Educación
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Los profesores de las universidades públicas del país vivimos un momento crítico. La regresiva reforma tributaria aprobada por el anterior gobierno en el año 2016, recortó de manera significativa nuestro salario.



Hoy en 2018 al realizar nuestras Declaraciones de Renta, nos encontramos con incrementos en los tributos, algunos cuantificados hasta en 1.000%.

Con la imposición del límite a las deducciones y exenciones hasta del 40% de ingresos netos, se nos eliminó, de forma tácita no expresa, el derecho adquirido a la exención de un 50% del salario que se tomaba como gastos de representación, y que estaba exento del impuesto a la renta (Art. 206, Estatuto Tributario).

Este es un derecho histórico y asociado a la dignidad de profesor que permite el mantenimiento de su calidad de vida. Este Estado recaudador menoscaba nuestras condiciones de vida mientras les da exenciones a los grandes capitales.

Nos vemos enfrentados a un conjunto de medidas regresivas tributaria y salarialmente. Hay intenciones desde el gobierno anterior de modificar del Decreto 1279 que regula el salario profesoral, con el falso argumento del deterioro de las finanzas de las universidades públicas –falso ya que allí no está la causa–.

La afectación de las finanzas universitarias es producto de la incapacidad del Estado colombiano de garantizar una financiación adecuada de las universidades públicas, y de la educación superior en general (la Universidad de Antioquia, destina parte de sus gastos de inversión a mantener su funcionamiento).

Con la reforma se pretenden establecer topes para el salario profesoral y amenazas a la estabilidad laboral –con propuestas de evaluación permanente de los vinculados–; y no siendo suficiente con ello, el nuevo gobierno por boca de su Ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, anuncia una nueva reforma tributaria que ampliaría la base tributaria, y haría descender aún más dramáticamente el ingreso profesoral.

Se hace el cálculo según el cual, si con la actual reforma perdimos el 1.5 de nuestros salarios año, con la nueva reforma perderíamos el equivalente de otra mesada, lo que sumaría 2.5 salarios anuales perdidos.

No podría ser más sombrío el panorama que ha llegado para instalarse y deteriorar sensiblemente el ingreso y las condiciones de vida de los profesores universitarios.

Dada esta difícil coyuntura la Asociación de Profesores de la Universidad de Antioquia, convoca al conjunto de las asociaciones, sindicatos y gremios de las universidades públicas, a realizar acciones en pro de una movilización nacional que defienda nuestra dignidad profesoral, nuestros ingresos y nuestra calidad de vida.

Como parte de estas reivindicaciones salariales queremos convocar a manifestarnos por una financiación adecuada de las universidades públicas, cuyo presupuesto vía parágrafo 86 y 87 de la Ley 30 es cada vez más deficitario –el Estado colombiano tiene una deuda histórica de 15 billones de pesos frente a estas instituciones–.

Es la hora de coordinar y convocar nuestra capacidad de acción colectiva, diversa y conjunta. Es el tiempo de la unidad en la movilización.

En la Universidad de Antioquia ya iniciamos acciones encaminadas hacia este fin. El pasado 23 de agosto nos declaramos en Asamblea Permanente y programamos un encuentro de Universidades Públicas para el mes de septiembre.

Aspiramos se construya una pauta de acción coordinada, una movilización contundente y propositiva.

¡Unidos somos más!
¡Unidad por la defensa de la Dignidad del Profesorado!
¡Por una financiación adecuada de la Universidad Pública!
¡Contra la regresiva reforma tributaria y la nueva reforma que afectan la calidad de vida del profesorado y de la sociedad en general!

Medellín, 2018.

(*)  Asamblea de Profesores de la Universidad de Antioquia. Aviso de prensa publicado en El Espectador, domingo 26 de agosto de 2018, p. 23