Conflicto armado
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Desde que España invadió y colonizó estas tierras del mundo, Colombia fue un anclaje geoestratégico para la dominación de Suramérica. Para esto, el imperio de la monarquía hispánica creó cuatro Virreinatos: Nueva España (que abarcó los actuales territorios de América Central, las Antillas, el Centro y Sur de los actuales Estados Unidos, y Filipinas), Perú (gran parte de Sudamérica, incluida Panamá y algunas islas de Oceanía.), Río de la Plata (Argentina, Bolivia, Uruguay, Paraguay, partes del Sur de Brasil y el Norte de Chile) y Nueva Granada (Ecuador, Colombia, Panamá y Venezuela). Estos se convirtieron en centros de poder político, militar, económico e ideológico.



Aunque hace más de 200 años que el colonialismo de facto fue expulsado de estas tierras, la situación de dominación no ha variado mucho. Los antiguos Virreinatos continúan siendo centros del poder político, militar, económico e ideológico del sistema dominante actual (entiéndase como Capitalismo): Ciudad de México (capital de la antigua Nueva España), Lima (antigua capital del Virreinato del Perú), Buenos Aires (capital del Río de la Plata aunque también lo fueron las actuales ciudades de Montevideo y Córdoba) y Bogotá (antes capital del Virreinato de Nueva Granada) continúan ejerciendo roles muy similares.

Antes, Colombia era también “la llave” para el comercio entre España y América del Sur. Ahora, la ubicación geográfica de la actual Colombia posibilita el control y la defensa militar de regiones adyacentes.

¿Qué significa hoy?

Colombia tiene una gran importancia económica al ser una inmensa fuente de recursos mineroenergéticos. Tiene tierra para sembrar agrocombustibles, petróleo, carbón, diamantes, oro, coltán y agua. Es una conexión importante para el comercio entre los océanos Atlántico y Pacífico.

Además, figura como el segundo país más biodiverso del mundo. En su extensión hay nueve tipos de climas: polar, en el Nevado del Ruiz; alpino de pradera o tundra, en los páramos; mediterráneo, en Boyacá; tropical de sabana, en los Llanos Orientales; tropical seco, en San Andrés y Providencia; oceánico, en el Lago del Tota; ecuatorial, en la Selva Amazónica y parte del Valle del Cauca; desértico cálido, en la Península de la Guajira; y monzónico, en la Sierra de Chiribiquete. Se puede sembrar todo tipo de comida en cualquier época del año.

Bogotá, el Distrito Capital, es uno de los principales laboratorios ideológicos imperiales. Sus medios de comunicación, sus iglesias (casi todas de derecha), sus centros culturales, sus epicentros educativos y su control sobre las masas ha logrado posicionar en las grandes mayorías de la población colombiana referentes de vida capitalistas y conservadores. Es el principal símbolo de “progreso” en el país.

Como añadido, el muy citado —aunque poco conocido— Acuerdo de Paz entre las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia —FARC— y Gobierno Nacional logró legitimar políticamente a dicha nación como un territorio “democrático y en paz”. Es decir, para una mirada regional y continental de derecha, el único riesgo que supone Colombia “es que te quieras quedar allí”. 

¿Y para la política?

“Divide y vencerás” —esa famosa frase atribuida al emperador romano Julio César— es la estrategia histórica universal de las guerras de conquista y colonización. Y para la actual y creciente dominación de la derecha sobre el continente Nuestroamericano ha sido fundamental quebrar cualquier tipo de articulación.

La Doctrina militar Damasco, lanzada en agosto de 2016, refuerza y reorganiza esa misión estratégica de punta de lanza del dominio imperial en la región, de lucha anticomunista y anti cualquier cosa que “huela a izquierda”.
No en vano ha sido el papel que ha jugado en la actual Guerra Multifactorial contra el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela. Ha logrado posicionarse hacia lo interno y externo como uno de los principales voceros e impulsores de unos invertidos Derechos Humanos  para venezolanas y venezolanos. Todo un Capitán América con acento paisa .

Las bases militares gringas presentes en Colombia —cerca de 20, aunque se hable de siete principales— tienen capacidad de despliegue de fuerzas y de inteligencia militar no solo para lo que fuera el territorio de la antigua Nueva Granada, sino para todo el Cono Sur.

Según el ranking mundial sobre los ejércitos más potentes, elaborado por la compañía internacional Global Firepower, el colombiano es el quinto a nivel regional (precedido por Brasil, México, Argentina y Perú). Después del Acuerdo de Paz de 2016, dicha capacidad militar está redirigida hacia conflictos internacionales.

El conflicto contra Venezuela

Pero Colombia no es el único país dentro de esta estrategia de la derecha. Y hablar lo contrario sería incorrecto. Desde la Doctrina Monroe,  la estrategia geopolítica estadounidense declarada ante el Congreso de ese país por su entonces Presidente James Monroe ha sido “América para los americanos”. Y para lograr dicho objetivo, dividir al continente ha sido una tarea permanente. Sacar a México de Mesoamércia, separar Panamá de Colombia, aislar al Caribe, querer hacer un canal marítimo al centro de la isla de Cuba, entre otros episodios de la historia occidental regional, son ejemplos de dicha estrategia. De igual manera, el conflicto Colombia-Venezuela resulta clave en el avance de la ultraderecha sobre el continente.

La unión de estos dos pueblos logró históricamente una fuerza revolucionaria indestructible: las Revueltas Comuneras y las Guerras de Independencia son ejemplos de esto. Por lo tanto, la desunión de los mismos significa un avance de las fuerzas de derecha.

La micro región Colombia-Venezuela es el engranaje entre Mesoamérica, Suramérica, el Caribe, el Atlántico y el Pacífico. Además, conforman la “frontera más transitada” de los últimos años. Allí, las identidades y lógicas fronterizas son mezcla en la que conviven sectores de la oligarquía, de la derecha, del narcotráfico, del paramilitarismo; y también pueblo que se plantea apuestas de vida revolucionarias y populares. Esta frontera es hoy un gran territorio en disputa y la propuesta política (derecha o izquierda) que la gane, estará imponiendo su agenda. Colombia es un espejo de lo que la derecha quiere para el mundo: la droga y la guerra, grandes negocios y también grandes enajenaciones.

Gráfica.- Las tropas estadounidenses en la base militar de Tolemaida en Colombia. Foto Latindispatch

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