Mujer
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Se llamaba Naomi Parker Fraley y trabajó la sección de reparación de la base aérea de Alameda (California) durante la Segunda Guerra Mundial.




Sobre un fondo amarillo, una mujer vestida con un mono azul y ataviada con un pañuelo rojo de lunares blancos en la cabeza se remanga y saca músculo. Era un anuncio, un reclamo para animar a las mujeres estadounidenses a trabajar en las fábricas durante la Segunda Guerra Mundial; pero con el paso del tiempo se ha convertido en un documento histórico, icono del feminismo. Rosie la Remachadora («Rosie the Riveter»), su protagonista, murió el pasado sábado a los 96 años en la ciudad de Longview, en el estado de Washington.

Su verdadero nombre era Naomi Parker Fraley y había nacido el 26 de agosto de 1921 en Tulsa, Oklahoma. Era la tercera de ocho hermanos, recoge el diario británico de The Daily Mail, que también explica que sus padres eran un ingeniero de minas, Joseph Parker, y una ama de casa, Esther Leis. La familia recorrió varios puntos de la geografía estadounidense –Nueva York, Missouri, Texas, Washington, Utah– hasta asentarse en Alameda, en el estado de California.

Cuando cumplió 20 años, ella y su hermana Ada, de 18, decidieron trabajar en la base aérea de la ciudad: se acababa de producir el ataque de Pearl Harbor y era una época en que las fábricas requerían mujeres obreras que sustituyesen a los hombres que se habían marchado para luchar en el frente. Se les asignó sendos puestos en la zona de reparación de aviones; se encargaban de hacer las perforaciones necesarias, de arreglar las alas y de colocar los remaches.


El origen de la leyenda

De acuerdo con The New York Times, un fotógrafo de la agencia Acme capturó su imagen mientras ella, ajena, se afanaba en su labor. Cuando publicaron su imagen, el 24 de marzo de 1942, Naomi la recortó del periódico y la guardó durante décadas. Un retrato que, sin ella saberlo aún, sirvió de inspiración al artista J. Howard Miller, creador del famoso póster de Rosie la Remachadora haciendo gala de su fuerza con el lema «We can do it!» («¡Podemos hacerlo!») sobre su cabeza.

Una vez terminado el conflicto, Naomi se pasó al mundo de la hostelería y comenzó a trabajar como camarera en «Doll House», un restaurante de Palm Springs, en California. Y el famoso cartel de Rosie la Remachadora cayó en el olvido. Sin embago, en los años 80 el movimiento feminista lo desempolvó, lo convirtió su símbolo y lo llevó por bandera.

A pesar de la fama que había alcanzado la icónica imagen, la verdadera identidad de Rosie la Remachadora quedó oculta durante años. Fue el académico James J. Kimble quien logró destaparla en 2016 y terminar con el misterio, gracias a su reconocida obsesión por este retrato y a seis años de investigación. Hasta entoces, se había pensado que se trataba de Geraldine Hoff Doyle, una mujer que en 1942 había trabajado en una planta de prensar metal y que para 2016 ya había fallecido.

Gráfica.- Icónico cartel de Rosie la Remachadora, del artista J. Howard Miller

ABC Internacional