Mujer
Tipografía

Una vez más, sólo el milagro de una Revolución como la nuestra nos salvó de un desastre de imprevisibles consecuencias. Porque, nadie lo pone en duda, sin un sistema de Defensa Civil como el nuestro, sin las Fuerzas Armadas y sus tropas especiales, sin los dirigentes revolucionarios que nos guían, con Fidel como paradigma y eterno ejemplo y, sobre todo, con la valentía de las personas que acá habitamos, las víctimas dejadas por Irma pondrían sus enormes cifras y la asolación no tendría parangón ni una reversión posible.



Por más de 72 horas la fuerza destructora del mayor huracán formado en el Atlántico, arremetió contra Cuba con vientos que en ocasiones sobrepasaron los 250 kilómetros por hora. Prácticamente toda la Isla sufrió sus efectos devastadores.

Aún sin cuantificarse los daños, dada su envergadura, el país ha sido sacudido en su infraestructura económica, social y habitacional como nunca antes, pues además se ensañó con los principales destinos turísticos y el sistema electronergético nacional.

Lo que sí no pudo lograr Irma a su paso por Cuba fue mellar el  enorme espíritu Solidario de nuestro Pueblo, capaz de sobreponerse a sus propias penurias y arriesgar hasta la vida por ayudar a sus compatriotas. Una vez más ha primado el espíritu de resistencia y unidad del pueblo cubano, puesto nuevamente a prueba en estas difíciles circunstancias.

La palabra Solidaridad se repite en gestos y acciones. Aquí y allá viaja entre la gente, deseosa de ser útil, compartir y apoyarse mutuamente. Sucedió en las horas difíciles de la espera, en las jornadas vividas al paso del meteoro por cada territorio, y en estas que nos compele a construir y a resarcirnos de sus destrozos sin tiempo para lamentos y con el énfasis en lo que tenemos que hacer.

El sentimiento humanista de las cubanas y los cubanos se ha volcado por estos días aciagos en recurrentes gestos de Solidaridad, de desafío al peligro; en jornadas de enfrentamiento a los embates de la naturaleza y de intenso trabajo restañador, en las que las mujeres han estado en primera fila.

Ahora, una palabra nos obliga a la urgencia, al trabajo sin límites ni horarios: recuperación.

Por lo pronto y de manera gradual, se reinició el curso escolar, algo anhelado por las familias, deseosas de dejar a sus hijos bajo las influencias educativas de la escuela, a fin de poder incorporarse con tranquilidad a la obra constructiva.

La Federación de Mujeres Cubanas, como el resto de las organizaciones políticas y de masas del país, con sus dirigentes al frente, recorren territorios, ofrecen confianza, impulsan planes, palpan urgencias y se vuelcan como el gran movimiento que son, al renacer productivo, conscientes de que mientras más solidarios y unidos estemos, más rápido lograremos resarcirnos y avanzar.

Ese es el espíritu que nos guía, la actitud que nos convoca y moviliza, tras  los destrozos y pesadumbre que nos dejó ese tremendo huracán que nos asoló.

Otros amaneceres se anuncian apacibles, barredores de infortunios y tragedias, hacedores de promesas.

En este momento crucial, de mucho trabajo y esfuerzo colectivo, no nos queda más que enfrentar la recuperación con el ejemplo imperecedero de Fidel. Como dijo Raúl en su llamamiento a nuestro- combativo pueblo, “En estas difíciles horas, su legado nos hace fuerte y nos une”.

http://www.mujeres.co.cu/art.php?NTMyMw==