Mujer
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El 8 de marzo de 1857, un grupo de trabajadoras textileras decidió salir a las calles de Nueva York para protestar por las míseras condiciones laborales, dando inicio a un periodo de luchas reivindicativas por más de siglo y medio en la historia de la humanidad y de desarrollo del sistema capitalista.



Una de las tantas respuestas represivas de los empresarios, fue el  incendio de la fábrica de camisas de Nueva York, en que murieron 146 personas (1911), fundamento central para declarar este día como día internacional de la mujer. Hoy, 161 años después, solamente soy una simple contratista sin derechos laborales, me interrumpen mi contrato por problemas de salud, puedo saber por qué nos felicitamos? Amarse es luchar por mejores condiciones laborales y un futuro con dignidad.

Este fue mi texto sin pensar en fechas cronológicas y menos un hilo conducente, sino el fruto de una espontaneidad que quise compartir con mis compañeros de trabajo, sin imaginar que daría origen aprobaciones y reproches, donde afloran las deficiencias ideológicas e incoherencias fruto del desconocimiento y las pasiones humanas que sobrepasan la capacidad de utilizar la razón, la reflexión y la crítica constructiva como elemento enriquecedor en los diálogos cotidianos, con quien se comparte a diario espacios laborales y apoyo mutuo.

Es una micro radiografía de mi país transversalizado por los odios profundos producto de la guerra contrainsurgente, del despojo a millones de colombianos, del desplazamiento forzado, del abandono rural, de la muerte como instrumento silenciador de las luchas sociales, de la falta de una educación propia e integral y la negación de la dignidad humana en todos los espacios de la vida, en la Colombia con la mayor desigualdad social del conjunto de países de la Patria Grande que heredamos de Bolívar y Martí.

Necesitamos obrar con inteligencia, solidaridad, esperanza, calor humano, alegría y fraternidad, porque heredamos el temple del Zipa rey de Muequetá, del Zaque rey de Hunza y de La Gaitana. Porque galopa por nuestras venas la sangre del negro, el indígena, el mestizo y el blanco. Porque encarnamos lo que no pudieron exterminar los invasores. Somos fruto colorido, aromático, dulce y agrio brotado de la madre tierra. Somos hijas, madres, hermanas, nietas, tías y luchadoras incansables por la vida. Somos energía, sol, luna, agua, tierra, luz, noche y día. Somos rio, viento, montaña y llano.

Somos dalias, rosas, margaritas, azucenas, orquídeas, heliconias y arco iris. Somos aves, grillos, tigresas y leonas. Somos raíz, tronco, hojas, flor, fruto y semilla. Somos río, mar, océano, pez y nube viajera. Insondable universo hecho de fuego, comprensivas, emprendedoras y tercas indomables. Únicas, osadas, sensuales, divertidas, enamoradas, creativas, inteligentes, soñadoras, amantes, compañeras, lectoras, e intuitivas, damos vida, amor, calor, compartimos sentimientos. Somos fuerza incontrolable cuando así lo decidimos, sentimientos, somos notas al compás de la vida. Necesitas algo más para sentirte mujer emancipada y lista para volar alto y largo como el cóndor?

Chavita. 8 de marzo de 2018.