Valle del Cauca
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Las horas de terror a las que fue sometido Sutimac

El Sindicato Único de Trabajadores de la Industria de los Materiales de Construcción, Sutimac, es una de las organizaciones de mayor trayectoria de lucha popular en la llamada capital industrial de Colombia, Yumbo, y uno de los colectivos obreros que más sacrificios ha aportado.



Uno de sus líderes históricos, Henry Cuenca, fue asesinado en medio de la oleada de crímenes cometidos por el paramilitarismo contra la Unión Patriótica, el 30 de julio de 1989. Y siempre ha estado en la mira de las mafias políticas que han mangoneado en este municipio, pegado a Cali, por el norte de la ciudad, y afectado por épocas con índices de criminalidad alarmantes.

Así que el atroz ataque perpetrado por individuos pertenecientes a partidos de la ultraderecha uribista en la tarde del miércoles 7 de febrero contra la sede de Sutimac tiene antecedentes muy graves referidos a la violencia que ha sacudido a esta población desde hace décadas.

Ese ataque tenía el propósito de sabotear e impedir un acto político que se realizaría con Rodrigo Londoño, candidato presidencial del Partido Farc, y estuvo precedido de otro acto de violencia contra el líder excombatiente ocurrido frente a la sede de la Corporación de Periodistas del Valle del Cauca, CPV, situada en el centro de Cali, donde se cumplió una rueda de prensa en la mañana del mismo 7 de febrero.

Hay testimonios en el sentido de que varios de los individuos que instigaron el accionar criminal en Yumbo habían sido vistos en inmediaciones de la Casa de los Periodistas de Cali.

Todo indica que la actuación de los violentos, aupados por incendiarios en medios electrónicos (Facebook, WhatsApp) y emisoras como Tropicana, de Caracol en Cali, fue preparada con cálculo y premeditación, tanto en la capital del Valle como en Yumbo.

La sede de Sutimac, situada en una de las calles del centro comercial de Yumbo, fue sometida a cinco horas de asedio y terror por personas instigadas por agentes políticos del municipio que parecían ejercer así venganza contra la organización obrera que, al lado de otras de la ciudad, ha puesto en jaque las políticas antipopulares de la rancia clase dirigente local.

Como lo narran las víctimas y testigos, el ataque se desarrolló de manera incesante, desde pasadas las tres de la tarde hasta llegadas las ocho de la noche, con piedras, rocas y otros elementos contundentes, acumulados por drogadictos y vándalos pagados que los transportaban desde el río Yumbo.

“Iban a incendiar la sede”

José Alfonso González, dirigente de Sutimac, denunció que quienes desarrollaron la agresión pretendían no solo apedrear sino también incendiar las instalaciones de los obreros.

González reveló que como consecuencia de la brutal agresión resultaron lesionados tres trabajadores y la nieta de uno de ellos, de solo 14 años de edad.

Los heridos fueron: Elías Mejía, líder sindical de Yumbo, lesionado con una roca que impactó en su rostro, disparada por uno de los atacantes; Jairo Garnica, dirigente de Sutimac, quien fue golpeado por uno de los manifestantes, y Omar Morales, agredido por otro de los violentos, familiar de un concejal de Yumbo.

La nieta de Elías Mejía tuvo que ser recluida en un centro asistencial debido a lesiones con piedras en su rostro.

González denunció, igualmente, que los daños a la sede de Sutimac fueron cuantiosos y que quienes apedrearon el edificio del sindicato obraron sin que la Policía hiciera nada para evitar la acción vandálica y, por el contrario, tuvieron la complicidad de sus agentes.

El líder social manifestó también que los agresores pertenecen a grupos vinculados con concejales de Yumbo y a los partidos Centro Democrático (uribismo), Cambio Radical (vargasllerismo), Partido Conservador y Partido de la U, entre otros.

“Fue un secuestro”

En uno de sus pronunciamientos, la Junta Directiva de Sutimac, Seccional Yumbo, reseñó así el ataque: “La gente que estaba preparada para agredir a los asistentes y candidatos a tan importante evento para la paz y la reconciliación de Colombia instaló canecas con piedras en las esquinas en presencia de las autoridades de Policía, quienes permitieron, en una actitud cómplice, que durante más de tres horas nos secuestraran en nuestra propia sede a más de cien personas e impactaran permanentemente con piedras las instalaciones de la casa sindical donde se iba a realizar el evento, la cual quedó totalmente averiada en vidrios, techos, cámaras de seguridad y puertas e igualmente nos amenazaban con quemarla con llantas”.

Gilberto Pareja, veterano dirigente obrero del sector cementero del Valle del Cauca, retrató lo ocurrido diciendo, que fue toda una provocación: “Los violentos de la derecha nos coparon con la complicidad de la Policía, y, además, estaban esperando la oportunidad para disparar”.

Pareja recordó las escenas de pánico vividas dentro del local: “Dos ancianitas que llegaron a participar en la reunión, terminaron arrinconadas escapando de las piedras y ladrillos que no cesaban de caer, y todo el tiempo se la pasaron rezando para que a los presentes no nos ocurriera nada”.

El dirigente político puso de relieve la complicidad de la Policía, y recordó que miembros de ésta le dijeron: “Tenemos orden de hacer presencia, pero no de reaccionar”.

Durante horas, en la sede del sindicato permanecieron decenas de personas que ya se había congregado esperando el inicio de la reunión con Rodrigo Londoño, lo mismo que varios periodistas, mientras desde el exterior llovían las piedras y los gases lacrimógenos inundaban extrañamente la sede sindical, en vez de servir para disolver a los agresores.

Al final, los congregados en Sutimac tuvieron que ser evacuados en tanquetas de la Policía, hasta avanzada la noche, aún en medio de los ataques de la turba.

Denuncia ante la Fiscalía

De acuerdo con Omar Romero, otro líder obrero vinculado a Sutimac y dirigente de la Central Unitaria de Trabajadores, a pesar de que previamente al acto con Rodrigo Londoño se había hablado de la protección del mismo con el alto mando de la Policía en el municipio, la seguridad no funcionó, y cuatro concejales financiaron a personas del lumpen y las utilizaron como fuerza de choque con el fin de que apedrearan la sede del sindicato.

Romero sostuvo que la Policía no dejaba que los trabajadores que llegaban a la sede para participar en el acto pudieran ingresar, pero en cambio sí permitía actuar a los violentos contratados y facilitaba sus ataques, razón por la cual anunció quejas ante la Procuraduría.

Por su parte, Edie Lenis, dirigente obrero y candidato a la Cámara en la lista del Partido Farc en el Valle, denunció que los agresores hicieron circular un panfleto amenazante contra los trabajadores y Sutimac

¿Actuará la Fiscalía en relación con este caso y los jueces sancionarán a los responsables de la brutal agresión en aplicación, entre otras normas, de la Ley 1482 de 2011, que tipifica como delito la incitación a la violencia contra grupos humanos en razón de sus posiciones políticas e ideológicas?

Por lo pronto, la agresión contra Sutimac, sus trabajadores y amigos fue denunciada ya ante la Fiscalía General de la Nación y ante las Naciones Unidas.

El 7 de febrero de 2018 pasará a la historia del movimiento obrero de Yumbo como el día en el que la extrema derecha del municipio quiso destruir de manera impune uno de los bastiones obreros más dignos del país, bajo la mirada complaciente de la Policías y las autoridades municipales.

Cali, jueves 22 de febrero de 2018.

Crónica publicada en el colectivo, de Medellín