Cultura
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Desde el  29 de junio, y hasta el 6 de julio, Medellín se ha convertido en el escenario del Festival Internacional de Poesía, en su 29 versión.



Allí dos artistas locales llevarán los versos de Pereira a los distintos escenarios adecuados para ello: la poeta Yorlady Ruiz y Andrés Galeano, poeta, cuentista y guionista. El evento cultural, donde participarán poetas de 35 países de los cinco continentes, tiene como objetivo dejar que la esencia poética brote en todas las comunidades de la ciudad y construya puentes de diálogo en una sociedad reconciliada.

¿Quién es Andrés Galeano?

Nací en Pereira y crecí en un barrio popular de Cuba, donde fui el niño consentido de mamá, el niño rico de un barrio sin ricos. A mis 15 años ingresé a unos talleres que brindaba el área cultural de Comfamiliar, allí conocí la poesía, el teatro y a Mauricio Robledo, con quien empecé a montar obras de teatro. Siendo muy joven fui actor de Merardo Aristizábal y Juan Carlos Londoño. Ya en 1999 Mauricio y yo creamos nuestro propio grupo: Los Idiotas Teatro, yo escribía y dirigía, a veces actuaba, pero siempre he sido mal actor, entonces Mauro protagonizaba todo y se encargaba de ayudarme con la puesta en escena y de pulir a los demás actores. Estudié Filosofía en la UTP donde me enamoré de Nietzsche y Cioran. Trabajé como profe de teatro para muchos colegios de Pereira, logrando ganar tres Festivales Intercolegiados de Teatro y uno Nacional. Ahora vivo en Bogotá donde escribo y dicto talleres de escritura para colegios a través de varias editoriales, que me han publicado. Estoy haciendo un máster a distancia en Comunicación y estoy escribiendo como si me fuera a morir, aunque me voy a morir, pero no sé cuándo.

Poeta, cuentista y guionista cinematográfico… ¿en cuál de ellas se siente realizado?

En todas, me considero un creador, me encanta crear historias y soy un afortunado en poder saltar entre distintos canales y formatos. Escribí muchos años teatro para Los Idiotas. Luego pasé a la poesía, al cuento, al cine y ahora estoy con la novela. Aunque vivo de la escritura de guiones de series y de películas, por encargo, mientras me lanzo con lo propio. Me gusta cambiar de formatos, sobre todo para no aburrirme, hay días que me conecto con un cuento que tengo en remojo varios años atrás, otros días me conecto con un guión y así, me parece más divertido, aunque no es fácil, cada formato tiene sus propias leyes y convenciones, aunque ya las domino, no digo que las realice muy bien (risas), pero al menos sé dominarlas, al punto en que me atrevo a enseñarlas. Haciendo la cuenta llevo 25 años escribiendo y creando.
¿Qué publicaciones ha realizado y qué reconocimientos ha obtenido en su carrera literaria?

He escrito cuatro libros hasta el momento: Poesía Suicida para Nunca Matarse (Premio Colección de Escritores Pereiranos, 2010), Besos de Sal (Editorial Educar, 2016) Misión Gobethlandia (Editorial Ícaro, 2017) y De lo que Soy (Premio Colección Escritores Pereiranos, 2017). Fui ganador de la V Convocatoria del Ministerio de Cultura, con el guion Resurrección, 2005, y ocupé el segundo puesto nacional de cuento con El Día que Perdí la Oreja Izquierda, 2014. Mi cortometraje El Alma de Palenque fue exhibido en todas las salas de Cine Colombia, 2014. Escribí Made In, una película que está en etapa de posproducción y ahora termino de escribir una serie regional, llamada La Mariposa Verde. Una hermosa historia de época producida por Videobrand Colombia que retrata en 12 capítulos la Pereira de 1965 en su etapa independentista de Caldas.
¿Qué significa para ud. la poesía?

Es eso que me redime como ser humano, lo único que medianamente hago bien. Lo que me trae la dicha, los amores y trasnochos.
 
¿Recuerda sus primeros versos?

“Acné juvenil” fue el primer poema que escribí en el Rafael Reyes, cuando tenía 16 años y estaba en noveno grado, el cual ganó dos premios nacionales de poesía juvenil. Ahí fue cuando me dije: vea pues, seamos poetas entonces.

Uno ama a todos los hijos por igual, pero ¿cuál es su poema favorito?

Son varios, Los Miedos, Mi vecino, El Pobre Raúl, Plan B, Ahora Alvarito, Amor Puta Amor, Ibuprofeno 600, (risas) en fin, soy fan de mi poesía, amo cada poema mío, incluso los más malos. Cada uno es una historia, una tarde, un sentimiento que quedó atrapado allí.  
 
¿En este campo de la literatura, tiene algún poeta favorito?

Varios, empecé con Oliverio Girondo, Jairo Aníbal Niño, Benedetti, y fui trasegando por Jaime Sabines, Alejandra Pizarnik, Wislawa Szymborska, Silvia Plath, Borges, Calzadilla, Bukowski, pero para mí el gran poeta es y será Fernando Pessoa.

¿A quién nunca le escribiría un verso y a quién se lo quisiera escribir en este momento?

Pienso que a todo se le puede escribir, ese fue el legado que nos dejaron los poetas malditos franceses, yo tengo mis fijaciones, le escribo mucho a la muerte, tengo una fascinación con esa idea aterradora que mata el pensamiento, como diría Pessoa. Pero es algo muy mío. Muchos han encontrado patrones en mi obra, “mi madre” “Dios” “lo sexual” son cosas como inconscientes, que salen porque tienen que salir. ¿Y a quién me gustaría escribirle ahora? No sé, a lo que me robe la tranquilidad.

¿Qué representa para usted asistir al Festival Internacional?

Es un sueño hecho realidad, algo que pudo no haber pasado nunca, pero pasó, además iré a comunas y leeré y haré talleres para niños. Es un privilegio enorme, un regalo de la vida que pienso aprovechar cada segundo; dejando en alto el nombre de mi ciudad, que amo y siempre llevo presente a todas partes. Como mis amigos lo corroboran, vivo en Bogotá, pero me lo paso en mi tierra, allí tengo mis raíces y mis lazos afectivos, aunque la capital me ha tratado muy bien y me ha dado grandes amistades.
   
¿En este evento qué poemas presentará al auditorio?

Voy con los 14 cañonazos poéticos. No faltarán “Mi Vecino”, “El Pobre Raúl” y “Me gusta mi prima”, pero también leeré lo inédito, dinamita pura que lanzaré allá y lastimosamente no puedo publicar aún por redes, porque estoy concursando en varias convocatorias que me lo impiden. Pero aquí daré una primicia: voy con “Oración a Daniela” sacadito del horno.

¿Podría compartir con nosotros algunos de esos versos?

Pienso que Ibuprofeno 600 es algo que nos pasa a cada rato, cada vez que terminamos una relación y empezamos a caer en las trampas de una nueva. Ibuprofeno 600:

El ibuprofeno no quita una pena de amor/ ningún medicamento/ químico u homeopático/ quita una pena de amor.

Solo el tiempo, la agonía y los amigos/ logran mitigarla/ y,/ llegado al caso/ dosificarla en comodísimas cuotas de amargura/ hasta que…alguien/ llega disfrazado de sol/ dulce por fuera/ seco por dentro/ y todo/ vuelve a joderse.

¿Cuál será el eje central de su intervención en el  panel “El cuerpo como territorio”?

Voy a atreverme a hablar de la memoria del cuerpo que se construye a través de lo vivido, creando impresiones positivas o negativas, que terminan siendo cruces que cargamos por siempre. Pienso ahondar en cómo estas cruces o cargas pueden empezar a transformarse, a través del perdón y la resiliencia. Lo abarcaré desde Platón hasta Baudrillard y tocaré un poco la guerra y el postconflicto, sin declararme experto en el tema, claro está. Solo me apasiona el tema.  
 
Se afirma que la tecnología digital está acabando con los libros. ¿Sucede igual con la poesía? ¿O están los poetas más vivos que nunca?

Pienso que los libros nunca perderán su vigencia, porque somos fetichistas por naturaleza y no hay nada como oler, coger, palpar y todo esto nos lo brinda el libro físico. Además leer en compu es agotador y lo digo yo que me la paso todo el día frente a la pantalla y recurro al libro como salvación análoga para llevármelo a cualquier parte y escaparme de todo, incluyendo la tecnología. ¿Y los poetas? Bueno, pienso que los poetas estás más vivos que nunca. La gente, incluso los jóvenes van a los recitales, se la gozan, compran libros y hasta se enamoran de los poetas (risas). La pregunta del millón sería ¿cuándo la poesía saldrá de los cafés y llegará a los barrios de manera constante, creando procesos de escritura y transformación real? Es difícil, pero poco a poco se va a logrando. Cito “La Acción Poética Mundial/ Por Un Mundo Sin Muros”. Fue un acto sin precedentes donde en todo febrero se hicieron cientos de recitales por todo el mundo, como una respuesta inmediata al fascismo imperante, que amenaza no solo nuestras libertades, sino que pone en riesgo la vida del mismo planeta.

Pereira ha tenido muy buena acogida poética. Recuerdo de joven “Los Martes Los Poetas Toman Café” y ahora hay muchos procesos. Contamos con Luna de Locos, que ha traído a grandes poetas internacionales. Con el Festival Nadaismo En Todas Partes, que cada vez toma más fuerza. Con La Tertulia de los Miércoles en El Parnaso. Con el laboratorio de escritura La Caza de las Palabras en el Lucy Tejada. Con los procesos que coordina Dufay Bustamante en el Museo de Arte.  Con los laboratorios de estudios en Sala Estrecha y los recitales y eventos en el café María Antonia, por nombrar solo algunos procesos. Pereira es una cuna del arte. Somos una extraña simbiosis entre vallunos y antioqueños que nos hace únicos y auténticos y eso tenemos que explotarlo siempre, buscando nuestra propia voz. Arriba la perla, el pavo y la sexta llena de tabaco. Arriba el arte, la poesía y la locura creadora de sueños y utopías.

El Diario