Comunistas en el exterior
Tipografía

"La imagen de Miguel Hernández" se ha acuñado entre el mito y el tópico.



Muchos críticos y la opinión de muchos de sus compañeros han contribuido a considerarlo como un verso suelto en la historia de la literatura.
 
No solo me estoy refiriendo a la aceptación o no de algunos poetas de su generación, sino a un biografismo que le ha alejado muchas veces de su trascendencia poética.

Es cierto que nace en ese interregno entre la poesía pura y la vanguardia, entre el periodo republicano y la Guerra civil, pero desde su primer libro, Perito en lunas, ya se advierte una conciencia y preocupaciones poéticas sustentadas por un profundo conocimiento de los poetas clásicos españoles y una voluntad de ser poeta y no rimador al uso, y poseer una concepción del poema como elaboración y artificio: Sobre esto afirmó que la poesía era una bella mentira, una verdad insinuada, pensamiento que pone entre paréntesis el principio de sinceridad del romanticismo, poetizado también por Antonio Machado en su poema “Dime noche, amada vieja”:

Para Miguel Hernández, las palabras son el material que puede expresar los universales del sentimiento y, en su caso, una conciencia trágica cuya esperanza estaba en el “nosotros”. (Antonio José Domínguez en Mundo Obrero).

Escuche el programa completo de "Suenan timbres"