenta del siglo XX, Carlos Sánchez, experimentado dirigente del magisterio vallecaucano, nos dijo: “Fue un hombre comprometido con su pueblo que, al mismo tiempo, nunca abandonó la alegría, como debe ser un verdadero revolucionario”.

En ello coincidió Luz Elena Bernal, también educadora y batalladora del magisterio de la región, quien, sin poder contener las lágrimas, expresó: “Elías fue un revolucionario intachable, comprometido con la paz con una alegría y un entusiasmo sin iguales”.

El aguerrido concejal de Jamundí

Nacido en Génova, Quindío, pero trasladado muy temprano con su familia a Servilla, norte del Valle del Cauca, Elías conservó siempre un sonoro acento paisa que hacía más sugerente su voz, la cual utilizó sin pausa para anunciar, como presentador, muchos actos políticos de la izquierda regional en los últimos tiempos, o para denunciar, de manera vehemente y sin miedos de ninguna clase, las lacras de la corrupción que azotaban, en tiempos menos recientes, al municipio de Jamundí, en el que fue concejal por la Unión Patriótica en 1986.

Gracias al ejercicio político liderado por Elías, la UP alcanzó en aquella época, en coalición con en el liberalismo, la Alcaldía de Jamundí, y registró una importante votación que le permitió no solo tener concejal sino contribuir a que el profesor Carlos Sánchez llegara a ser inspector de policía en el corregimiento de Villa Colombia, uno de los más relevantes del municipio.

Allí, de la mano de Elías, Sánchez y la UP desarrollaron una gestión de enorme beneficio para los pobladores de la zona rural de Jamundí, un ejercicio que combatió la corrupción y se proyectó sobre otras áreas del municipio, como las de San Vicente, Loma Larga, La Meseta, Santa Rosa, las Brisas, Ampudia, entre otras veredas y corregimientos, en los que la Unión Patriótica se hizo sentir como colectivo político diferente y alternativo.

“Fue una época en la que hicimos muchas cosas en Villa Colombia: logramos crear una botica, un parque infantil, conseguir un terreno para la cancha de fútbol, las celebraciones del día del campesino, todo con el concurso de Elías, quien conseguía recursos como concejal para ayudar a los campesinos”, recuerda Sánchez.

La zona urbana de Jamundí también contó con la iniciativa de Elías y, en efecto, uno de los sectores más poblados e importantes del municipio en la actualidad, el de Sachamate, se fundó por iniciativa del concejal de la UP.

“Fue una labor casi que solitaria de Elías frente a una familia muy poderosa dueña de los terrenos de Sachamate. Él logró que el Municipio comprara ese gran lote con destino a vivienda de interés social”, rememora Sánchez.

Y subraya que la enorme dimensión del terreno “fue distribuida entre la gente humilde”, con la transparencia que siempre identificó a Elías.

La gestión desarrollada en la Alcaldía, recuerda Sánchez, también se reflejó en la pulcritud y eficiencia con que se manejaron los asuntos atinentes a la Oficina de Valorización, encomendada en aquella época a una persona de la Unión Patriótica.

Con las directrices de Elías, la campaña de la UP hacia la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 tuvo unos resultados destacados, principalmente en la zona rural del municipio.

Con escoltas, pero a pie y en bus

La gestión y la importante presencia de la Unión Patriótica en el municipio no tardaron en ser respondidas por sectores de extrema derecha y mafiosos con amenazas y persecución, circunstancias que obligaron a Elías a aceptar escoltas para su protección.

Pero su modestia económica, reflejo del manejo transparente de su gestión en el Concejo, hacía que tuviera que andar con sus guardaespaldas a pie o en bus, pues no disponía de un vehículo para sus desplazamientos, a pesar de los enormes riesgos que corría. “Era una situación macondiana”, asegura Carlos Sánchez.

Con el recrudecimiento de la violencia contra el nuevo movimiento de izquierda, producto de la cual fue el asesinato de Arcesio Flor, uno de los primeros militantes de la UP sacrificados por la ofensiva de la extrema derecha en Jamundí, Elías encabezó una masiva marcha de protesta que tuvo importantes repercusiones

Sin embargo, las amenazas persistentes hicieron que tanto Elías como otros líderes de la izquierda, entre ellos Carlos Sánchez, tuvieran que dejar Jamundí hacia 1992, cuando el poder de la mafia en el municipio lo corrompía todo y horadaba las bases sociales construidas con tanto esfuerzo y honradez por ellos desde 1986.

Un caminante por la paz

Con la misma discreción que lo caracterizó en su trasegar vital, Elías también hizo un aporte silencioso, pero decisorio, al proceso de paz actual, acompañando a lo largo de varios años al facilitador Henry Acosta Patiño en tal tarea, como él mismo lo destacó hace poco.

“Sabio, con una concepción radical, comprometido con el proceso de paz”. Así lo describe  Luz Elena Bernal al referirse a su aporte a la búsqueda de un Acuerdo entre el Estado colombiano y las Farc, convertidas hoy en partido político luego de dejar las armas, como colofón de un largo camino en el que Elías contribuyó en el segundo decenio del presente siglo, como lo había hecho en los años ochenta del siglo XX, cuando, en 1984, las Farc y Belisario Betancur protagonizaron un primer intento de Acuerdo, y él ayudo a que naciera la UP, en 1985.

Se trazó así una parábola del hombre que, aún a riesgo de su propia vida y su  tranquilidad, siempre dijo presente para aportar lo que se le pidiera, sin esperar más recompensa que la de la satisfacción por el deber revolucionario cumplido.

Así que la paz le debe mucho también a este caminante de ella, que por trochas y montañas acompañó a los que la oteaban con terquedad para abrir espacios de reconciliación, a pesar de aquellos que siempre lo quisieron fuera del tablero por su rectitud y compromiso.

En su lucha fue vital, sin duda, su carácter: “Era un hombre flexible, amplio, no sectario en las alianzas, pero siempre firme”, resume Carlos Sánchez.

Y su don de hombre humanista: “Era un confidente, amigo y camarada, un comunista de tiempo completo”, puntualiza Luz Elena Bernal.

A los 72 años partió físicamente Elías Isaza, pero su ejemplo vivirá por siempre en la mente y el corazón de muchos colombianos, que hoy lo despiden con la alegría de haberlo conocido, de haber compartido en algún momento su solidaridad y su voz de aliento, de haber escuchado su: “¡Hola, camarada!”

Un mes y 27 días después de la partida de su amada Esther Lucía, Elías salió a su encuentro.

Cali, domingo 7 de enero de 2017.

Gráfica: Elías Isaza, cuando intervenía en la asamblea departamental de la Unión Patriótica del Valle del Cauca celebrada el 30 de mayo de 2015 en Cali. (Foto: Luis Alfonso Mena S.).