Mujer
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El viernes 7 de junio comenzó en Francia el octavo Mundial de Fútbol femenino, torneo que ha despertado muchas expectativas por el inmenso crecimiento de un deporte que lucha por derribar las barreras del machismo.



En este deporte comienzan a oírse voces que denuncian la discriminación de las mujeres, como la de Ada Hegerberg, actual Balón de Oro, quien renunció a participar en esta competición. En 2017 había declarado que no acudiría a esta cita si no se igualaban las condiciones con las que compite la selección masculina de su país.

Las jugadoras estadounidenses incluso han acudido a los juzgados, para reclamar, en una corte de Los Ángeles, que su federación deje de discriminarlas: ellas, que han ganado tres mundiales, reciben un pago menor que la selección de varones, con menos partidos y menos éxitos a sus espaldas.

Las futbolistas alemanas también se han presentado a esta convocatoria con un video promocional reivindicando sus derechos y pidiendo acabar con estereotipos. La grabación acaba con un rotundo mensaje: "No tenemos pelotas, pero sabemos cómo usarlas". Han sido ocho veces campeonas de Europa y una del mundo y su primer trofeo fue un juego de café.

Todas tienen reivindicaciones que hacer para dignificar un deporte que en el mundo capitalista/patriarcal se mira, en el mejor de los casos, como el “hermano menor” de su homólogo masculino. Por ello los noticieros de televisión colombianos, serviles a la burguesía no han hecho referencia a este evento de importancia mundial.

El mundo podrá verá a mujeres jugando a un deporte que ha sido machista durante siglos. Participan 24 selecciones nacionales.

Las jugadoras quieren ser consideradas como trabajadoras, quieren que los y las hinchas las conozcan por sus nombres, quieren que sus clubes les den elementos para entrenar, y no sean ellas quienes tengan que pagarlos. Quieren que no se las agreda y discrimine por el sólo hecho de ser mujeres y hacer lo que más aman.

Allí están selecciones como Brasil, donde el fútbol para las mujeres fue prohibido por ley en 1941 bajo la presidencia de Getulio Vargas, arguyendo que era un deporte “que podía traer problemas en el útero”.

Está Inglaterra, cuya Federación vetó la práctica en 1921 porque consideraron “inadecuado” que las mujeres patearan una pelota, y Alemania, que en 1955 tomó la misma medida.

También hay selecciones con demandas más elementales. En Sudamérica, Argentina y Chile pasaron dos años sin competir por el abandono de sus federaciones.

Las argentinas quieren lugares de entrenamiento acorde a sus necesidades, un cronograma de competencia y sueldos justos. Ya demostraron que están a la altura: salieron segundas en la Copa América y consiguieron el boleto a Francia. Hicieron historia: ellas organizaron un sindicato para presionar a la Federación.

La situación de Colombia posiblemente es la peor y muy vergonzosa. Hace algunos meses las futbolistas de la Selección Isabella Echeverri y Melissa Ortiz, valerosamente publicaron un video en sus redes sociales en el que denunciaron, además de las pobres condiciones para jugar y entrenarse en el equipo nacional, acoso laboral y abuso de poder por parte de algunos directivos y del entrenador entre 2014 y 2016.

Ante este mensaje público, otras futbolistas alzaron la voz e hicieron una denuncia mucho más grave: acoso sexual en las divisiones juveniles.

La denuncia fue realizada por una jugadora (en ese entonces en la Selección Sub 17 y quien en ese momento era la fisioterapeuta) y fue hecha pública por la Liga contra el Silencio (un grupo de medios).

Declaró que ella y otras compañeras fueron víctimas de acoso sexual por parte de Sigifredo Alonso Peña (a quien despidieron a mediados de 2018) y Didier Alfonso Luna, técnico de la selección sub 17.

Una de las víctimas relató que Didier le propuso tener una relación sexual y si accedía le prometía “llevarla a cosas muy grandes en el fútbol”.

Contó que por negarse fue maltratada durante los entrenamientos, y cuando hizo la acusación recibió amenazas y su denuncia fue archivada por jefes internos de la Federación Colombiana de Fútbol.

Luego de que esto fuera elevado a Fiscalía y de que aumentaran las quejas de otras jugadoras, la Federación Colombiana de Fútbol tomó una sucia determinación buscando callar el escándalo y obtener impunidad: castigar a las deportistas terminando con la Selección Mayor Femenina.

El hecho causó tanta indignación y protestas que “los machos” de la federación se vieron obligados a echar atrás la medida.

Luego de una reunión entre el presidente de la Dimayor y representantes de la Comisión del Fútbol Femenino de la cual hacen parte los clubes Independiente Santa Fe, Atlético Huila, Cortuluá, América de Cali y Fortaleza CEIF, se acordó continuar con el torneo femenino, que iniciará la segunda semana del mes de julio.

Todas, absolutamente todas, se enfrentan a los abusos y prejuicios que derivan de la cultura patriarcal/capitalista, y, a esto, debe ponerse fin.

Videos:
EE.UU.: jugadoras de fútbol denuncian discriminación salarial
https://www.youtube.com/watch?v=SYSOOJSojVc
La Liga contra el Silencio levanta la censura en caso sobre corrupción y acoso en fútbol femenino
https://www.youtube.com/watch?v=HyiVVLFza_0

Fuentes:
https://www.telesurtv.net/news/mundial-futbol-femenino-francia-igualdad-de-genero-20190607-0024.html
https://actualidad.rt.com/actualidad/317338-mundial-futbol-femenino-llega-francia
https://www.goal.com/es-co/noticias/el-futbol-femenino-colombiano-en-alerta-acoso-desigualdad-y/7idup1ssrwlv12efi1xb6fhs7
https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=254943&SEO=escandalo-por-acoso-sexual-en-futbol-femenino-de-colombia