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El paro del 21 de noviembre convocado por el Comité Nacional de Paro, pasó rápidamente  a ser un gran movimiento ciudadano de carácter popular que ha superado todas las expectativas no sólo de los convocantes, sino de las organizaciones políticas y alternativas que han participado activamente en él, así como de un sin número de organizaciones sociales y populares que se han venido sumando a esta justificada movilización, que exige del gobierno compromisos reales que recojan las inquietudes del pueblo, que durante más de 10 días se ha expresado de manera contundente y pacíficamente en las calles del país.



Dada la contundencia de estas movilizaciones, que de manera continua se han desarrollado, y que algunas personas y analistas no han dudado en calificar, como un acontecimiento nunca antes visto en la historia del país, algunos también han comparado la contundencia de las movilizaciones con el paro cívico nacional realizado el 14 de septiembre de 1977.

Por supuesto, no cabe punto de comparación, se trata de dos momentos históricos distintos, en medio de circunstancias y contextos bastante diferenciados, sin embargo, reconocer que el actual momento es de enorme trascendencia y exige de las organizaciones sociales, populares y políticas el mejor gesto de grandeza para contribuir a forjar una unidad y una metodología, que permita recoger las reivindicaciones de múltiples sectores, al mismo tiempo que se desarrolla un escenario de diálogo con el gobierno nacional de manera transparente, que le procure las victorias que el Pueblo colombiano está necesitando.

En este sentido es de suma importancia organizar el pliego reivindicatorio y las etapas en las cuales se va a negociar este pliego, entendiendo que siendo un momento importante, no es el que va lograr todas las transformaciones profundas en las políticas sociales, económicas y democráticas que en el fondo es lo que el Pueblo colombiano anhela.

Este movimiento necesita entonces priorizar los puntos a negociar en esta etapa, y a partir de ello ir acumulando para nuevos momentos de la lucha y la exigencia al gobierno.

La emoción que provoca este momento histórico, no nos puede impedir analizar las razones que expliquen o que intenten una aproximación, al porqué, de esta multitudinaria explosión de inconformidad.

A nuestro juicio la masiva respuesta del Pueblo colombiano a la convocatoria de un paro se podría explicar por la confluencia de al menos 4 circunstancias a considerar:

a)  Los positivos efectos del Acuerdo de Paz suscrito entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC en noviembre de 2016.

A pesar de que es un hecho cierto que el Acuerdo de Paz ha sido incumplido en buena medida especialmente por la negligencia y falta de compromiso político del gobierno nacional, también es un hecho cierto, que el Acuerdo final de Paz se convirtió en un importante instrumento dinamizador de la lucha política en Colombia, por cuanto una parte importante de los elementos aquí contenidos ha permitido a distintos sectores sociales activar su lucha para exigir las transformaciones profundas que se requieren para la construcción de la Paz.

b)  La acumulada indignación ciudadana frente a una serie de medidas de carácter económico social y político que han limitado al máximo las posibilidades de la sociedad colombiana para desarrollar y superar los índices de pobreza, el desempleo, la profunda desigualdad, por causa de la sistemática aplicación de medidas neoliberales, impuesta por la banca transnacional y los organismos internacionales de comercio en los últimos gobiernos, han hecho que la sociedad se haya empobreciendo lentamente y se hayan desmejorado las condiciones de vida y de empleo, entre otros aspectos.

c)  También cuenta en favor de las movilizaciones de los últimos días, el reciente ejemplo de vigorosas movilizaciones en otros países latinoamericanos como Ecuador y Chile, que salieron a protestar de manera contundente para exigir también que el gobierno retrocediera las medidas de carácter neoliberal que se quisieron imponer, vigorosas movilizaciones en Argentina y en algunos países Centroamericanos de rechazo a las medidas económicas y a la corrupción, y gigantescas movilizaciones en Brasil exigiendo el respeto a las libertades políticas contra la corrupción y el restablecimiento de la democracia plena.

d)  Igualmente como lo decían algunas consignas de los manifestantes de estos 10 días, “perdimos tanto, que hasta el miedo nos quitaron” juega un papel importante en estas movilizaciones, el carácter decidido de los manifestantes que, a pesar de las campañas de miedo infundidas por los medios de comunicación y los más altos funcionarios del gobierno y la fuerza pública, no se dejaron intimidar y salieron a las calles a exigir con vehemencia sus derechos.

Como queda claro, el actual momento político debe ser asumido como una ventana de oportunidad, a través de la cual el movimiento social y popular del país, debe ser capaz de forjar la unidad y transformar la indignación ciudadana, en proceso organizativo y de cualificación política, que logre impulsar y exigirle al gobierno, las transformaciones que se requieren para superar las difíciles problemáticas que tiene el país, tanto en los aspectos económicos, como políticos y sociales.

Es la hora de la grandeza, poniendo por encima de los intereses particulares, la Unidad como principio rector de las luchas populares, sin duda alguna éste será un momento que quedará marcado en la historia del país, no solamente por las contundentes movilizaciones, sino por los logros que ellas logren imponer.

Entre esas conquistas deben inscribirse las necesarias reformas que permitan echar para atrás las imposiciones de la política neoliberal de los últimos gobiernos, así mismo, garantizar el verdadero compromiso del gobierno nacional para la implementación del Acuerdo de Paz, así como, los otros acuerdos firmados en recientes movilizaciones del movimiento popular, igualmente lograr importantes conquistas que permitan enfrentar de manera efectiva la corrupción de la clase política y empresarial del país y no menos importante, poner freno al genocidio contra el movimiento social, empezando por el desmonte efectivo del paramilitarismo, así como el aparato criminal del ESMAD.

Estos logros obtenidos a partir de un ejercicio democrático y transparente de las negociaciones con el gobierno nacional y la representación del Comité Nacional de Paro, proporcionarán al movimiento popular colombiano el aliento para continuar en las largas luchas que se requieren para la consolidación de la paz duradera y estable.

Bogotá, 3 de diciembre de 2019
(*) Defensor de Derechos Humanos
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Fuente:
http://hojasuelta0.blogspot.com/