Economía
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¨Frontera y Territorio para la Vida¨

Los días 6, 7 y 8 de julio del año 2018, realizamos el primer encuentro social, comunitario, binacional, en el Concejo Comunal Caño Lindo del sector la Vaquera de Rio de Oro, convocado por el coordinador nacional agrario (CNA), el movimiento socioambiental de la frontera festival del rio – el Comité de Mujeres, la Fundación Binacional del Catatumbo (FUNBICA) y la Alcaldía Bolivariana Del Municipio de Jesús María Semprun.



El él nos reunimos los movimientos sociales y procesos organizativos de base campesina, comunal e indígena, con el fin de articular propuestas, iniciativas, políticas y acciones para trascender la frontera Colombo-Venezolana y unificar las luchas por la defensa del territorio, la soberanía popular y la vida digna.

Nuestro espacio de reflexión, unidad y democracia, arrojó las siguientes conclusiones.

Por la defensa del territorio

Rechazamos y nos negamos a reconocer la visión de territorio del modelo económico y político neoliberal, que lo convierte en mercancía y lo pone al centro de la acumulación del capital y la reproducción de la muerte, por medio de la agricultura industrial, la explotación minero-energética y petrolífera, hidroeléctricas, la concentración de las tierras, la ganadería extensiva, la privatización de las semillas, entre otras prácticas, que favorecen a los sectores privilegiados y las élites económicas.

Como clase campesina y popular concebimos el territorio como el espacio donde construimos y desarrollamos nuestras dinámicas de vida, a través de diferentes acciones colectivas, desde lo más pequeño hasta lo más grande, que abarcan nuestras realidades y sueños. Es por eso que reafirmamos la necesidad de Fortalecer y Defender los territorios interculturales e interétnicos que se vienen construyendo desde la visión de los pueblos, que se han configurado y que se configuran, con las siguientes figuras territoriales, los Resguardos Indígenas, Consejos Comunitarios, Zonas de Reserva Campesina, Territorios Campesinos Agroalimentarios, Zonas de Reserva Forestal y Parque Natural Nacional, los cuales representan la historicidad de las luchas y resistencias de las comunidades indígenas, campesinas y afro por su permanencia en el territorio. Entendemos las diferentes dinámicas culturales, economías propias y el ejercicio del Poder Popular, como garantía de permanencia en el territorio.

Reiteramos que los Territorios Campesinos Agroalimentarios son el camino para garantizar nuestros planes de vida digna y la autodeterminación de las comunidades. Construimos éstos, desde los gobiernos propios como las Juntas de Acción Comunal, Asociación de Juntas y los procesos sociales, mediante los cuales promovemos el fortalecimiento de la Economía Campesina y la defensa de la vida. En ejercicio de nuestra autonomía diseñamos un Ordenamiento Territorial Popular y construimos un Poder Popular, desde los cuales garantizamos los derechos de la madre tierra y rescatamos los saberes ancestrales del campesinado.

Exigimos que los gobiernos reconozcan al campesinado como sujeto político y de derechos, siendo ésta una comunidad culturalmente diversa que ha aportado a las transformaciones económicas, políticas, ambientales y culturales de los territorios.

Hacemos un llamado a la UNIDAD entre campesinos, indígenas y afro por la DEFENSA DE LOS TERRITORIOS, desde el respeto y el reconocimiento de nuestras formas organizativas.

Por la construcción de una nueva frontera.

Entendemos las fronteras, no como los límites impuestos desde los aparatos estatales, sino como una construcción social, política, económica, cultural e histórica donde hombres, mujeres, juventud y niñez, comparten un espacio sin distinciones y sin demarcaciones arbitrarias.

Por lo anterior propugnamos por una frontera que no imponga divisiones, y al contrario, fomente y fortalezca la unidad y hermandad a través de la creación de una región y sub-regiones en las cuales se permita la libre circulación.

Exigimos la materialización de derechos políticos, ambientales, culturales y económicos, que nos permitan tener una vida digna y avanzar en el camino de autonomía y soberanía, desde los territorios.

Hacemos un llamado al gobierno Colombiano y Venezolano a que reconozcan las realidades que viven las comunidades; a no jugar con el bienestar de los pueblos; a tener en cuenta la consulta desde la base; a promover la unidad y no el odio entre los habitantes de los dos países hermanos.

Rechazamos totalmente todas aquellas decisiones que se buscan proteger intereses de las elites del poder en desmedro de las mayorías. La vida, nuestra vida no está al servicio de las oligarquías, contrario a ello, dirigimos nuestras fuerzas a fomentar la unidad, a apropiarnos y solucionar las problemáticas que no miran nacionalidad: la pobreza, el destierro, la miseria y la muerte.

Por la protección de la naturaleza y el ambiente sano

Como campesinado de los países hermanos de Colombia y Venezuela, rechazamos totalmente la propuesta imperialista del modelo a gran escala y respondemos con un NO rotundo a los monocultivos. En este espacio, reiteramos nuestro amor y compromiso por la tierra, nuestra tierra: El Catatumbo.

Es necesario avanzar en la diversificación mediante la producción agrícola en nuestras fincas o parcelas, para enfrentar la arremetida del gobierno colombiano, que responde a un modelo neoliberal y fascista, que como tal es una amenaza real para el territorio.

Reconocemos que estamos en disputa con quienes defienden la muerte y la dominación de la naturaleza con su modelo agroindustrial, extractivista y minero-energético; desconociendo y exterminando a quienes construimos territorio con visión de vida digna para el buen vivir, desde el reconocimiento y respeto a los derechos de la naturaleza.

En ese sentido resaltamos y valoramos la importancia de fortalecer a los diferentes procesos que se organizan y construyen política organizativa en la región, como expresiones históricas de luchas y resistencias en los diferentes campos, para garantizar la permanencia y la autoprotección como pueblos dignos de libertad.

Cultivos de uso ilícito en el Catatumbo

Reconocemos que el modelo de los cultivos de uso ilícito llega a nuestro territorio como estrategia del gobierno para justificar la intervención y romper el tejido social.

La inexistencia de condiciones de existencia digna de las comunidades, la falta de garantías de producción y comerciales y en general, la negación de derechos fundamentales para la vida; son entre otras las expresiones más visibles del incumplimiento estatal de sus obligaciones con el pueblo y consecuencias de un sistema excluyente.

El cultivo de coca en el Catatumbo ha tenido repercusiones históricas de descomposición cultural, ha incrementado contradicciones políticas, la violencia y configurado un ambiente hostil para el desarrollo del trabajo comunitario.

Se avecina un incremento de la militarización estatal y paraestatal so pretexto de la lucha antidroga en Colombia, como fachada para la represión de las organizaciones que buscan una transformación del modelo de país actual.

Se torna necesario desarrollar cada día más un verdadero proceso transformador y de esta manera adoptar un ejercicio crítico y autocrítico que nos lleve a definir y asumir una postura responsable, ética y autónoma desde la base.

Hoy asumimos que las salidas van más allá de cambiar un cultivo ilícito por uno de carácter licito o legal; lo que debemos cambiar es un modelo de mono cultivo, por un modelo de economía campesina, que permita los máximos niveles de garantías organizativas, culturales, sociales y políticas para la vida; que garantice la soberanía alimentaria, mediante la diversificación del campo.

Defensa de los Derechos Humanos y de los Pueblos

Entendemos la defensa de los Derechos Humanos, como parte integral de la lucha de clases. La garantía de los derechos para las mayorías no es posible en sociedades excluyentes y opresoras por naturaleza.

Exigimos del Estado los derechos que reconoce a las clases populares, a la vez que seguimos nuestro proceso para transformar las reales causas estructurales que producen la negación sistemática de éstos. El campesinado, las comunidades indígenas, afro y todas las expresiones organizativas que concurrimos a este Encuentro binacional; nos reafirmamos en la perspectiva político-ideológica que nos orientan a una emancipación y al fortalecimiento de nuestra soberanía y construcción de poder popular.

Los derechos humanos han sido empleados por el Estado como un discurso que en la práctica no se materializa. A lo largo de la historia nos han señalado y declarado objetivos militar en aplicación de doctrinas como la del enemigo interno, que buscan destruir nuestra identidad como pueblos y garantizar la continuidad de sistemas opresores y asesinos como el que nos rige.

Como pueblos de la República bolivariana de Venezuela y Colombia, Convocamos a seguir fortaleciendo la resistencia mediante la unidad y hermandad, para garantizar la permanencia en los territorios desde los diferentes caminos de lucha como la organización, la movilización y la lucha institucional, adoptados por las personas que históricamente hemos soñado con el buen vivir y la libertad de la patria grande.

¡CATATUMBO CON PALMA, CAMPESINO SIN ALMA!
¡TIERRA PARA LA VIDA, NO PARA LA MUERTE!
¡NUESTRO TERRITORIO NO SE VENDE, SE DEFIENDE!

Equipopueblos.org