Conflicto armado
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Su padre fue acribillado por paramilitares, su madre sufrió depresión, la vida le dio padres italianos y una férrea voluntad, que le llevaron a consagrarse subcampeón en el Tour de Francia 2017. Nació el 26 de enero de 1987, y su primera bicicleta se la regalaron partida en tres pedazos. Era roja, de hierro y tan vieja que un tío suyo la tenía botada en la ramada trasera de la casa. Su padre la mandó soldar porque quería que montaran juntos los fines de semana.


Mientras su papá entrenaba para mantenerse saludable, Rigoberto lo hacía para hacer feliz a su progenitor, lo amaba.

De Urrao, su pueblo natal, salían los fines de semana pedaleando hasta Betulia, Concordia y en los días fuertes hasta Salgar. Un día su papá lo sorprendió vendiendo botellas vacías para tener con qué comprar mecato, pero no lo regañó, mejor le hizo una propuesta condicionada: le enseñaría los trucos de su trabajo, vender chance y lotería, con la promesa de que debía estudiar en las mañanas hasta graduarse del bachillerato.

Pacho Escobar escribió en el año 2013, en las 2 orillas:

“La historia de Colombia dirá que el año 2001 fue el más violento en un todo el siglo XX. Paramilitares escupiendo masacres, guerrilleros tomándose pueblos, narcos cobrando venganzas por rutas y las Fuerzas Militares de Colombia untándose de corrupción”.

Un día de agosto de aquel año, Don Rigoberto de Jesús Urán salió a entrenar con otro amigo en su bicicleta, y no regresó sobre las 7 de la mañana como era su costumbre.

Al regresar del colegio le contaron a Rigo que su padre no aparecía, el muchacho sacó su bicicleta roja y como loco salió a preguntarlo en el hospital, en la estación de policía, en la morgue y aunque su papá no bebía lo buscó en las cantinas de Urrao. Pero nada, no había rastro del hombre.

Al día siguiente llegarían con esa noticia dolorosa que físicamente le quita el aire a cualquier ser humano, esa que lo hace golpearse contra las paredes, y en algunos casos que posterga el odio para toda la vida: paramilitares habían montado un retén ilegal porque necesitaban más manos para hacer sus fechorías.

Por aquel punto pasaba don Rigoberto y dos ciclistas más. Los bandidos se los habían llevado montaña arriba para que arriaran un ganado que se querían robar. Tal vez la conciencia, la moral y la inocencia de don Rigoberto harían que se opusiera. Pero las bestias lo callaron a balazos. La guerra se había llevado lo más adorado del pequeño Rigoberto Urán.


Su madre entró en una depresión que años después no se le había curado. Frente al féretro de su papá, Rigoberto haría tres promesas que ha cumplido a cabalidad: velar por Aracelly -su mamá- y por Martha -su hermanita-, terminar el bachillerato y pedalear hasta el fin del mundo.

Lo primero lo inició con altura. Desde la una de la tarde hasta las siete de la noche salía a vender chance y lotería por todo Urrao, todas las ganancias iban a la manutención de la casa. En las mañanas estudiaba con seriedad pero se graduaría un par de años después en el colegio especial CEDE en el municipio de Jardín (Antioquia), junto a otros ciclistas más.

Sin embargo, la tercera promesa casi la rompe. Pasarían tres meses en los que el dolor y el recuerdo de andar tras la llanta de su padre lo harían odiar el ciclismo, no quería subirse en una bicicleta nunca más.

Un domingo de noviembre de aquel año, Rigo salió al centro de Urrao a cobrar algunos fiados. En el parque central vio cómo muchos jóvenes se apilaban en sus bicicletas semiprofesionales para inscribirse en una valida municipal. Recordó a su padre y regresó a casa. Sacó su remendada bicicleta roja, se puso los únicos tenis que tenía, una pantaloneta y una camiseta de su papá.

Lo inscribieron de tanto insistir.

Le ganó a todos. Al llegar a la meta, sin haberlo ensayado nunca, levantó los brazos y miró al cielo. Desde ese día ha celebrado todas sus victorias de esa manera en honor a él, a don Rigoberto.

Terminaría el año 2002 con un esfuerzo grande: en las mañanas estudiaba, en las tardes vendía chance y por la noche salía a entrenar. La condición para firmar con Orgullo Paisa era su manutención, pero como no podía firmar un contrato por ser menor de edad, su mamá lo hizo por él, además ella debió quedarse con el negocio del chance para que Rigo comenzara a trabajar en serio dentro del mundo ciclístico.

“Siempre estoy ahí, siempre he figurado como un ciclista serio, entregado, responsable y apasionado”

Comenzaría una racha de triunfos: en su primera salida, vistiendo la camiseta de la Selección Antioquia, quedó cuarto en la clasificación final de la Vuelta Nacional del Futuro. Posteriormente  ganó la Vuelta Porvenir y la Vuelta de la Juventud en Venezuela.

En su primera temporada en Europa, corriendo la tercera etapa de Panne (Bélgica) Rigoberto no midió la frenada y se cayó. Por varios minutos quedó inconsciente y lo despertó el dolor de la fractura de clavícula.

Tras su obligatoria recuperación debía regresar a Pamplona, pero como todos sus compañeros andaban regados corriendo por Europa y no había quién lo acompañara, el equipo le consiguió un lugar donde quedarse en Brescia. Allí conocería a los que ha llamado: “Mis segundos padres”, su familia en Europa: Beppe Chiodi y Melania Charutti, una pareja italiana sin hijos, que lo adoptaría desde el primer día como si hubiese salido del vientre de Melania.

Urán se convirtió con 19 años en el corredor más joven de la máxima categoría del ciclismo mundial. Cuando iba a firmar el contrato el jovencito anunció que quería pedir una condición, los directivos de aquel club pensaban que iba a solicitar una casa o un carro nuevo, pero se llevaron la sorpresa de que Urán quería nada más que lo dejaran vivir en Brescia junto a la familia Chiodi Charutti.

Un año después, en agosto de 2007, corría la Vuelta Alemania. En la cuarta etapa se había escapado con otro par de corredores, pero justo en una curva cerrada Urán dejó la línea de sus experimentados rivales y se fue de frente contra unas peñas, se fracturó el cúbito de la mano izquierda, los dos codos, otra vez la clavícula, pero lo más preocupante fue una lesión en el área cervical del cuello. Cuando despertó en el hospital de Fichen, a su lado encontró dormida  a Melania, mientras Beppo se había instalado en un hostal cerca del lugar.

De nuevo sus padres adoptivos lo cuidaron como a un niño. Después de pasar nueve horas en cirugía los especialistas le prohibieron volver a subirse en una bicicleta, pero durante los tres meses de recuperación su familia italiana le dio alientos para salir adelante.

En el 2008, Urán fue segundo en la Vuelta Cataluña, se subió al podio en dos etapas de la Vuelta Alemania y en la clasificación final del Giro de Lombardía logró el quinto lugar.

A comienzos de 2010 se encontraba entrenando por las montañas de Urrao. Un lugar propicio por estar a 2200 metros sobre el nivel del mar y tener una temperatura constante de 23 grados centígrados.

Al cruzar una curva cerrada se encontró de frente con unos niños que habían improvisado una cancha de microfútbol en la carretera, por no atropellarlos frenó en seco y salió volando como un proyectil humano en un acto de circo. Preciso cayó en la clavícula de siempre, se fracturó la única parte buena que le quedaba y debió ser operado para ajustarle una platina que selló el hueso.

Hoy Rigoberto Urán, aquel peladito al que su papá le mandó soldar su primera bicicleta, ha logrado ser dos veces subcampeón del Giro de Italia y llega al podio del Tour de Francia. Para este humilde, responsable y serio deportista, que como miles de compatriotas ha sufrido, superado tantas dificultades, y prefieren “mirar al futuro antes que al pasado”: ¡Felicitaciones!

Fuentes:

https://www.las2orillas.co/drama-vida-de-rigoberto-uran/
https://es.wikipedia.org/wiki/Rigoberto_Ur%C3%A1n
http://www.elespectador.com/deportes/ciclismo/la-inquebrantable-humildad-de-rigoberto-uran-articulo-701431
http://www.elespectador.com/deportes/rigo-tiene-que-ser-presidente-de-colombia-articulo-704438