Mujer
Tipografía

América Latina y el Caribe se ha mantenido en un lugar preponderante entre las noticias de los grandes medios de comunicación masiva. Se vive una realidad política convulsa que trae aparejados grandes cambios, no solo para los que luchan constantemente por el poder, sino para los ciudadanos comunes, víctimas de las políticas públicas.



Leyes que amparan a los opresores en lugar de a los oprimidos, a las pequeñas minorías que detentan el poder en lugar de a las grandes masas que luchan por una vida mejor donde se respeten sus derechos. Esa es solo una pequeña descripción de lo que se puede encontrar en la opinión pública sobre nuestro contexto.

Pero, ¿qué sucede si en lugar de hablar sobre pugnas por el poder político nos referimos a hechos de violencia de género en la región? Veremos que la situación no es muy diferente.

Las estadísticas muestran que en América Latina y el Caribe mueren diariamente 12 mujeres como resultado de la creciente violencia de género.[1] Dicho de esa forma no se logra tener una visión particularizada, pero acercarse a las realidades de algunos países, permite entender el calvario que viven miles de mujeres diariamente frente a la violencia.

El Salvador, por ejemplo, registró de enero de 2016 al 30 de septiembre de ese propio año 407 feminicidios[2], o lo que es lo mismo, homicidios agravados por cuestiones de género. Eso se puede traducir con pequeñas cuentas matemáticas en aproximadamente 45 mujeres muertas cada mes por esta causa.

Por otro lado, en Perú, según datos del Ministerio de la Mujer, de enero a junio de 2016 se cometieron 54 femicidios y hubo 118 tentativas denunciadas. Otros ejemplos de abusos padecidos son los sexuales, los económicos y los simbólicos; 7 de cada 10 mujeres peruanas, entre los 15 y 29 años, son violentadas por alguno de estos tipos de abusos.

Si se consultan las estadísticas en Brasil, la realidad no dista mucho de los casos antes expuestos. En 2015 se registró que un promedio de 15 mujeres fueron asesinadas cada día en ese país por el simple hecho de ser mujeres. [3] Todavía más alarmante resulta el hecho que Brasil posea la quinta tasa de feminicidio más alta del mundo.[4]

Los números pueden variar en función de cada investigación y del país objeto de estudio, pero hay un escenario palpable en la región: la violencia de género está inundando las calles e invadiendo los hogares.

En la mayoría de los casos las leyes amparan a los victimarios en lugar de a las víctimas. A veces incluso encontramos regulaciones que sencillamente invisibilizan la violencia de género, dándola como algo común que no necesita ser penado por la ley.

El reto para los países de la región es propiciar espacios para apoyar a las mujeres en la denuncia de casos de violencia, educarlas en una cultura de justicia y trabajar con su autoestima al enfrentarse a una sociedad machista y patriarcal.

Las instituciones responsables tienen que continuar con mayor ahínco su trabajo en el asesoramiento a mujeres y hombres, y orientarlos para que sean capaces de compartir una vida basada en el respeto, la justicia y la equidad social. Urge revisar las leyes y las instituciones encargadas de hacerlas cumplir para conocer todo lo que ampara a las personas víctimas de violencia y reclamar que cada quien haga su trabajo.

Foto: Vista del cartel de la campaña Únete, eres más, dedicado a la jornada por la No violencia contra las mujeres y niñas.Tomada de IPS Cuba.

[1] Según estadísticas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

[2] Según información del Instituto de Medicina Legal (IML) de El Salvador.

[3] Con información de ONU Mujeres.

[4] «Mapa de la violencia 2015. Homicidio de mujeres en Brasil» de la organización intergubernamental Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).

Contexto Latinoamericano