Economía
Typography

Si las sanciones fueran medallas (y en un cierto modo lo están, ya que representan el reconocimiento de un peligro por parte del imperialismo) a Venezuela no le sería suficiente todo su uniforme, el de los Libertadores que han forjado su identidad en la dignidad y en el respeto.



Los medios, de hecho, ya están practicando para elaborar clasificaciones, por ejemplo, colocando en primer lugar entre los magistrados penalizados, a Maikel Moreno, presidente del Tribunal Supremo de Justicia. Y ahora señalan que todo el país bolivariano estaría en camino por esta primacía.

Las últimas sanciones, las últimas medallas de valor, han sido anunciadas desde Miami, que ha sido el foco de la subversión contra los tres países seleccionados por los EEUU: Cuba, Nicaragua y Venezuela. La "troika de la tiranía", dijo John Bolton, jefe de la seguridad nacional de la Casa Blanca, calificando a los tres países como "fuerzas destructivas de la opresión, el socialismo y el totalitarismo".

El gobierno de EEUU castigará a las empresas y a sus ciudadanos que participan en el comercio de oro venezolano, citando como pretexto "la exportación ilegal" de 21 toneladas de este metal precioso a Turquía, realizada “por Maduro para evitar sanciones”.

Así es como Trump responde al "plan de recuperación económica y prosperidad" lanzado por el gobierno bolivariano. Un plan que contempla el uso del Petro como una moneda alternativa anclada también al oro, del cual Venezuela tiene la segunda reserva en el mundo.

Cuba fue golpeada una vez más por su apoyo a Venezuela, después de que EEUU y su principal sicario, Israel, recibieron en la ONU otra bofetada con el voto en contra del criminal bloqueo impuesto a la Isla por más de sesenta años y siempre renovado.

Y en Nicaragua se quisiera imponer "elecciones libres": libres como los que han sumido al país en el abismo después de la derrota de la revolución sandinista...
Otro golpe a la alianza solidaria del Alba por parte de la derecha más reaccionaria que está imponiendo su modelo.

"Jair Bolsonaro (dijo Bolton, en referencia al nuevo presidente electo de Brasil) tiene una mentalidad de líder similar a la nuestra, y su reciente elección demuestra el creciente compromiso de la región a los principios del libre mercado y de gobernanza abierta, con transparencia y responsabilidad".

Lecciones de "democracia" por un halcón de la especie más rapaz, agradable al complejo militar-industrial.

Propaganda de guerra, cerca de las elecciones de medio término que, el 6 de noviembre, podrían dar a los demócratas una mayoría en la Cámara, frenando las aspiraciones del trumpismo a convertirse en un fenómeno destinado a perdurar.

Y, de hecho, sin temor a ser ridiculizado (considerando que, entre las filas de los Demócratas, hay tiburones como la Sra. Clinton, y que el demócrata Barack Hussein Obama ha sancionado a Venezuela como "una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de los Estados Unidos") Trump, en el mitin de clausura en Florida, dijo:

"Si ganaran los demócratas, traerían socialismo y hordas de criminales procedentes de América Central. Bienvenidos a Venezuela".

Desde Chile, el presidente Sebastián Piñera, otro defensor de la libertad (de los mercados), se hizo eco de él, exaltando la avanzada de la derecha en América Latina y argumentando que "el socialismo del siglo XXI resultó ser un fracaso".

Fume en el ojo para ocultar el fracaso de las recetas impuestas por el "dios mercado" y atestiguado por todos los indicadores económicos: el fracaso del capitalismo en su crisis estructural, voraz por naturaleza, que busca salidas en las guerras imperialistas.

¿Qué consiguió Macri en Argentina? Más miseria y más deuda.

¿Qué consiguió el capitalismo en Europa, en Italia en primer lugar? El aumento exponencial del número de pobres y desempleados.

¿Qué ha logrado la sociedad colombiana al elegir un nuevo presidente asesorado por el uribismo paramilitar? Más asesinatos selectivos de líderes sociales, más fondos para las armas, desviados de lo que debería haber sido un "acompañamiento al final del conflicto armado".

Y ahora Duque trata de robar más dinero de la mano extendida de Europa a los "refugiados" venezolanos: una mano enguantada para ocultar la sangre de los verdaderos refugiados, que se dejaron morir en el Mediterráneo después de haber bombardeado o robado sus tierras, obligándolos a huir.

"Duque vive del sistema multilateral y hace otro uso del dinero que recibe", dijo acertadamente el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Jorge Arreaza.

Entre las diversas opciones para atacar a Venezuela, Washington estableció con sus aliados una estrategia inspirada en el Plan Colombia, activado en 1999 a través de una financiación de 9.500 millones de euros: sobre todo en forma de ayuda militar para "combatir el narcotráfico".

Y el 25 de septiembre, después de la Asamblea General de la ONU, Trump se reunió con Duque en Nueva York para evaluar posibles opciones "para restaurar la democracia en Venezuela".

Uno de ellas pasa por la llamada emergencia de refugiados en las fronteras. Con ese pretexto puede crear "corredores humanitarios", o sea infiltración de paramilitares que, ante una situación de conflicto, provocarían la intervención militar de los EEUU.

La opción intentada en Bolivia para llegar a la secesión de los territorios de la Media Luna fértil está a su vez sobre la mesa. La balcanización de Venezuela podría comenzar desde estados como Bolívar: alimentando y armando aún más las mafias del extractivismo salvaje, a las que la Venezuela bolivariana busca responder otorgando poder al poder popular, y a los mineros organizados en formas de trabajo libre y asociado.

Pero la propaganda del sistema, disfrazada también por un falso ecologismo que defiende una realidad bucólica inexistente en aquellos territorios mineros presa de grandes apetitos, no lo dice.

La guerra económica es también una guerra simbólica, que busca desorientar a las masas, empujándolas hacia falsas banderas. Y así, también se lee un artículo, muy difundido por los medios hegemónicos, que compara la figura de Chávez, grabada en la memoria de los pueblos oprimidos, con la de Bolsonaro, un sombrío vendedor de paccottiglia nazi, absolutamente desprovisto de estatura.

Gráfica John Bolton, en Maryland. Foto: (Andrew Harrer / Bloomberg)

Fuente:
https://www.alainet.org/es/articulo/196326