Conflicto armado
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Desmovilizados y víctimas bailaron juntos en el Carnaval de Barranquilla.



‘En el Carnaval de Barranquilla sí se baila la paz’, desfiló por quinto año consecutivo, entre las 183 comparsas de la Gran Parada de tradición del Carnaval 2017.

Integrada por 40 víctimas del conflicto armado y personas en proceso de reintegración, disfrazados de “monocucos”, compartieron risas, abrazos y pasos de baile difundiendo un mensaje de perdón y convivencia.

Los líderes de las comparsas son Nelly Cortecero, desplazada de los montes de María en 1998, y Leonardo Martínez, desmovilizado de las AUC.

“Estoy agradecida con la vida sin importar las dificultades que he enfrentado. Salí de mi pueblo cuando los paramilitares mataron a uno de mis primos. Llegué a Cartagena y allá también nos amenazaron, por lo que terminé refugiándome por estos lados. Hoy me siento feliz al ver que mis hijos han estudiado y que he tenido tiempo para perdonar a estas personas”, aseguró Nelly quien tuvo que salir del pueblo bolivarense de María la Baja.

Es madre cabeza de hogar, y después de las ayudas psicosociales y el apoyo que ha recibido de parte del Centro Regional de víctimas, tiene su propio negocio de peluquería en Soledad. Afirma que desde el momento en que la invitaron a hacer parte de la comparsa se sintió feliz, explicando que lleva en la sangre el baile pues sus ancestros fueron cantadores de sexteto y bailadores de bullerengue, “es maravilloso compartir con personas que alguna vez le hicieron tanto daño, pero esta vez buscando la reconciliación y la paz”.

“Quiero decirle a Colombia que soy un referente de paz, quiero decirle a todas esas personas víctimas del conflicto armado y desmovilizadas que sí se puede y que nuestro corazones pueden perdonar y sanar”, “es una experiencia muy bella y hermosa” dice Nelly.

Otra participante ha narrado que la noche del 19 de diciembre de 1994, con ráfagas de plomo y gritos humillantes decenas de paramilitares anunciaron su presencia en la vereda La Estrella, jurisdicción de Chibolo (Magdalena).

A sus 14 años, fue abusada sexualmente y presenció cuando hacían lo mismo con su tía. “Recuerdo que en esa noche horrible nos quemaron la casa, y nos mataron los animales que teníamos”. “A mi tío lo asesinaron diciéndole que era un sapo de la guerrilla y mi prima desapareció”.

De otra parte Leonardo actualmente dueño de una Panadería, se desmovilizó hace 10 años, baila en la comparsa hace 4,  los mismos años que lleva viviendo en Barranquilla, recibe la ayuda de su amiga costeña de quien se le ha pegado su alegría, afirmando que ve en el carnaval una oportunidad “Tener esa reconciliación sobre todo con las víctimas ha sido lo mejor de esta vida”

“Con este ejemplo podemos demostrar a Colombia y al mundo que hay reconciliación entre las víctimas y nosotros, y que todos tenemos derecho a vivir en armonía y en felicidad”, expresó Leonardo

Los frecuentes ensayos nocturnos en el parque José Martí, situado en el norte de Barranquilla, han contribuido a la formación de lo que varios miembros de la comparsa definen como una “nueva familia”.
 

El perdón y la reconciliación se vivencian con este tipo de espacios y experiencias, para ellos, lo más importante del pasado es recordarlo para no repetirlo. El presente tiene el valor de ser un nuevo destino, lleno de un brillo que trasciende más allá del satín de sus disfraces.

“He llorado cuando en plena Vía 40 la gente nos aplaude. La emoción me hace derramar muchas lágrimas porque es fuerte saber que uno antes causaba terror en la gente. Al ver el letrero que anuncia quienes somos aparecen personas que nos felicitan y se toman fotos con nosotros”, aseguró Heber, quien se formó como panadero.

El “Monocuco” es considerado uno de los disfraces nacidos de las entrañas del carnaval de la arenosa. La palabra viene, según el historiador Alfredo de la Espriella, de los monos (el animal), quienes en la Barranquilla de antaño, mordían y lanzaban la comida que robaban de las personas.
 
El disfraz posee una máscara y una capucha, el traje, con botones grandes, es colorido y bastante ancho para que sea fácil el desplazamiento, y una vara flexible para mantener a raya a las personas que quisieran conocer su identidad. El ritmo que acompaña esta danza es el porro palitiao, oriundo de las tierras del Sinú, especialmente del municipio de San Pelayo.

“Está demostrado en el mundo que este vehículo, que es la expresión artística y musical, nos hace más fácil llegar a la paz”, “que es un gran anhelo para Colombia entera”, expresó el secretario de Cultura de Barranquilla.

Y poco después de ser nombrada como Reina del Carnaval 2017, Stephanie Mendoza, dijo que la fiesta harían “honor a la paz”, siendo fiel a la génesis de la Batalla de Flores, aquella idea con la que el general Heriberto Vengoechea buscó deshacer las penas dejadas por la Guerra de los Mil Días (1899 - 1902).

“Aunque entre festejos la violencia de fondo no se extingue, hoy las realidades del desarme y pocos enfrentamientos marcan un punto inobjetable”. “No muere el Carnaval, como tampoco el sueño de la paz” escribió Wilhein Garavito.
 
Fuentes
http://www.noticiascoopercom.co/new/inicio/en-el-carnaval-se-baila-la-paz

http://www.unidadvictimas.gov.co/es/nacion-territorio/victimas-y-personas-en-proceso-de-reintegracion-bailaran-reconciliados-en-el

http://regioncaribe.org/desmovilizados-y-victimas-bailan-por-la-paz-en-el-carnaval-de-barranquilla/

http://carnavaldecurrambaparatodos.blogspot.com.co/2013/08/danza-de-los-monocucos.html

http://www.eltiempo.com/colombia/barranquilla/comparsa-de-desmovilizados-y-victimas-en-el-carnaval-de-barranquilla/16830082

http://www.actiweb.es/tomonocuco/historia_del_monocuco.html

http://musicacolombianaelporro.blogspot.com.co/2011/01/porro-palitiao-y-tapao.html