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Desde 1922 un joven mestizo comenzó a destacarse en la Universidad de La Habana. Fue uno de los fundadores de la Federación Estudiantil Universitaria y organizó el Primer Congreso Nacional de Estudiantes, y en agosto de 1925 fue uno de los organizadores del primer Partido Comunista de Cuba.



Mella escribió: “El pueblo cubano nunca ha sido libre. Ayer fuimos colonia del imperio español. Ahora somos semicolonia del imperialismo yanqui” (…)

“La honestidad administrativa, el sufragio efectivo, la verdadera democracia, la igualdad racial, la educación del Pueblo, el bienestar de los trabajadores, la justicia para todos, la soberanía nacional, son mitos, puros mitos, en nuestra sociedad actual”.

Fundó la Universidad Popular José Martí, y sobre la función social de la Universidad señaló:

“El más alto centro de cultura no debe ni puede ser una simple fábrica de títulos. Una universidad latina no es una escuela de comercio a donde se va a buscar tan solo el medio de ganarse la vida: la universidad moderna debe influir de manera directa en la vida social, debe señalar las rutas del progreso, debe ocasionar por medio de la acción ese progreso entre los individuos, debe por medio de sus profesores arrancar los misterios de la ciencia y exponerlos al conocimiento de los humanos”.

A principios de 1926, Mella, en peligro de muerte luego de su triunfo en la huelga de hambre que protagonizó a causa de la falsa acusación de haber puesto, unos petardos en La Habana, abandonó Cuba y logró llegar a México, donde ingresó a la Liga Antimperialista de las Américas, la Liga Pro Luchadores Perseguidos y la Liga Anticlerical.

Los inmaduros integrantes del Comité Central del Partido cubano, sin comprender el valor de la huelga de hambre que había movilizado no solo a Cuba, sino a todo el continente americano, y que hizo doblegar la terca e inconmovible decisión del dictador de hacer que el líder falleciera de inanición, le imputaron «indisciplina», «insubordinación a los acuerdos» del Comité Central, «equivocación en las tácticas, nocivas a los intereses del Partido, nexo personal con la burguesía y contra el proletariado y falta de firme sentimiento de solidaridad», y lo expulsaron del Partido comunista cubano, al cual reingresaría luego de dos años.

En 1927, para apoyar la lucha de Sandino, Mella, desde la Liga Antimperialista, de la que era Secretario Continental, y el Socorro Rojo Internacional, participó en la fundación del Comité Manos Fuera de Nicaragua.

A esas alturas había participado en el Congreso Mundial contra la Opresión Colonial y el Imperialismo, en Bruselas, y junto con su tarea como periodista revolucionario tomaba parte en la lucha de los campesinos mexicanos y los mineros de Jalisco.

Heredero de las ideas de Martí, fue un gran revolucionario capaz de hacer una lectura del marxismo, como solo puede ser auténtica, desde su propia realidad.

En su trabajo "La única salida", escribió:

“Hay que hacer la revolución de los ciudadanos, de los Pueblos contra el dólar. En todos, e inclusive ―o mejor―, en los Estados Unidos de Norteamérica. [...]

“La hora es de lucha, de lucha ardorosa; quien no tome las armas y se lance al combate pretextando pequeños desprecios, puede calificarse de traidor o cobarde. Mañana se podrá discutir, hoy solo es honrado luchar”.

El 10 de enero de 1929, Mella había trabajado junto a David Alfaro Siqueiros en la constitución de la Confederación Sindical Unitaria de México.

En la noche José Magriñat  le informó que por órdenes de Machado habían viajado a México dos hombres con el fin de asesinarlo.

Recogió a Tina Modotti, su amada compañera, en las oficinas donde por instrucciones suyas la fotógrafa había enviado un mensaje a Sergio Carbó, director de "La Semana", en el que el líder le pedía desmintiese la patraña de que había profanado la bandera cubana y le informaba que enviaba por correo los detalles del incidente.

Cerca de las 11:00 p.m., cuando regresaban a su domicilio, Mella relataba a Tina la conversación con Magriñat y le hacía conocer sus suspicacias hacia él, entonces se escucharon dos disparos, uno le atravesó la espalda y salió por el abdomen, y el otro lo hirió en un brazo.

En la madrugada del 11 de enero, aquel joven que aún no había cumplido 26 años, expiró. Caía un héroe patriótico, antimperialista, revolucionario y comunista, que comprendió que cualquiera de nuestras tierras de América eran solo una parcela de nuestra generosa y ancha Patria común.

En la despedida de duelo, en el Zócalo, Diego Rivera expresó que el imperialismo yanqui no era ajeno al crimen. Desde luego, no lo podía probar. Sin embargo, todo parece indicar que tenía toda la razón.

Ya, desde 1927, era posible hallar el nombre de Mella en informes de inteligencia de la embajada de EE.UU en México.

Fidel dijo de él que fue un joven “brillante, lúcido, valiente, una de las más extraordinarias figuras de la historia de nuestro país”(…) “¡En Cuba nadie hizo tanto en tan poco tiempo!”

“Mella, desde el primer instante, descolló como un extraordinario combatiente revolucionario” (…) ¡Es conmovedora la historia de esta vida tan breve, tan dinámica, tan combativa y tan profunda!

“A los pocos años, ya no solo era un dirigente estudiantil, sino también un dirigente de la clase obrera cubana, y rápidamente alcanza dimensión de dirigente latinoamericano. Y si se analiza el pensamiento de Mella, las ideas internacionalistas de aquel Mella que venciendo todas las dificultades llegó hasta el primer barco soviético que visitó a nuestro país; de aquel Mella, combatiente incansable contra el imperialismo, se podrá apreciar la coincidencia entre su pensamiento y los hechos de la Revolución Cubana, la coincidencia de su pensamiento y el pensamiento de la Revolución Cubana, lo que Mella aspiraba a hacer y lo que ha hecho la Revolución Cubana”.

Rendimos homenaje a la memoria de un revolucionario honesto que supo, con firmeza y dignidad, enfrentar las incomprensiones y erróneas acusaciones, dentro de las propias filas comunistas, y sobre todo, halló las vías más idóneas para superar esos momentos difíciles en aras de los intereses mayores de la Revolución.

Gráfica.- Obra Lo hermoso nos cuesta la vida, de Carlos Guzmán. Foto: Granma

Video:
Julio Antonio Mella, a 88 años de su asesinato
https://www.youtube.com/watch?v=cHhav_Bs_1s

MicrHomenaje Julio Antonio Mella
https://www.youtube.com/watch?v=UNbvBn3_NkM

Fuentes:
http://www.granma.cu/opinion/2018-01-09/el-asesinato-de-un-lider-continental-09-01-2018-21-01-03
http://www.pacocol.org/index.php/noticias/cultura/2134-estudiar-y-cumplir-el-concepto-de-revolucion-el-mejor-homenaje-a-fidel
https://www.ecured.cu/Julio_Antonio_Mella
http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1975/esp/f220875e.html