Conflicto armado
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Entrevista para "Confidencial", del director de la Fundación Paz y Reconciliación León Valencia:



¿Desde su opinión como experto en materia de conflicto armado y posconflicto, ¿Cómo califica la actuación del Gobierno de Iván Duque en lo que tiene que ver con implementación del Acuerdo de Paz con las Farc, en estos cuatro primeros meses?

León Valencia (LV): El Acuerdo de Paz firmado en el Teatro Colón, que tuvo refrendación en el Congreso de la República y la Corte Constitucional, ha tenido una reestructuración unilateral por parte del Estado. Esto no solo se ha dado por el Ejecutivo, sino además por los otros poderes.

Es algo que viene ocurriendo desde los últimos meses del período de Juan Manuel Santos, y que ha tenido continuidad durante los primeros meses de la presidencia de Iván Duque, sin contar con las Farc, que es la conclusión más importante que tenemos en la última publicación del seguimiento que desde la Fundación Paz y Reconciliación venimos realizando.

¿Cuáles son esas reestructuraciones en los Acuerdos de Paz que se han venido ejecutando sin tener en cuenta a las Farc?

LV: La reforma política ya no se hizo, estoy hablando de la que recomendaron los expertos. Lo que se presentó y está en discusión contiene algunos puntos, pero no es la que se proyectó desde la mesa de negociación. La reforma agraria tampoco. Hemos notado que el Gobierno de Duque no tiene interés en cambiar las condiciones con las que se maneja la economía rural, al menos no como se acordó en el Teatro Colón. Solo tenemos realizaciones parciales para modificar los procesos en el campo, pero no de lo que tiene que ver con la columna vertebral de este tema que es la propiedad, rompiendo esa brecha tan enorme entre los que poseen tierras y quienes no tienen.

También vemos cambios en los procesos de reintegración, que fueron acordados para que se dieran de manera colectiva, y que hoy se hacen de manera individual. Por el momento solo hay 17 proyectos productivos y aprobados 2, en un contexto de alrededor de más de siete mil personas reinsertadas de las Farc. Existe además mucha inseguridad jurídica por los cambios que se le han introducido a la JEP, a la Comisión de la Verdad y a la Comisión de búsqueda de personas desaparecidas, y lo peor de todo, es que hay una limitación de recursos que le quitan vuelo a toda la implementación.

¿Han visto disposición de los colombianos para la reconciliación?

LV: Esto es lo más difícil. Las élites no tienen esa disposición. La mayor parte de la sociedad colombiana que no hizo parte del conflicto armado, se encuentra a la expectativa de lo que decida Iván Márquez, si se retira del proceso o no, lo mismo en lo que tiene que ver con la manera en cómo se resuelva el tema de Santrich. No significa que no se esté haciendo nada, lo que sucede es que no es lo esencial de lo que se acordó en el Teatro Colón.

¿La conclusión de ustedes es que, aunque el Gobierno Santos pudo estar de acuerdo con lo firmado en el Teatro Colón, el Estado no lo estaba?

LV: Lo firmado en el Teatro Colón fue un tema más de Juan Manuel Santos, que el resto de instituciones de los poderes, distinto al Ejecutivo, quienes no le reconocieron como Jefe de Estado que es. La prueba de esto es que el Congreso de la República empezó a hacerle cambios por la vía de los proyectos de ley y de acto legislativo que se presentaban a consideración durante el Fast Track, luego de que la Corte Constitucional dio vía libre para que el legislativo hiciera modificaciones.

También es necesario tener en cuenta que para ese momento el primer mandatario perdió peso político con el triunfo del No en el plebiscito, y el abandono a su coalición de parte de algunos partidos que le acompañaron como Cambio Radical y el Partido Conservador, quienes le dejaron solo.

La preocupación del momento es que Duque representa esa resistencia al cambio que plantean los Acuerdos de Paz, y en su apuesta de producción y emprendimiento, no se contempla la modificación a la economía rural.

Su Gobierno y los miembros de su partido, van a intentar darle la vuelta a lo pactado con las Farc, pero ahí se van a encontrar con una talanquera muy grande, porque las fuerzas políticas que acompañaron el proceso de paz de manera decidida, no se lo van a permitir tampoco. Ahora hay cambios que los promueve el Ejecutivo, otros los hace el legislativo a través de los congresistas del Centro Democrático como María Fernanda Cabal con el tema de tierras, por ejemplo.

¿Las disidencias de las Farc son motivo de preocupación para ustedes o consideran que este tema se puede superar por la vía militar?

LV: Por supuesto que nos preocupa, lo mismo que la posible extradición de Santrich a los EEUU porque esto podría aumentar el número de disidentes ante una posible inseguridad jurídica en la que caería el mismo proceso de paz. También la negociación con el ELN o la confrontación militar con este grupo, pero además que se inicie un conflicto bélico con Venezuela, y que no se diga nada sobre el Clan de Golfo y su posible sometimiento a la justicia, tema que se dejó de un lado, que no se lo ha tocado. Desde aquí lo que decimos es: el señor Duque puede decidir si apaga los leños prendidos o les echa gasolina y los prende aún más.

¿Pero que han visto o qué creen que pueda hacer al respecto?

LV: Lo que estamos viendo es lo segundo, cosa que nos parece lamentable, porque no ha querido avanzar en una negociación con el ELN, no ha resuelto el tema de Santrich y no se sabe que decisión se va a tomar con el Clan de Golfo. El proceso de paz aportó mucho en la reducción de hechos violentos, porque se redujeron los homicidios, lo mismo los secuestros, desplazamiento, pero esto no se puede mantener por sí solo, requiere de una serie de condiciones y decisiones de parte del Ejecutivo.

¿Cómo explica que el tráfico y producción de drogas ilegales y la siembra de cultivos de uso ilícito no se hayan reducido?

LV: Desafortunadamente no hubo reducción en la siembra y tráfico de drogas, en donde hemos llegado a unos niveles preocupantes, porque es un negocio que estaba en manos distintas a las Farc, lo mismo que la extorsión.

¿Es lógico que Iván Duque implemente el proceso de paz de manera parcial y no de manera total, cuando se están viviendo situaciones complicadas en el Catatumbo, Nariño y Cauca?

LV: En algunas zonas la situación es supremamente preocupante. Son los incendios que existen en el momento donde se han disparado los homicidios, que es donde pedimos más decisión de si apagamos los incendios o los aumentamos.

En el balance del año 2017 decíamos, esto ya no tiene reversa, esto ya es posconflicto, nos vamos ahora a negociar con el ELN, no era claro que sector ganaría las elecciones, y creíamos que si ganaba el uribismo, estos  no se echarían la responsabilidad de devolvernos a la guerra, pero lo que estamos viendo es que por la vía de la reestructuración del Acuerdo y por la vía del cumplimiento parcial, puede generarse una situación diferente, porque el Gobierno de Duque y el uribismo se montaron sobre la base de enfrentar a un enemigo que eran las Farc, que hoy se desmovilizaron, dejando al Centro Democrático sin enemigo y en la búsqueda afanosa de alguien con quien pelear, lo que le hace ver como un presidente con un partido político sin rumbo, que hoy  hace un llamado a un pacto por la equidad, tema que no fue mencionado, ni durante la campaña, ni durante el discurso de posesión.

¿Usted cree que el no tener un enemigo con quien pelear, es lo que le hace ver al Gobierno Duque como si no tuviese rumbo alguno?

LV: Por supuesto. Al no tener a las a Farc como enemigo han quedado sin discurso. Ahora se inventaron el Pacto por la Equidad, sin tener en cuenta que, para corregir este problema en Colombia, es necesario darle la vuelta a la tenencia de la tierra y al manejo del agro, cosa que no van a hacer porque al interior del Centro Democrático hay quienes defienden el modelo terrateniente.

¿Es posible llevar con éxito la implementación de un proceso de paz en un contexto de narcotráfico como el que vive el país, con una guerrilla que hizo parte de la cadena de este fenómeno?

LV: Hoy se ha demostrado que el negocio no estaba en manos de las Farc, sino que era manejado por otros. Un informe del diario El Tiempo publicado hace poco, dice que el narcotráfico representa el 1,2% del PIB. La pregunta es, ¿quién o quiénes son las cabezas de este negocio?

Durante el 2018 fuimos varias veces a Tumaco, Buenaventura y al Cauca, donde las personas nos decían que los dueños de este negocio no hay que buscarlos allí, sino en Cali y en Medellín. Ahora hay unas disidencias que hacen parte de esta cadena, que es gerenciada por empresarios, políticos y clanes de la vida colombiana que no están en esos lugares y que han conformado lo que se conoce como crimen organizado, pero no confrontando al Estado, sino al lado del Estado y que se apropia de el en muchas partes. Llevamos 40 años tratando de salir de este problema, y seguramente nos vamos a demorar otros 40 años en el intento.

Implementar el proceso de paz no limita al Estado a luchar contra el narcotráfico, sino además contra otras rentas ilegales como la minería criminal o ilegal, tráfico de armas, trata de personas, etc., ¿cree que el Gobierno actual lo tenga claro?

LV: Esto se debe hacer con una estrategia integral, que tiene puntos que son difíciles de cumplir, porque perseguir a los campesinos cocaleros y a los jóvenes que trabajan en la minería ilegal, es fácil, lo difícil es llevarles soluciones económicas en lugares donde no hay mayores opciones laborales. Otra cosa que hay que tener en cuenta es que vender oro, no es ilegal, es una actividad legal, lo que es ilícito en algunas ocasiones, es la forma como se extrae y los métodos que se utilizan.

¿Tiene estimado lo que se requiere invertir en el nuevo Plan Nacional de Desarrollo para lo que tiene que ver con la implementación de los Acuerdos de Paz?

LV: Hay varios cálculos, el primero fue de 129 billones de pesos, de los cuales la mayoría eran  para reforma agraria. Este Plan de Desarrollo va a quedar muy cojo si no se contemplan los recursos suficientes para lo que tiene que ver con las transformaciones del campo que estipulan los Acuerdos de Paz, los proyectos productivos para los reinsertados, la reparación de víctimas, etc. Lo que vemos por el debate que se dio con la Ley de Financiamiento, es que van a sacar la disculpa de que no hay plata, pero es que plata nunca hay, lo que hay son prioridades y el Gobierno Nacional debe decidir cuál es su prioridad en esta materia, si es que la tiene.

¿Cómo invertir en temas de implementación de paz, si la disculpa es: “no hay plata”?

LV: Esa va a ser la disculpa para dejar muchos proyectos desfinanciados. No creo que se pueda  reconstruir una guerra política como la que se dio con las Farc, porque muchos de sus líderes están en la legalidad, pero esto es lo que va a hacer es fortalecer las disidencias y una posible prolongación del ELN como guerrilla.

¿La posible extradición de Jesús Santrich se ha convertido un punto de honor para las Farc?

LV: sobre todo para Iván Márquez. El conjunto de las Farc dice que no hay pruebas y que las que hay son insuficientes y débiles. Incluso ellos plantean que, si estas llegasen a ser lo suficientemente fuertes, que se quede en Colombia, para que pueda aportar a la verdad y reparar a sus víctimas. Frente a esto se ha generado una inseguridad y una división, porque hay un sector que se encuentran a la expectativa para decidir si continúan en la paz o salen del acuerdo, que es el caso de Iván Márquez.

¿Cuál debe ser la prioridad para Iván Duque ahora que no están las Farc en la guerra?

LV: La lucha contra la corrupción debería ser una de ellas, porque es un tema que durante mucho tiempo pasó de agache porque las acciones violentas de las Farc cuando estuvieron en la guerra lo opacaron, lo mismo que la lucha contra la pobreza y la educación, que hoy está en las calles. Lo que se necesita es mayor decisión del parte del Gobierno Nacional para plantearle una agenda al país.

En momentos en que se daban los diálogos de paz con las Farc en el Gobierno de Santos, la Fundación Paz y Reconciliación advirtió las nuevas olas de violencia que traería el posconflicto, ¿Por qué les sorprende que la profecía se haya cumplido?

LV: Lo advertimos es cierto, y el Estado debía estar preparado para enfrentarla, para que la intensidad de esas nuevas olas de violencia no fuera tan fuerte. Todo posconflicto tiene un nivel de violencia, y tenemos el temor de que este posconflicto sea especialmente violento, ojalá no sea así.

León Valencia, director de la Fundación Paz y Reconciliación / Foto: Agencia de Información Laboral

Fuente:
http://confidencialcolombia.com/actualidad/el-estado-ha-modificado-los-acuerdos-de-paz-leon-valencia/2018/12/26/