Cultura
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Siempre cómico, anticeremonial, rebelde, el querido maestro Santiago partió en mitad de esta pandemia. Detestaba los hospitales y mostrar la tristeza.



Sólo una vez le vi derrotado, cuando murió Enrique Buenaventura, “se me murió mi hermano”, me dijo. Pero no por ello perdió su humor anticeremonial: cuando el despulmonado señor que hacía en la ceremonia de la catedral de Cali una semblanza de Enrique iba apenas por los años cincuenta de su vida, dice Santiago aprovechando uno de los silencios de ahogo de ese orador de teatro rasca:


“¡Carajo! le faltan más de treinta años para terminar...”

Cuando la médica que lo atendió en casa ordenó llevarlo de urgencias y lo puso en la camilla de la ambulancia, su corazón no aguantó. Es como si hubiese decidido no dejarse llevar. Ya está bien. No más.

Cada vez que le llevamos en estos años a un hospital, se indignó: “Ustedes me quieren matar. ¿Cómo me traen aquí entre todos estos moribundos”. E imitaba en esa sala de urgencias a algún infortunado enfermo: la respiración cuasi agónica de un vecino de cama; las quejas de otro...  Su impaciencia crecía. En un momento intentó arrancarse los cables del suero... Le calmamos con explicaciones que nada podían explicar en esas puertas de la muerte. De pronto se puso de pie sobre su cama y comenzó a cantar un aria de uno de sus personajes con su voz portentosa de cómico y actor:

“Por qué, por qué temblar, si el cielo está tranquilo, CANTEN, si el cielo está tranquilo, tranquiiilaaa está la maaar...” No cantan ¿ven? Se van a morir... Sáquenme de aquí...  

Ahora se fue, en medio de la peste, cuando no hay posibilidad de hacerle las ceremonias teatrales ni las fiestas y funerales báquicos que querríamos...

Mañana le cremaremos. Y ya vendrán los días de esa rumba infernal, como aquellas bacanales teatrales de sus deliciosos infiernos quevedianos, de sus míticas malocas de la memoria poética de este país que nos supo descifrar con su risa de poeta iluminado...

(*) Director Maestría en Escrituras Creativas, Universidad Nacional de Colombia, Profesor asociado Facultad de Artes. Escuela de Cine y TV. Investigador CREA: Centro de Pensamiento y Acción para las Artes. Poeta, dramaturgo, escritor. Actor y director teatral colombiano. Corporación Colombiana de Teatro. Tramaluna Teatro.

(*) El Movimiento Colombiano de Solidaridad con Cuba (MCSC) expresa su profundo dolor ante la partida física del Maestro Santiago García, amigo de Cuba y de la Revolución, creador íntegro, fundador del teatro colombiano, revolucionario, consecuente y solidario con el Pueblo Cubano en momentos difíciles.

Fue reconocido como el “Embajador Mundial del Teatro” por el Instituto Internacional de Teatro de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Obtuvo el título Doctor Honoris Causa en Arte, otorgado por el Instituto Superior de Arte de la Habana, y recibió la Medalla Haydee Santamaría de la Casa de las Américas, condecoración que se entrega “en reconocimiento al prestigio alcanzado en el mundo cultural, artístico y literario”

El legado del Maestro le sobrevivirá al igual que el cariño de los pueblos que nos vimos reflejados en sus obras.

Querida compañera Patricia, Catalina y el Teatro La Candelaria, reciban un abrazo solidario.

Nunca lo olvidaremos.

Bogotá, 23 de marzo de 2020