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Durante el 2016, no prosperaron los intentos del Congreso de EE.UU de promulgar legislación para impedir la venta de armas de asalto, o para llevar a cabo comprobaciones exhaustivas de antecedentes de los compradores de armas.

El legislativo siguió negándose a financiar al Centro de Control y Prevención de Enfermedades para que llevara a cabo o patrocinara una investigación sobre las causas de la violencia con armas de fuego y cómo prevenirla.

En junio del 2016, un ataque armado masivo perpetrado en un club nocturno en Orlando, Florida, que aparentemente respondió a motivos políticos, dejó un saldo de 49 muertos y volvió a abrir una vez más el debate público sobre el control de armas, y la frecuencia con que se producen ataques armados masivos en EE.UU.



En enero, Obama anunció una serie de medidas que tenía previsto adoptar el poder ejecutivo para reducir la violencia con armas. Sin embargo, diversas reformas legislativas sobre el tema quedaron estancadas en el Congreso.

Solo en los nueve primeros meses de la administración Trump se han producido en EE.UU al menos siete atentados de connotación internacional en los que murieron 79 personas y resultaron heridas 570, (cuatro de ellos con el empleo de armas de fuego, dos usando medios de transporte y una con arma blanca) en los que se vieron afectados seis estados.

El tiroteo masivo ocurrido en Las Vegas durante un concierto, que dejó 59 muertos y 527 heridos, es considerado la peor masacre ocurrida en ese país después de los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001.

Dentro y fuera de los EE.UU, Trump fue criticado luego de que no fuera lo suficientemente contundente en la condena a un delicado capítulo  de violencia racista por parte de supremacistas en Charlottesville, Virginia, en el que murió una mujer de 32 años cuando un auto embistió a la multitud que se oponía a la marcha. Otras 19 personas resultaron heridas en los enfrentamientos generados.

Desde todos los sectores de la sociedad estadounidense, incluido el partido republicano, emergieron cuestionamientos al mandatario por condenar la violencia de ambas partes, en lugar de censurar directamente a los supremacistas blancos, neonazis y miembros del Ku Klux Klan (KKK) que marcharon por la ciudad.

El alcalde de Charlottesville, Michael Signer, culpó directamente a Trump por gran parte de la violencia, diciendo que el mandatario ha creado un clima de «aspereza, cinismo e intimidación», y que sus seguidores estan «jugando con nuestros peores prejuicios».

De acuerdo con estadísticas del Centro de Control de Enfermedades de EE.UU, cada año mueren en ese país 33.000 personas por arma de fuego, la mayor parte (casi dos tercios) por suicidios, fundamentalmente hombres de alrededor de 45 años de edad, y cerca de 12 000 por homicidios, la mitad son jóvenes y dos tercios son afroamericanos.

La versión en español de Los Ángeles Times divulgó el 3 de noviembre del 2017 que los maestros en general, y los latinos en particular enfrentan en EE.UU una difícil situación mental y emocional en el actual contexto político y social, sin que muchos de ellos sepan cómo responder adecuadamente a esas tensiones, según expertos en el tema.

Añade que los incidentes de violencia, desde la masacre en la escuela Columbine en 1999 hasta los recientes atentados en Las Vegas y Nueva York, han cambiado la función de los docentes, a quienes ahora se les pide que «aconsejen, asesoren, faciliten, representen y dirijan» las respuestas en establecimientos educativos a las necesidades emocionales de los estudiantes.

Y un estudio publicado el mes pasado por la Universidad de California en Los Ángeles reveló que desde que Trump asumió su cargo «el nuevo clima político ha hecho que maestros de todo el país reporten que, desde la inauguración presidencial, sienten más estrés y ansiedad y son víctimas de buscapleitos más que antes».

http://www.granma.cu/cuba/2017-11-29/eeuu-y-sus-lecciones-de-derechos-humanos-09-11-2017-23-11-55