Educación
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Las multitudinarias manifestaciones estudiantiles del pasado 10 de octubre y el unánime apoyo ciudadano a los estudiantes y docentes universitarios muestran las enormes dimensiones de los conflictos propios de la educación pública en Colombia. Una situación que no es nueva y que no solo afecta a la educación superior.



En efecto, la crisis educativa presenta diversas manifestaciones que van desde la tendencia a la privatización de la universidad pública, la cual incluye su desfinanciación, pasando por la baja cobertura de la educación superior y la deficiente calidad de la misma (que se manifiesta de manera diferenciada, pero afecta tanto a sectores de la educación privada como de la pública), hasta la crisis de la educación pública en los niveles preescolar, primaria, media y básica.

La Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (FECODE) ha denunciado hasta la saciedad que la desfinanciación también afecta la infraestructura, la dotación de las instituciones escolares, el transporte estudiantil, la alimentación escolar y la planta docente.

En este sentido, el sindicato de los maestros anunció que, como consecuencia del incumplimiento gubernamental del Acta de Acuerdos suscrita por las partes el 16 de junio de 2017, el Comité Ejecutivo de la organización votó por unanimidad la declaratoria del Paro Nacional del Magisterio, cuyas características y hora cero serían definidas por la Junta Directiva Nacional el 18 de octubre.

Este movimiento de los maestros se sumaría al paro indefinido iniciado por los estudiantes universitarios.

El senador Álvaro Uribe, vocero oficioso e inspirador ideológico del Centro Democrático, no tardó en declarar que la crisis educativa había sido heredada del anterior Gobierno por el presidente Duque. Nada más lejano de la verdad.

En realidad, lo que se ha construido en Colombia es un modelo perverso, mediante el cual se ha venido despojando a la población del derecho fundamental a una educación gratuita y de alta calidad, convirtiéndolo en un lucrativo negocio que beneficia a las élites y reproduce permanentemente las condiciones de discriminación e inequidad social.

Y el señor Uribe puso su granito de arena para lograr la mercantilización de la educación y la flexibilización laboral de los maestros mediante la aplicación de lo que en su momento denominó eufemísticamente “la revolución educativa”.

La herencia ha sido adoptada por el presidente Duque. En su programa electoral brillaron por su ausencia las propuestas para la solución de este gravísimo problema de nuestra sociedad; no así las referencias atávicas a las “influencias foráneas” a las que estarían expuestos los estudiantes que acceden a la educación presencial: la oligarquía colombiana no logra aún trascender la Guerra Fría.

Sin embargo, el Gobierno actual ensaya la carta de la confusión de la opinión pública. Ante la fortaleza del movimiento de los estudiantes universitarios, se apresuró a anunciar la destinación de medio billón de pesos para el funcionamiento de la educación superior.

En realidad, de esa suma solo se distribuirían 55 mil millones entre las instituciones públicas de educación superior, mientras, por ejemplo, 101 mil millones fluirían hacia el programa “Ser Pilo paga”, que ha demostrado ser una forma de transferir recursos públicos hacia el sector privado de la educación.

Semejante salida no consulta en absoluto la verdadera crisis por la que atraviesa el sector.

En efecto, según los estudiantes, la deuda histórica con la educación superior pública asciende a 18,2 billones de pesos si se tienen en cuenta las necesidades de funcionamiento, modernización de la infraestructura y mejoramiento de la calidad, entre otros aspectos.

En lo inmediato exigen un incremento presupuestal de 4,5 billones de pesos y que el déficit acumulado se pague en un plazo no mayor a 10 años.

De la misma manera, los estudiantes plantean la refinanciación de las deudas con el ICETEX con una tasa real de interés del 0%, el congelamiento inmediato de las matrículas de las universidades privadas y el aumento en un 100% del presupuesto asignado a COLCIENCIAS en 2018, entre otros aspectos.

Pero, más allá de las circunstancias coyunturales, precipitadas por la inminencia de la aprobación del presupuesto de la Nación para el año 2019, sigue abierta la pregunta relacionada con las prioridades del desarrollo humano en nuestro país y el lugar que ocupa la educación en este contexto.

Nos referimos, por supuesto a las prioridades reales de la sociedad colombiana, y no a las impuestas por la necesidad del bloque de poder de mantener la estabilidad del sistema de dominación.

Ello explica la insistencia de amplios sectores de la opinión pública colombiana en la necesidad de reducir el presupuesto de defensa (rubro que junto con el servicio de la deuda externa crece a mayor ritmo que la inversión educativa del Estado) para transferir esos recursos a la financiación de la educación pública.

En el contexto de la búsqueda de la paz con justicia social y de la superación del conflicto armado en el país, la propuesta tiene mucho sentido, en tanto que la educación y la formación de las nuevas generaciones para la paz y la democracia constituyen el principal reto al que nos enfrentamos como Nación.

De la misma manera que en el pasado se captaron recursos del sector privado mediante impuestos especiales para financiar la guerra, se impone hoy la necesidad de buscar fuentes de financiación que involucren a los sectores que monopolizan la riqueza y, al mismo tiempo, se lucran con los resultados de la inteligencia, la creatividad y el trabajo de los profesionales colombianos.

Una vez más, los estudiantes colombianos nos muestran que el camino de las luchas sociales pasa por la unidad y la decisión para enfrentar la injusticia y la inequidad: una lección que deberíamos tener presente cotidianamente.

Adenda: Con motivo de la canonización reciente del arzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero, sacrificado por las fuerzas de la ultraderecha de El Salvador hace 18 años como retaliación por su acción en defensa de los Derechos Humanos contra la violencia de los poderosos, recordamos sus palabras y honramos su memoria:

"Las mayorías pobres de nuestro país son oprimidas y reprimidas cotidianamente por las estructuras económicas y políticas de nuestro país. Entre nosotros siguen siendo verdad las terribles palabras de los profetas de Israel. Existen entre nosotros los que venden el justo por dinero y al pobre por un par de sandalias; los que amontonan violencia y despojo en sus palacios; los que aplastan a los pobres; los que hacen que se acerque un reino de violencia, acostados en camas de marfil; los que juntan casa con casa y anexionan campo a campo hasta ocupar todo el sitio y quedarse solos en el país"[...]

Videos:
¡Que vivan los estudiantes! Violeta Parra
https://www.youtube.com/watch?v=Ox5qxFCSPdQ
Colombia: sistema educativo público, en crisis económica
https://www.youtube.com/watch?v=tI-u7OOTLO4
Universitarios colombianos marchan en defensa de la educación pública
https://www.youtube.com/watch?v=TR-PQQ1PDk8

Fuente:
http://espaciocritico.com/sites/all/files/izqrd/n0075/izq0075_a09.pdf