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Falleció tras una larga enfermedad. Fue candidato kirchnerista en la última elección.

Estaba por cumplir 70 años el próximo 17 de octubre. Y también estaba preparando las celebraciones de la fecha más cara a su movimiento, el Centenario de la Revolución Socialista de Octubre, que dio origen a la Unión Soviética. Pero no llegó.



Por “una prolongada dolencia”, según informaron anoche sus allegados. Patricio Echegaray murió en el Hospital de Clínicas, donde se encontraba internado desde hacía varias semanas. Era secretario general del Partido Comunista Argentino, un absoluto continuador de la línea ortodoxa que marcó su historia y, en los últimos tiempos, uno de los sectores políticos que adhirió con mayor fervor al kirchnerismo.

Echegaray había nacido en Jáchal (San Juan) y su militancia comenzó de adolescente, cuando llegó a encabezar el Centro de Estudiantes Secundarios de la provincia. Poco después se afilió a la rama juvenil del PC -la Federación Juvenil Comunista, cantera de cuadros políticos que luego derivaron a distintos sectores- y alcanzó a conducirla desde fines de los 70.

Fue uno de los momentos claves en la historia de su partido, por la posición que adoptó ante la dictadura militar, motivo de controversia, que se prolonga hasta nuestros días. Lo cierto es que, oficialmente, el PC no “abjuró” de aquella posición. Pero sí se produjo una renovación generacional con la vuelta de la democracia, en 1983. Y lo que había constituido la dirigencia tradicional del PC -con influencia no tanto numérica pero sí en distintos ambientes políticos y culturales del país- se fue alejando.

Eran nombres como los de Athos Fava, entre otros, continuadores de los más conocidos Ghioldi, Codovilla, Arnedo Alvarez o Agosti. Y en 1986, Patricio Echegaray alcanzó la secretaría general del PC, que mantuvo hasta su muerte.


Tres años después se producía otro acontecimiento histórico, a nivel mundial: la caída del Muro de Berlín y la extinción del área socialista con la ex Unión Soviética al frente. Y ese desplome dejó sin una referencia concreta al PC que desde nuestro país siempre se había mantenido en la más rigurosa ortodoxia y fidelidad hacia la dirigencia de Moscú. Desde aquel momento, la referencia para el PC lo constituyó Cuba y el propio Echegaray comenzó a construir una relación personal con Fidel Castro.

También hay que recordar que, a esa altura, el PC había perdido su antigua influencia. Y la controvertida actitud ante la dictadura, provocó la deserción de miles de afiliados y simpatizantes. Dentro mismo de la izquierda argentina y en los sectores obreros-industriales, el lugar del PC comenzó a ser copado por otros partidos. Integrado a los vaivenes democráticos del país, Echegaray fue elegido por Izquierda Unida para la legislatura porteña en el 2000, junto a Patricia Walsh, participando en las comisiones económicas.

Pero nunca abandonó el liderazgo de su partido. Y desde allí se integró al kirchnerismo, acompañando muchas de sus iniciativas en la última década, inclusive en las campañas electorales. Y fue uno de los candidatos K al Parlasur en el 2015.


Patricio Echegaray con el entonces líder de las FARC, Manuel Marulanda

“El PC y la FJC estuvieron en contra del golpe militar y la represión en el 76”, alegó varias veces. Sin embargo, la documentación de la época refleja la actitud pasiva que la dirigencia comunista adoptó ante los dictadores, pese a que aquella represión llevó a más de un centenar de militantes comunistas a la tortura y la desaparición. En realidad, alegaban el apoyo a un supuesto sector moderado de los militares frente al “peligro pinochetista”, sin advertir que el Proceso, con sus matices, era único en sus objetivos. Fue un error que muchos de ellos, comprendieron. Y que se pagó muy caro, con la pérdida de prestigio influencia del PC.

Los restos de Echegaray serán velados en el Comité Central del Partido Comunista, Entre Ríos 1033/39.

Clarín