Cultura
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Aunque de acuerdo con la Fiscalía General de la Nación, dentro de los delitos de mayor prevalencia en Colombia están la violencia intrafamiliar (con 106.422 denuncias en 2017) y la inasistencia alimentaria (con 58.916 denuncias el año pasado), esperaría uno que la mayoría de los padres de familia en el país se expresen a través de mecanismos diferentes a la violencia y se comporten responsablemente con el cuidado, la protección y la manutención de sus hijos e hijas.



El papel del padre de familia en una sociedad es de notoria trascendencia. Es el padre quien tradicionalmente ejerce como figura de autoridad (amorosa y respetuosa del otro), quien transmite valores relacionados con la masculinidad y quien enseña el mundo a los hijos e hijas.

De su papel depende en gran medida la conformación social, la transmisión de comportamientos relacionados con el género, el autocuidado y el cuidado del otro (sea este hombre o mujer).

El rol del padre en el transporte y la movilidad, a nivel comportamental, es uno de los factores claves más fuertes e inspiradores para el cambio.

Es posible que el día a día haga que los padres de familia hombres no conozcan o pasen por alto todo el potencial que tienen en materia de educación, pedagogía y buenos comportamientos en los espacios de movilidad frente a sus hijos e hijas. Pero también es posible que entre todos despertemos esa conciencia y capacidad.

Un padre cariñoso que cuida de sus hijos e hijas menores de 10 años transportándolos en los asientos traseros del vehículo con las debidas protecciones (cinturones de seguridad, sillas de retención infantil), que no los transporta en moto por ningún motivo, que es supremamente cuidadoso al llevarlos en bicicleta, acondicionada especialmente para transportar niños y niñas, que es esmerado y respetuoso como peatón, que atiende todas las señales de tránsito y enseña a los niños a conocerlas, entenderlas y acatarlas, definitivamente es un modelo de vida que inspira.

Padres que son tolerantes y comprensivos en la comunicación con los hijos e hijas también lo pueden ser en la vía. La calle es el mejor desafío de buen paternaje que puede superar un papá.

En ella se ponen a prueba las habilidades sociales, la capacidad de comunicación y convivencia, la visión del interés general sobre el particular, la capacidad de resolver conflictos pacíficamente y el ejercicio pedagógico de ser padre a diario, en cualquier espacio y situación.

La crianza, definitivamente, ocupa todos los espacios. Son el padre y la madre quienes establecen una crianza permanente, con buen ejemplo y una posición sincera ante la vida.

Las herramientas para resolver problemas son fundamentales en la transmisión de pautas y conocimiento a los hijos e hijas.

Responsabilidad de padres y madres de esta generación es que la siguiente sea pacífica en las vías, que tenga en cuenta al otro en la calle, que se imponga límites y que los practique en privado y en sociedad.

El respeto al semáforo es el respeto a los momentos propios y del otro. El respeto a la señal de Pare, lo es al derecho que tenemos todos de transitar organizadamente y previniendo siniestros viales.

El respeto a las zonas escolares es el respeto al derecho que tienen los niños y niñas de transitar seguros.

El respeto a los límites de velocidad es el que ejercemos diariamente con respecto a los ritmos de aprendizaje del niño o de la niña, a sus momentos, donde debe primar más su propio tiempo que el tiempo del adulto.

Un padre afanado, permanentemente desesperado, que no respeta los límites ni el tiempo del niño o del adolescente, evidentemente es un padre que en la vía tampoco es tolerante con sus propios ritmos y los de los demás.

Enfrentar en estos casos las sanciones y las consecuencias de sus actos, si no se está en capacidad de prevenirlos, es importante. Ello, teniendo en cuenta que dichas consecuencias pueden afectar a todo el grupo familiar, incluyendo los hijos, en caso de un siniestro vial ya sea como víctima (fatal o no) o como victimario.

Siempre es importante tener en cuenta que los niños y niñas son parte de nuestros grupos sociales. Que lo que hagamos cuando nos desplazamos, nos movemos o nos transportamos (sea bueno o malo, loable o reprochable), les afecta directa o indirectamente. Que nuestras actitudes y nuestros actos tienen consecuencias positivas y negativas en su crianza y en su proyecto de vida.

Celebrar el día del padre es también regocijarse en la posibilidad inspiradora que tenemos de continuar educando, criando, enseñando, siendo ejemplos de vida, ya sean niños o adultos nuestros hijos o hijas. En todos los espacios y situaciones.

Felicitaciones a todos los papás y también a todas las mamás que tienen el doble rol de padre y madre en las relaciones con sus hijos e hijas. Solo con ustedes es posible construir una nueva sociedad, un nuevo entorno de respeto y tolerancia.

Gráfica.- Esta familia sobrevive a la pobreza. Edile se rebusca como cotero en El Bosque, y su esposa, Yurisnei, se encarga de la casa y sus hijos. Claudia Fortich


Fuente:
http://www.revistaenfoque.com.co/opinion/feliz-dia-del-padre