Comunistas en el exterior
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Diversos, muy connotados y respetados organismos internacionales han expresado sus condenas y rechazos al sistemático asesinato de líderes sociales en Colombia.



La noticia ha logrado colarse en informativos y medios de diversos países. Organizaciones de derechos humanos han expresado sus reclamos por esta situación. El vicepresidente ha realizado visitas de carácter extraordinario a regiones donde han ocurrido algunos de los asesinatos, se han efectuado reuniones de los llamados “Consejos de seguridad”. El presiente lo ha lamentado y ha ofrecido medidas para evitar los asesinatos y garantizarle seguridad a la gente perseguida. Pero para el ministro de defensa del gobierno de Colombia, el señor Luis Carlos Villegas, a los líderes sociales los están matando por celos. Por “líos de faldas”, dice el flamante ministro, acudiendo a una expresión popular para señalar las peleas, enredos o los crímenes pasionales, en los que se supone, por lo de las faldas, que se trata de peleas por el amor de alguna mujer.

Absolutamente lamentables, equivocadas, falaces y estúpidas las declaraciones del ministro.

 

Ministro de Defensa Luis Carlos Villegas


Los asesinatos de líderes sociales de zonas agrarias en departamentos como El Chocó, Cauca, Nariño, Putumayo, Antioquía y otros, o todos, tienen que ver, no con líos de faldas, sino con problemas de tierras, agua, recursos naturales, controles regionales y poderes políticos regionales. Son estos los hechos que han causado la violencia en el campo colombiano por lo menos en los últimos cien años. En los años ochenta el terror fue provocado por la expansión violenta del narcotráfico.

Expropiaciones de tierra a punta de pistola, fúsil o motosierra, masacres y desplazamientos forzados para ampliar las zonas de narco-cultivos y de corredores para sacar la droga hacia el extranjero. En los años noventa se añade la expropiación criminal para ampliar las zonas para el cultivo industrial de la palma africana y mega proyectos hidráulicos. El asesinato de líderes sociales y las masacres indiscriminadas han tenido como objetivo quebrar la resistencia campesina a permanecer en sus tierras. A lo que se agrega, en la presente década,  el sistemático asesinato de quienes se organizan para reclamar la devolución de las tierras arrebatadas, en cumplimiento de una demagógica “ley de víctimas”, que incluye la supuesta devolución de sus tierras a quienes les fue arrebatada mediante la violencia. Estamos hablando de varios millones de familias y de más de seis millones de hectáreas de tierra. Por estas razones las más grandes movilizaciones y protestas de los últimos años en Colombia las han protagonizado campesinos, indígenas y comunidades de las zonas agrarias. El más potente fue el Paro Nacional Agrario del 2013, llamado “la rebelión de las runas”.

Y viene el ministro a decir que son líos de faldas.

La verdad es que los gobiernos de toda la vida siempre han justificado de alguna manera los crímenes contra la gente perpetrada por razones de tierra o de poder político. Los han justificado, los han negado o han dado explicaciones peregrinas.   Lo raro es que en estos tiempos de acuerdos de paz, de leyes de víctimas y de Premios Nobel de paz, el ministro diga lo que dijo y siga de ministro. Y Santos no diga nada.

O quizás, lo raro es que nos sigamos extrañando de estas cosas, que han ocurrido toda la vida.