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La reunión en Lima, Perú el pasado 6 de agosto, para exigir la “democracia en Venezuela” fracasó, al no lograr un documento final y mucho menos consenso en cuanto a utilizar la fuerza para derrocar al legítimo gobierno de Nicolás Maduro porque, según la Casa Blanca, en Venezuela gobierna un “dictador”.



El conclave del ilegal Grupo de Lima, ordenado por Estados Unidos y convocada por el canciller Néstor Popolizio, solo reunió a representantes de 58 países y 3 organismos internacionales, de los 100 países que, según el propio canciller peruano, se habían comprometido asistir.  Los tres organismos internacionales fueron: Banco Europeo, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco de Desarrollo de América Latina.

En la foto de la deshonra e indignidad, los ocho cancilleres, embajadores y delegados de Estados Unidos, Grupo de Lima, y de algunos países europeos, que fracasaron en el interés de Donald Trump, de apoyar su política genocida contra el pueblo venezolano.

Abanderados de una “democracia” que solo sea servil a los grandes intereses de Estados Unidos y Europa.

Ni la ONU, ni la OEA ni ninguna instancia política diplomática estuvieron presentes, la ONU reconoce a Nicolás Maduro como el legítimo presidente en Venezuela y la OEA de los 33 países que hoy la integran (Cuba y Venezuela no son miembros) solo 12 naciones son miembros del Grupo de Lima e internamente dentro del Grupo hay diferencias y están divididos y algunos como México reconoce a Nicolás Maduro Moro como legitimo presidente de Venezuela.

Guyana, México y Uruguay a última hora no asistieron y China, Rusia, Turquía, Cuba e Irán, declinaron la invitación del canciller peruano quien declaró que “fueron invitados porque queremos que sean parte de la solución y no profundicen el problema”.

Una desafortunada apreciación del canciller peruano, porque estos países son parte de la solución, precisamente, al no sumarse a las pretensiones del gobierno de Estados Unidos, de derrocar al legítimo gobierno de Nicolás Maduro. Es Estados Unidos, el ilegal Grupo de Lima y la Unión Europea, los que profundizan el problema y lo agravan al aplicar sanciones económicas, financieras, los que bloquean el comercio de alimentos y medicinas, pero más grave aún, los que robaron los activos financieros venezolanos en bancos de Estados Unidos, Reino Unido y Portugal con el propósito de derrocar la Revolución Bolivariana y apropiarse de las riquezas de esta nación hermana.

Se produce está llamada Conferencia por la Democracia en Venezuela, cuando el presidente Donald Trump, ha decidido confiscar  y apropiarse de todos los bienes y propiedades venezolanas en territorio estadounidense y pretende decretar un bloqueo internacional y amenaza con un bloqueo Naval, y cabe preguntarse hasta cuando la Organización de Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad y la comunidad internacional va a soportar la dictadura a que somete Donald Trump,  a los pueblo de Venezuela, Cuba, a los emigrantes centroamericanos y a los indocumentados dentro de su propio territorio.

A las acciones bélicas en Siria y a los crímenes contra el pueblo palestino por parte de Israel con el apoyo de Estados Unidos y al peligroso enfrentamiento con Irán y las provocaciones a la República Popular China por el tema de Taiwán.

Está decisión de Donald Trump, contra Venezuela, es una acción ilegal y viola todos los principios básicos que rige la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional y debe tomarse como una acción genocida contra los pueblos de Venezuela y Cuba y no aceptar y mucho menos permitir la afirmación del fascista John Bolton cuando en dicho conclave “democrático” expresó “es la primera vez en 30 años que usamos un congelamiento de bienes contra un gobierno en este hemisferio. Funcionó en Panamá, funcionó en Nicaragua una vez y va a funcionar allí otra vez, y va a funcionar en Venezuela y Cuba”.

Ninguno de los 18 países latinoamericanos y caribeños presentes, tuvieron la valentía de rechazar tales planteamientos del Asesor de Seguridad de los Estados Unidos, afirmación que no solo es una amenaza, también es una acción que vienen ejecutando en el caso de Cuba con la llamada Ley Helms-Burton y en el caso de Venezuela, con el genocida bloqueo de alimentos y medicinas que vienen aplicando y de la cual los gobiernos del Grupo de Lima son cómplices, pues debieron pronunciarse en contra  y denunciar estas criminales acciones.  

No tomaron en cuenta que estas decisiones de la Casa Blanca contra Venezuela y las amenazas de bloqueo naval, era para provocar y presionar a la oposición para que abandone los dialogo con el gobierno de Maduro que se celebran en Barbado y que marchaban positivamente, defender esos diálogos debe ser la posición del Grupo de Lima, si realmente quieren buscar una salida pacífica al conflicto, artificialmente, creado por Estados Unidos, por intereses económicos y políticos.  

Hay que mencionar la amenaza de Bolton de bloquear a Nicaragua a futuro, cuando dijo que en “Nicaragua funciono una vez y va a funcionar allí otra vez”.  Y en Panamá señor Bolton, no funcionó, en ese hermano país lo invadieron cobardemente y aún hoy el pueblo panameño espera que se haga justicia por los muertos del Chorrillo y de otras zonas pobladas por civiles y bombardeadas criminalmente por la aviación gringa. Los pueblos no olvidan y llevan esas heridas en su corazón, los actuales gobernantes panameños, deben tomar nota y alejarse del Grupo de Lima.

Según declaró el canciller peruano, no fueron invitados representantes del gobierno venezolano ni el parlamentario opositor, Juan Guaidó, a quien unos 50 países reconocen como presidente encargado de Venezuela, luego de ser nombrado como tal por Donald Trump desde Washington el pasado 22 de enero y al día siguiente en una plaza pública este se lo creyó y se autoproclamo presidente de Venezuela.

Pareciera un chiste, pero no lo es, no sé qué harán los 50 países que lo reconocen y con cuales autoridades venezolanas desarrollan actividades políticas, diplomáticas, económicas, culturales, deportivas, paradójicamente,  hoy  en Lima se celebran los Juegos Panamericanos, los deportistas venezolanos han expresado públicamente, que representan al pueblo y al legitimo gobierno del presidente Maduro, para el gobierno peruano no sé si esto es una contradicción,  una dicción contra, o restregarle en su territorio y públicamente, que están equivocados.  

El argumento del canciller anfitrión, para no invitar ni a uno ni a otro, a esta cuestionada reunión, era no polarizar el debate, la realidad es otra, una delegación del gobierno venezolano haría trizas  cualquier argumento, de los que ha venido empleando el gobierno de Estados Unidos y sus lacayos para atacar a Venezuela, especialmente el de la ilegitimidad del presidente Maduro, cuya matriz de opinión  de “dictador” han sembrado con la gigantesca campaña mediática y el financiamiento de las redes sociales, expresión de la llamada guerra hibrida o de cuarta generación y que ha calado en la mentalidad de la opinión pública. No es más que el uso de la filosofía fascista gebeliana, una mentira repetida cien veces, se convierte en verdad.  

A la llamada Conferencia Internacional Por la Democracia en Venezuela, acudió el Secretario de Seguridad Nacional John Bolton, a pesar de los graves problemas que confronta hoy Estados Unidos con las masacres ejecutadas por supremacistas blancos en El Paso, Texas y en Dayton en Ohio y otras graves situaciones con las deportaciones masivas y la crisis migratoria.

Forma parte de la delegación de la Casa Blanca, además de Bolton, el Secretario de Comercio Wilbur Ross, preguntaran porque el señor Ross, muy sencillo, porque entre otras cosas la agenda contempla valorar cual será la parte que le corresponderá a algunos de los países del Grupo de Lima, para la reconstrucción económica de Venezuela.

Esta  Conferencia por la Democracia en Venezuela y para eliminar al dictador Maduro, además de ridícula y violatoria del Derecho Internacional, de la Carta de la ONU y de la Carta de la desacreditada OEA,  los gobernantes de Estados Unidos, olvidan que fueron los diversos gobiernos estadounidenses, los que  organizaron, dirigieron y apoyaron  en las décadas del 50 al 90 del pasado siglo,  a   criminales y  sangrientas dictaduras militares en nuestra región, entre ellas las del venezolano Pérez Jiménez, Castillo Armas  Somoza, Trujillo, Duvalier, Batista, Stroessner  Pinochet,   Videla y  Banzer a Ernesto Geisel en Brasil y Bordaberry en Uruguay.  

Fue Estados Unidos quien utilizando a Chile, Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay los que ejecutaron la Operación Cóndor, siendo el coronel Robert Scherrer, del FBI, quien, desde la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, Argentina, mantenía   relaciones con el general chileno Manuel Contreras, jefe de la DINA y del criminal Plan Cóndor y con oficiales de inteligencia de Paraguay. Fue el propio Contreras quien en declaraciones ante los tribunales chilenos en 1996 y 97 señaló a la CIA, como la máxima responsable de las operaciones del Plan Cóndor, incluyendo el asesinato del ex canciller Orlando Letelier. Todo en apoyo a las dictaduras en nuestra región.

En este siglo XXI, el golpe de Estado militar en Honduras en el 2009 y en Paraguay y Brasil, usando nuevas modalidades de los llamados “Golpes Blandos” en manos de los corruptos poderes legislativo y judicial y de la extrema derecha. Teniendo todos estos antecedentes, de que democracia y de cual dictadura venezolana vienen a dar lecciones los representantes del imperio John Bolton y Wilbur Ross y sus lacayos.

La ausencia de 134 países de los 192 que forman parte de las Naciones Unidas, demuestra el rechazo de la comunidad internacional a la política injerencista y genocida que lleva a cabo el gobierno de Donald Trump contra el pueblo y gobierno venezolano, de ellos 120 países miembros de los No Alineados condenaron el pasado mes de junio las sanciones y acciones desestabilizadora de Estados Unidos.

Por otra parte, debe tomarse nota, que, de los 58 países asistentes, 8 de ellos no reconocen al designado por Donald Trump, como presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó. Solo 9 países latinoamericanos subordinados a la política exterior de Estados Unidos y la vergonzante conducta de la Unión Europea, son cómplices de Washington en su política imperial, pero según pública Resumen Latinoamericano el pasado 8 de agosto, diversos actores políticos de la propia oposición venezolana han rechazado categóricamente el bloqueo que pretende imponer Estados Unidos con la orden ejecutiva de «embargo total» firmada el pasado lunes.

El dirigente opositor de Avanzada Progresista, Henri Falcón, advirtió que las sanciones podrían generar una grave crisis que, a su juicio, afectaría a los sectores más necesitados y directamente afectados por la cadena de medidas coercitivas contra el país. Falcón fue el candidato presidencial del 20 de mayo de  2018 quien frente a Maduro perdió, pero logró cerca de dos millones de votos, esas son las elecciones que Estados Unidos y el sector terrorista de la oposición, compuesta por Leopoldo López, Julio Borges, María Corina Machado, Juan Guaidó y Henríquez Capriles, entre otros, declararon que fueron fraudulentas.

Por su parte, el secretario ejecutivo de Alternativa Uno Juntos, Rafael Curbelo, rechazó la nueva orden ejecutiva de Donald Trump y junto a Falcón y los diputados de la Asamblea Nacional en desacato, Melva Paredes, Manuel Texeira y el dirigente político Carlos Melo, coincidieron en señalar su respaldo al proceso de diálogo entre el Gobierno y la oposición que se desarrolla actualmente en Barbados bajo la mediación del Reino de Noruega.

El Grupo de Lima y los corifeos que apoyan la política de la Casa Blanca, debe conocer que internamente en Venezuela no solo los chavistas y la mayoría del pueblo venezolano, pide yanquis mano fuera de Venezuela, también voces opositoras, así lo expreso al programa de Unión Radio Rafael Curbelo cuando expresó: “Estados Unidos lo que quiere es un tutelaje y eso lo debemos rechazar. Más allá de quien estén en Barbados, nosotros creemos que es un mecanismo y un espacio que debe prevalecer, un mecanismo y espacio que debe ayudarnos a solucionar los problemas inmediatos de la población”.

Tomando en cuenta todos los elementos aquí expuesto, podemos afirmar que Estados Unidos y su exiguo e ilegal Grupo de Lima y la Unión Europea, han fracasado rotundamente en Lima, Perú.
 
Foto: Reuters
(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
La Habana, Cuba 11 de agosto de 2019.