ilişkilerinde bir mola olarak değerlendirecekleri alternatifler yerli porno üzerinde duran çiftlerin karşısına internet üzerinde fantezileri xnxx gezinirken haftalık eş değiştirmede aracılık yapan bir swinger brazzers topluluğu çıkar Heyecanla oraya katılıp neler yapıldığını sormak rokettube isteyen çiftler ile aynı anda orada olan diğer çifti yan yana hd porno oturtan swinger müdürü onlara işleyişi anlatır ve bir hafta hd porno boyunca eşlerini değiştirerek zaman geçirmelerini söyler xnxx Adamlar seve seve yataklarına başka bir kadın alıp ateşli ve japon porno dimdik bir sikiş yapacağından emin olsalar da kadınlar hd porno biraz çekimser davranırlar Kadınlar ister istemez kocalarını redtube kıskanıyor olsa da kendileri de hayatlarında ilk kez başka bir brazzers adamda gönüllü şekilde seks yapacak olmanın heyecanını yaşadıklarını xhamster gizleyemezler Fakat bu haftalık eş değiştirme olayını amatör kamera youporn ile çekim yapma zorunlulukları olduğu için daha heyecan verici brazzers bulan kadınlar istişare sonrasında bunu kabul ederler

Cultura
Typography

Con la llegada de Cristóbal Colón no ocurrió ningún “descubrimiento”, lo que sucedió no fue nada distinto a un asalto a mansalva y una carnicería inhumana.



Cuando España, que había sido creada a imagen y semejanza del Imperio romano, logró expulsar a los árabes, les aplicó el genocidio y la incautación de sus bienes, así como la destrucción del Corán, símbolo de su fé religiosa, su cultura y código de vida.

Cristóbal Colón, fiel súbdito de los reyes católicos, Fernando e Isabel, les hizo entrega formal de las tierras y las riquezas que fueron robadas en el “Nuevo Mundo” por medio del pillaje, la rapiña y el despojo. La muerte, si oponían resistencia, era la suerte de nuestros ancestros.

El 12 de octubre de 1492 se inició la conquista sanguinaria y brutal de nuestro continente.

El censurado historiador Bernardino de Sahagún se refería a los españoles del siglo XVI “como unos puercos hambrientos ansían oro”. Se calcula que ciento ochenta y cinco mil kilos de oro y unos dieciséis millones de kilos de plata fueron robados por España de lo que hoy es América Latina.

Los más conspicuos escritores del siglo XVIII nos dijeron que teníamos que agradecer, como colonias, a la “madre patria”, por habernos dado “las costumbres, la religión y el hermoso idioma que hablamos”, evitando comentarnos, que en el siglo XVI el uno o dos por ciento de la población ya poseía todas las riquezas del mundo, estadísticas que no han cambiado mucho.

A la llegada de  los primeros españoles los habitantes de nuestro continente, de manera inocente, salieron alborozados a recibirlos y festejarlos.

En ese momento no hubo resistencia alguna, lo que hubo fue admiración e ingenuidad porque no tenían la más remota idea de lo que se les venía: la Conquista, la esclavitud, la servidumbre, las enfermedades y la explotación colonial.

Comenzó la Invasión Europea, sobre todo a partir del segundo viaje de Colón, cuando ya no se trataba de tres carabelas sino que Colón vino con diecisiete barcos en una auténtica expedición de conquista.

Y esa Invasión se tradujo en explotación sistemática y el comienzo de esa matanza atroz que fue la Conquista de América, para saquear estas tierras en nombre de su pretendido “derecho” a apoderarse de territorios ajenos, en nombre de su Rey y en nombre del Papa, y a imponer su religión, el cristianismo, considerado por ellos como la única  y verdadera religión.

Los latinoamericanos hemos sido forzados a asimilar de forma pasiva falsas significaciones de la fecha:

La primera ha sido el “Día del Descubrimiento” Soberano disparate. Porque puede haber descubrimientos en las ciencias físicas, químicas o biológicas por ejemplo cuando un investigador, combinando unos conocimientos, genera un resultado o producto diferente, o cuando ve a través de un microscopio por primera vez un microbio que produce tal o cual enfermedad. Se puede admitir que hay un descubrimiento en esos casos.

Pero en el contacto, en el encuentro (generalmente choque violento) de sociedades que no se han conocido entre sí previamente no hay descubrimiento o en todo caso, el descubrimiento es recíproco, mutuo.

Cada uno descubre al otro y, por lo general, el más fuerte se impone. De tal manera que si el problema se reduce a esa expresión ridícula de quién vio primero al otro, es evidente que nuestros indígenas ya estaban esperando a los españoles perdidos en la playa y que nuestros indígenas vieron primero a los europeos; los europeos fueron los descubiertos por nuestros indígenas desde la costa.

El “Día del Descubrimiento” es una forma de manipulación: colocar al indígena como el descubierto, como el Objeto e inmediatamente convertirlo en Objeto de Conquista.

El “Descubrimiento” no se hizo para traerle regalos a los pretendidos descubiertos sino para someterlos, colonizarlos y convertirlos en siervos y esclavos.

El descubridor es el protagonista, como el investigador con el microscopio, y el descubierto es como el microbio que ha sido visto por el científico. Absoluta falsedad refutada con frecuencia pero que todavía continúa vigente en varios ámbitos.

Una segunda significación para el 12 de octubre se le dio hace alrededor de un siglo, “el Día de la Raza”. Disparate enorme. En primer lugar, ¿cuál raza? ¿La raza europea que vino a imponerse o la raza indígena que fue sometida y explotada? ¿O la raza africana que fue traída para reemplazar el trabajo de los indígenas y ser esclava?

Además el concepto de raza está hoy totalmente devaluado y no explica nada.

Una tercera significación, a partir de 1992 en el quinto centenario, se impuso para disfrazar la fecha, “el Día del Encuentro de Dos Mundos o del Encuentro de Dos Culturas”, nada más que un producto edulcorado causado por la protesta sistemática de los Pueblos indígenas del continente.

¿Acaso el 12 de octubre de 1492, en el Encuentro de Dos Culturas, se desarrolló como una suerte de congreso de antropólogos comparando sus culturas con visión amplia y discutiendo los respectivos aportes? Al contrario, fue un proceso sanguinario y genocida en el que una cultura se impuso a la otra.

La pregunta que debemos hacernos es si se trataba de un Encuentro o más bien de un Encontronazo. Porque eso fue exactamente. Un choque, como ha sido todo choque entre culturas que no se conocían en el cual la cultura más fuerte, mejor armada, más poderosa, mejor parada militar técnicamente, esclaviza y domina a la otra cultura.  

Los europeos del siglo XV se encontraron también con África y durante los siglos siguientes se dedicaron a esclavizar a sus habitantes.

Los israelíes tienen medio siglo “encontrando” palestinos... y los matan para robarles su tierra y sus derechos.

EEUU tiene años encontrando iraquíes, y ciudadanos de otros países matándolos también para robarles sus riquezas y en especial su petróleo. El disparate del “Encuentro” es cínico y grotesco.

Otros nombres manipuladores que se le han dado al 12 de octubre es el “Día de España”, el “Día de la Hispanidad”, es decir el Día del Imperio Español.

En España la Fiesta Nacional es el 12 de octubre, y los españoles tienen históricamente todas las razones para celebrarla como Fiesta Nacional porque es el punto de partida de su Imperio Colonial.

El punto de partida de su período de dominación. Visto desde Europa (y no desde América) es el día de la Gloria Imperial de España, Día del Colonialismo Español, fecha amada por la derecha y particularmente por el franquismo, factor decisivo en destacar esa grandeza española.

¿Tenemos nosotros los americanos que celebrar ese día? ¿Somos acaso españoles? ¿Somos acaso colonizadores de nuestros propios Pueblos, como se han creído y actuado aquí las élites dominantes a lo largo de varios siglos?

Los herederos de nuestros indígenas masacrados, explotados y humillados, casi exterminados, ¿son acaso masoquistas que deban celebrar el Día de España?

¿Los herederos indígenas tienen que celebrar el día que comenzaron sus antepasados a ser explotados y humillados por los europeos? y los herederos de los africanos traídos a este continente como esclavos, ¿deben celebrar el sometimiento de sus ancestros? y los mestizos que somos casi todos nosotros, ¿debemos celebrar la violación de nuestras tatarabuelas por los brutales invasores extranjeros?

Los estadounidenses que hace mucho tiempo dejaron de sentirse colonizados, empezaron a sentirse y a actuar ellos mismos como colonizadores (ahora como imperialistas), esos estadounidenses que se han sentido siempre Pueblo Elegido, Nuevo Israel, dueños del mundo, del Destino Manifiesto, hace tiempo se sacudieron el problema.

En EEUU se celebra, muy de paso, con un desfile, “el Día de Colón”, día que no los compromete. Además, en 1892, EEUU decidió de una vez por todas que América del Norte había sido descubierta por los vikingos, vale decir, que los estadounidenses fueron “descubiertos” por rubios nórdicos y no por morenos españoles y con ello borraron el problema.

Nosotros no somos gringos ni europeos. Nosotros somos otra humanidad, como decía Bolívar a comienzos del siglo XIX

¿Qué habría que celebrar el 12 de octubre? ¿La lengua?

¡Se ha repetido mucho que el 12 de octubre nos trajeron el español como “regalo”!

¿Cuál lengua? ¿Acaso los indígenas eran mudos y no tenían lenguas? ¿Estaban mudos esperando que llegaran los españoles para enseñarles a hablar?

Por supuesto que algunos indígenas sí terminaban mudos porque los europeos le cortaban la lengua por rebeldes.

Sabemos que en el continente americano había una riqueza extraordinaria de lenguas para esa fecha y discutir cuál lengua es superior, si el español es más bello que el náhualt, el maya o cualquier otra, es otro disparate.

Las lenguas son sencillamente diferentes y corresponden a sus mundos, de tal manera que afirmar que una lengua es superior a otra es padecer una visión eurocéntrica y justificadora de la Conquista y la Colonia.

Además, ¿qué podían traer los españoles que no fuera su propio idioma? ¿Es que eran políglotas desenvolviéndose con fluidez en varias lenguas y escogieron el español en un congreso? ¿O simplemente trajeron la única lengua que eran capaces de hablar? Y que por cierto hablaban mal y escribían peor.

A América no vinieron los españoles más cultos del Reino ni tampoco los misioneros más sobresalientes, vinieron conquistadores analfabetos, empezando por Pizarro quien era, además, un asaltante.

Pero sí trajeron el cristianismo. Mejor: los españoles trajeron un feudalismo envuelto en mantos de cristianismo. Se ha argumentado que la imposición del cristianismo fue, según la historia oficial, “la Conquista Espiritual de América”.

Otra falsedad enorme que encubre a aquellos misioneros que vinieron a este continente a demostrar la superioridad de su religión, haciéndonos creer que convencían pacíficamente a los indígenas de que la religión cristiana era la mejor.

Es cierto que hubo algunos misioneros relativamente pacíficos (aunque siempre envenenados con su superioridad ideológica, su eurocentrismo, siempre considerando las demás religiones como diabólicas), pero el hecho real es que la conquista material, la matanza, el genocidio, logró la destrucción de los templos y la desorganización de las culturas para poder imponer a sangre y fuego el cristianismo a los indígenas. Esta es la realidad.

Esa “Conquista Espiritual” mediante la cual los españoles trajeron el cristianismo a América, justificó y convalidó el genocidio de la Conquista de América.

Debemos preguntarnos: ¿es el cristianismo la religión verdadera? y las demás religiones, ¿son falsas entonces?

¿Será que hoy los budistas, los sintoístas, los musulmanes y los judíos creen que el cristianismo es la verdadera religión?

¿Todas sus religiones entonces son falsas y la verdadera es el cristianismo? Por la visión imperial que tienen (así como los estadounidenses tienen su “Destino Manifiesto”), el cristianismo cree que tiene el derecho a dominar el mundo completo porque esa es la verdadera religión. ¡Y ni siquiera es la religión mayoritaria del mundo!

¿Hasta cuándo, para imponer una religión supuestamente verdadera, justificaremos el genocidio perpetrado? Porque lo cometido durante el siglo XVI en América es el mayor de todos los genocidios en la historia de la Humanidad.

El genocidio no fue siempre sistemático. Los españoles no vinieron a matar a los indígenas, vinieron a esclavizarlos, a ponerlos a trabajar para enriquecerse ellos, pero eso sí, a quienes se resistían los mataban.

La primera fase de la Conquista fue absolutamente brutal y bárbara. Aparte de que también trajeron enfermedades frente a las cuales los indígenas no tenían resistencia como el sarampión, la viruela, la gripe, provocando epidemias que aniquilaron a millones de indígenas.

El resultado directo e indirecto de esa Conquista, el resultado querido o no, fue la muerte de cerca de ochenta millones de indígenas del continente americano, lo que representa casi la cuarta parte de la población mundial de aquel entonces (que apenas sobrepasaba los cuatrocientos millones). Esa fue la realidad.

Resulta ahora que el gran mérito de la Conquista, lo que la justifica, es el mestizaje. Otra farsa. ¿Es que los españoles vinieron aquí a “mestizarse”? ¿Acaso llegaron con un proyecto de integración para unirse a las culturas que encontraran? ¿Dónde ha pasado eso?

El mestizaje ha sido la realidad de la historia de la Humanidad. No hay pueblo “puro”. Todos los pueblos son mestizos porque se han mezclado a través del comercio, de violaciones, de invasiones, generalmente de coexistencias violentas.

Esa mezcla ha enriquecido las culturas.  Sin embargo, ¿los españoles vinieron a enriquecer culturas y mestizarse o simplemente vinieron armados con un proyecto de dominación?

Y recordemos que como no vinieron con sus mujeres (como lo hicieron los colonizadores de América del Norte, que sí fueron a exterminar y a masacrar a los indios), se mezclaron con las mujeres indias primero y más tarde con las mujeres negras. (Como pasa siempre que han estado hombres solos, aventureros, en países extranjeros).

Otra pregunta. El mestizaje en América ¿fue voluntario o fue forzoso? ¿Quién imponía el emparejamiento mestizo? ¿Es que acaso los indios o los negros escogían a las mujeres españolas o portuguesas para casarse con ellas? ¿O era al revés? ¿No eran justamente los hombres europeos quienes violaban y se apoderaban de las mujeres indias o de sus esclavas negras y tenían hijos con ellas?

El modelo de mestizaje fue Paraguay, llamado por los propios españoles del siglo XVI, el “Paraíso de Mahoma” porque ahí se practicaba la poliginia o la poligamia.

Los conquistadores tenían harenes de treinta o cuarenta mujeres indias, que eran sus sirvientas. Generalmente las viejas y consideradas feas eran sólo sirvientas y las más jóvenes (además de ser sirvientas) eran amantes de los conquistadores. Hasta que, hacia la mitad del siglo, llegó la Iglesia a imponer orden (a acabar con ese relajo, como decían los misioneros) y a imponer que los conquistadores se casasen con mujeres españolas, que habían traído. Aunque el mestizaje continuó de manera solapada, clandestina.

Mestizaje equivale en este caso a sujeción, a imposición.

Nadie que no sea un cipayo o que se crea un colonizador español trasnochado puede negar o condenar la Resistencia Indígena a la Conquista.

Hay que celebrar y rescatar la historia de las luchas indígenas y hay que plantearse la historia del continente americano en términos de esa revalorización de las luchas indígenas y las luchas de los esclavos africanos contra la Conquista.

La historia de las luchas de nuestros antepasados (todos: indios, blancos, negros, mestizos), es parte de nuestra memoria y de nuestra identidad. De una identidad y de una memoria que debemos rescatar para reconstruir nuestros valores, para recrearlos y para fundamentar en ellos nuestra Soberanía.

La Resistencia Indígena comenzó a mediados de enero de 1493 con el asalto al “Fuerte de Navidad”.

¿La razón? Que los treinta y nueve españoles (la primera colonia en América) se dedicaron a explotar a los indios, a robar y violar a las mujeres.

Caonabó fue el primer héroe de la Resistencia Indígena, el primer vencedor de los españoles, uno de los primeros indios capturados alevosamente por los invasores y el primer indígena que murió ahogado, justamente por la crueldad de los conquistadores.

Conmovedora es la historia del Cacique Hatuey, que refleja la dimensión de la barbarie europea. Antes de ser asesinado les imploró a los religiosos que lo asistieron, que no lo remitieran al "Paraíso", para no encontrarse allí con quienes lo habían torturado.

¡Ya es hora de dejar de conmemorar el 12 de octubre en nuestras instituciones y escuelas!

El 12 de octubre de 1492 fue la fecha de inicio de la conquista sanguinaria y brutal de nuestro territorio.

Ese día en Colombia fue declarado “fiesta nacional” por la Ley 35 de 1939, y se traslada automáticamente al lunes siguiente cuando coincide con un fin de semana, sábado o domingo, a raíz de la Ley 51 del 22 de diciembre de 1983.

Este día debemos rendir tributos a las culturas agredidas y la resistencia indígena y afroamericana.

No más héroes ficticios cuando en realidad eran asesinos. Personajes como Cortés, Pizarro, Jiménez, Belalcázar, Vasco Núñez, Federman y tantos otros eran pillos que hoy se exponen en estatuas y monumentos por todas nuestras ciudades y países.

Con toda razón el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en carta al Papa Francisco le emplaza como representante de la Iglesia Católica y a la Monarquía española para que ofrezcan una disculpa pública a los Pueblos indígenas por las atrocidades y el saqueo de la conquista.

Con información de las2orillas.co, aporrea.org, telesurtv.nethttps://www.pacocol.org/index.php/noticias/cultura/9707-un-12-de-octubre-se-inicio-la-conquista-sanguinaria-y-brutal-de-nuestro-continente