Los mandos guerrilleros de las FARC se han visto obligados a reconocer que violaron flagrantemente el cese al fuego bilateral e indefinido, los protocolos de movilización a las zonas campamentarias y la confianza depositados en ellos por el mismísimo santo padre. Después de cincuenta y dos años de confrontación armada, cuatro procesos de paz, casi cinco años de negociaciones en La Habana, un plebiscito embolatado, dos actos de firma final del acuerdo, un premio Nobel amarradizo y cuando pocas horas antes había sido aprobada la ley de amnistía, un destacamento guerrillero fue sorprendido, para asombro de toda la comunidad internacional, bailando. Si, bailando. ¿Es posible imaginarse tamaño despropósito?

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