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Educación
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(Extractos) Es de resaltar la situación de sobrecarga laboral que está padeciendo, en estos momentos de pandemia, la comunidad docente.



El cambio de rutina y de estrategias pedagógicas debido a la necesaria cuarentena para evitar contagios del Covid-19, conlleva altos niveles de sobrecarga laboral y de estrés para las docentes, en el caso de ser madres, pero también por no estar familiarizadas con las diferentes plataformas.

Así mismo, debido a la improvisación del aula en casa, los familiares de las y los estudiantes, por diferentes razones, no han podido estar al ritmo de las asignaciones escolares de sus hijos y esto los ha obligado a sentir la necesidad de mantenerse en contacto todo el tiempo con el personal docente.

El hecho de responder muchos mensajes diarios por parte de los estudiantes, preparar más clases de lo normal y cuidar de los hijos e hijas, al mismo tiempo, ha aumentado los niveles de estrés en algunas docentes, y a su vez, les ha restado tiempo de cuidado y de atención de las familias.

Así es el caso de Gincy Zárate, docente de Teoría Literaria de la universidad Uniminuto, quien debe hacerse cargo de todas las inquietudes de sus estudiantes y olvidarse por varias horas que su pequeña hija de cuatro años,  también requiere de su atención a la hora de tomar sus clases:

“Pensando que podía ser las tres cosas, mamá, profesora y ama de casa; realmente, las últimas dos semanas he estado muy cansada y siento mucha culpa, por el hecho de no rendir en los tres escenarios como una quisiera. Ya no estoy interesada en que mi hija esté con las clases Zoom, porque la verdad es algo desgastante, y mi pareja (también docente) y yo hemos sentido el cansancio por el exceso de trabajo. A veces, el hecho de no poder cumplir con todos los frentes, deprime mucho. No paro de trabajar ni siquiera los fines de semana” (…)

El trabajo virtual o teletrabajo ha obligado a crear nuevas estrategias pedagógicas y, asimismo, ha hecho necesario el cambio de las rutinas laborales de las docentes, tanto en la creación de otras didácticas educativas como en el aumento de horas de trabajo.

Esta improvisación en los cambios emergentes genera otros niveles de demanda laboral, sin tener en cuenta la precariedad de equipos y conectividad para algunos estudiantes, como también el nivel académico de cada uno, pues no todos rinden de igual manera e incluso los familiares se ven en la obligación de ayudarlos a resolver las dudas.

“Ser docente y ser madre al tiempo me ha triplicado las labores, tengo ayuda, pero muchas veces no es suficiente, porque como no hay una orientación muy clara, los estudiantes, en la mayoría de las escuelas no tienen conectividad. Entonces, llaman todos al tiempo, por ejemplo, yo me acabo de despertar con casi 200 mensajes de muchos padres y madres que mandan audios, preguntando qué es lo que tiene que hacer su hijo o hija”, relata María Angélica Serje Arias, docente del distrito de la ciudad de Barranquilla, grados sexto y décimo.

Esta obligada adaptación a diferentes formas de impartir clases hizo que la jornada laboral en lugar de disminuir, por el hecho de no tener que movilizarse, se hiciera aún más larga. Además, la empatía de las docentes hacia las madres desesperadas, en su mayoría, por su desconocimiento en mayor o menor medida de las nuevas tecnologías, hace que estas se vean en la obligación de estar disponibles más de lo habitual para responder sus inquietudes.

Al respecto, Katy Zurita Periñán, docente de grado primero del colegio José de la Vega, en Cartagena comenta:

“Entablo comunicación con los padres por WhatsApp y no siempre se pueden conectar al mismo tiempo, porque no tienen Internet permanente, sino que recargan paquetes en su celular. Entonces, les envío talleres y lecturas cortas. Asimismo, me ha tocado orientar mucho a los padres, a cualquier hora, sobre cómo podrían ir avanzando con las lecturas”

“A mí me llaman todo el tiempo y desde muy temprano o hasta muy tarde. Ayer, por ejemplo, tenía a varios estudiantes escribiéndome después de las 10 pm. Algunos no respetan la privacidad, pues me han encontrado por diferentes plataformas y redes sociales para escribirme”, dice María Angélica (…)

Ahora no solo hay que preparar las próximas clases, sino que es necesario elaborar diferentes didácticas y adaptarlas a diferentes plataformas o formatos virtuales, que a veces no son fáciles de utilizar, y el hecho de tener un acercamiento, en algunos casos, por primera vez, hace que el horario laboral se extienda y sea más enrevesado.

Hay que tener en cuenta, además, que debido a imposición de roles de género, muchas mujeres docentes, a lo largo de sus carreras, no se han sentido seguras a la hora de acercarse a las nuevas tecnologías debido al prejuicio que esto tiene que ver con oficios que se le “facilitan” más a los hombres.

“Estoy creando otras estrategias para hacer actividades, como abrir un canal de YouTube y hago audios de literatura fantástica para los niños, a través de formatos sencillos, como MP3. Afortunadamente, la mayoría de mis estudiantes, tiene computador e internet en casa, eso es una ventaja. Personalmente soy analfabeta en las tecnologías y me da pánico pararme a dictar clases de una manera tan fría y libreteada y, sobre todo, con la primera infancia. A los más pequeños hay que hacerles muchas dinámicas, cosas muy activas y de pronto hacer una explicación general si alguien no captó bien. Entonces, una va pasando por el puesto de cada estudiante, pero, a través de una pantalla, dudo del resultado y no me siento cómoda”, afirma Marcela Franco, docente de grado segundo en la Normal Superior de Piedecuesta, Santander.

Según María Serge Arias, “hay que preparar clases y a veces te estás reinventando, porque, en el colegio la mayoría de estudiantes no tiene internet, entonces me toca enviarles solo audios de cinco o siete minutos, explicándoles mucho, y también imágenes, y también toca llamar a uno por uno. Ya he visto varios tutoriales de cómo dar clases por whatsaap”.

Como si fuera poco, las y los docentes, no solo deben estar a disposición de alumnos y progenitores casi que las 24 horas del día para resolver inquietudes, sino que, como si fuera poco, la institucionalidad les está exigiendo informes de rutina para comprobar que estén “cumpliendo” con la jornada correspondiente.

“Las instituciones,  pendientes de la Secretaría de Educación y de lo que diga el Ministerio de Educación, que no sabe dónde está parado, están con una molestadera, con un afán de esclavización, haciendo creer que las y los docentes en casa no están trabajando y entonces solicitan todo tipo de información que requiere respuesta y buscando programar reunión en cualquier momento y pues lo que hago es que exijo que todo se haga en la jornada laboral, porque a los padres y madres los entiendo, soy flexible y reviso el correo, prácticamente, todo el día; estoy pendiente para cualquier orientación. En estos días tengo una reunión con la rectora, pues se está saliendo del artículo 83 de la Constitución, donde se habla de la presunción de la buena fe y sobre la reglamentación del teletrabajo; la empresa es la que debe confirmar que la persona que lo realiza está en un buen ambiente y con equipos adecuados”, asegura la docente Marcela Franco.

“Ante esta situación lo primero es solucionar el problema de la conectividad y de herramientas y luego los docentes tenemos que hacer uso de la creatividad para hacer ajustes a los planes de estudios que fueron pensados para la presencialidad, hay que reestructurar lo planeado. Además, se tienen que crear unas plataformas que permitan la interacción plena entre los sujetos que aprenden y los que enseñan. Las reflexiones sobre el punto de vista didáctico son las que se hacen necesarias en este momento, porque el problema es más de fondo que la simple conectividad”, asegura Katy Zurita Periñán.

Foto: https://radio.uchile.cl/2020/03/23/maternidad-y-teletrabajo-como-el-aislamiento-social-sobreexige-a-las-mujeres/

13 de mayo de 2020

Fuente:
https://semanariovoz.com/carga-laboral-cambio-rutina/