Educación
Typography

La comunidad educativa no entiende varios hechos y situaciones que evidencian una crisis financiera en este ente educativo



La crisis económica de la universidad en Colombia no solo afecta a las instituciones públicas. Algunos entes privados también sufren desfinanciación y reestructuraciones que afectan la calidad educativa y los derechos laborales de docentes y trabajadores administrativos.

Uno de los últimos hechos que generaron alerta entre la comunidad educativa de la Universidad Autónoma de Colombia, fue el atraso en los pagos de salarios y prestaciones en diciembre del pasado año.

La institución da vacaciones colectivas a final de cada año, pero en 2017 los envió a todos sin haberles pagado el 5 de diciembre como está estipulado convencionalmente. Los pagos se hicieron paulatinamente en el mes de enero y actualmente está al día.

Pedro Humberto González

“Eso ha generado un malestar total de profesores y trabajadores, frente al Consejo Directivo porque no les importó nuestro bienestar en una temporada en la que los gastos en los hogares aumentan porque se vienen las matrículas de nuestros hijos”, comentó Pedro Humberto González, dirigente de Sintrafuac, quien agregó que con la actual situación financiera de la Universidad el problema se va a volver a presentar.

La situación se ha visto reflejada en varios frentes. “La Universidad lleva trabajando por la acreditación hace 10 años y actualmente no hay ningún programa acreditado, y cuando Gina Parody era ministra de Educación planteaba que para 2018 las universidades deberían tener acreditado el 25% de sus programas. Esto nos lleva a pensar en cuál será el camino que va a tomar esta institución. Los estudiantes también están muy preocupados, porque la falta de compromiso del Consejo Directivo ha hecho que suspendan programas como el de Electromecánica que fue cerrado hace 15 días, ante lo cual la Universidad no ha dado explicaciones, sobre ese ni otros temas”, anota Pedro González.

Hablan los estudiantes

Camila Alejandra Arias

Camila Alejandra Arias es cursante de séptimo semestre de Estudios Literarios, pertenece al movimiento estudiantil y dice que cuando inició su carrera había 30 docentes para su programa, pero que actualmente solo hay seis. “Cada uno tiene que dar entre cinco y ocho materias, tienen exceso de trabajo y eso hace que baje la calidad. Todo por falta de recursos económicos. La Universidad tampoco contrata docentes con doctorados porque cobran mucho y no les pueden pagar.”

Camila, como muchos estudiantes, no entiende por qué no hay recursos si asegura que iniciaron pagando matrículas de dos millones de pesos y actualmente pagan más de tres millones por semestre. También se pregunta el por qué de la baja calidad en infraestructura.

Según el dirigente estudiantil David Santiago Sanabria, la Universidad ha reconocido un déficit de nueve mil millones de pesos y hay unas inconsistencias denunciadas por la oficina de control interno, que llegan a 28 mil millones. “Hay estudiantes que dicen que no ven sus pagos reflejados en lo que reciben porque hasta deben pagar los reactivos químicos para los laboratorios. Otros dicen que el consultorio jurídico no es adecuado. En una ingeniería nos dicen que compraron sillas por valor de ochocientos mil pesos cada una. La Universidad no le da prioridad a lo académico sino a puestos burocráticos administrativos. Por ejemplo, ¿para qué es necesario que haya Presidente y Rector? Se cerró el registro calificado de Ingeniería Electromecánica, y a los estudiantes nuevos les dijeron que estudiaran otra ingeniería o que les devolvían el dinero.”

David Santiago Sanabria

El estudiante pide que se den cuentas claras por parte de las directivas, acerca de la destinación de los recursos que se pagan semestralmente.

Los profesores

A su vez, Carlos Zambrano, presidente del Sindicato de Profesores, explica que no hay una crisis financiera sino administrativa, porque existe un problema de liquidez, aunque es solvente. “Tiene capacidad para salir adelante y hay una situación coyuntural que genera unos atrasos de pagos de nómina y prestaciones sociales. La Universidad ha hecho algunos cambios como aumentar el número de estudiantes por aula y disminuir el de profesores, que son mecanismos con el interés de viabilizar la sostenibilidad a largo plazo. En ese abuso que ha tomado la administración, han despedido 76 profesores con el argumento de la reducción de estudiantes, en lugar de atraer más estudiantes con medidas como por ejemplo la obtención de la acreditación. En Derecho se saboteó o se abortó el proceso de acreditación y prefirió no presentar la documentación después de haber obtenido las condiciones previas.”

Carlos Zambrano.

La comunidad educativa espera explicaciones por parte de los directivos de la Autónoma, quienes aunque han presentado estados financieros, estos no la satisfacen. Pero también espera mejoras en profesores, calidad e infraestructura; y explicaciones en otros asuntos en los que dicen que desde la dirección de la Universidad hay total hermetismo.

Off de record algunos profesores y empleados administrativos dijeron a VOZ que la crisis financiera de la Universidad no es real sino ficticia, con el objetivo de justificar reestructuraciones administrativas y económicas, en las que se estaría mirando los costos laborales, y así generar condiciones aptas para su venta a grandes mercaderes de la educación.

La universidad Autónoma de Colombia nació en 1970 con la misión de ofrecer la posibilidad de estudio a jóvenes de bajos recursos de todo el país. Cuenta con la sede de Bogotá y una en Santa Marta. Para vender sus servicios tiene 280 empleados, en su gran mayoría vinculados a término indefinido, y alrededor de 500 docentes que atienden a 5.800 estudiantes. Ofrece 16 programas de pregrado, tres maestrías y 20 especializaciones.

@Aurelianolatino

Semanario Voz