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En una carta pública, 63 académicos reconocidos en el mundo, como Alain Touraine, Edgar Morin y Elizabeth Lira, dijeron que les preocupa "la ostensible pérdida de credibilidad" de esta entidad, que se ha expresado en las inquietudes de las víctimas, la  suspensión de la pertenencia del Centro a la prestigiosa red internacional de sitios de conciencia y la según ellos "dudosa orientación que pretende darse al futuro Museo de la Memoria".



En una carta abierta de dos páginas, 63 reconocidos intelectuales y académicos del mundo (entre quienes se destacan Alain Touraine, Edgar Morin, Elizabeth Wood, Elizabeth Jelin, Daniel Pécaut y otras personalidades como Tom Koenigs, el exenviado especial del gobierno alemán para el proceso de paz en Colombia) manifestaron su preocupación por el proceso de paz y los signos que consideran "regresivos en el plano político y simbólico que pueden entorpecer la consolidación de este proceso, particularmente en los escenarios de producción de memoria, de verdad y de justicia".

Se refirieron, concretamente, al Centro Nacional de Memoria Histórica, dirigido por Darío Acevedo, y dijeron que les preocupa "por la ostensible pérdida de credibilidad, que se ha expresado en las inquietudes de las víctimas sobre la guarda y conservación de los archivos depositados sobre la base de una confianza construida a lo largo de los años y, más recientemente, por la  suspensión de la pertenencia del Centro a la prestigiosa red internacional de sitios de conciencia, sumada a la dudosa orientación que pretende darse al futuro Museo de la Memoria".

Por esa razón, se suman "a las numerosas voces que expresan su preocupación por el rumbo de la actual dirección del Centro Nacional de Memoria Histórica" y expresan su "viva inquietud de que se obstaculice el proceso de consolidación de la paz que está en marcha". Así como manifiestan su "aprensión frente al regreso a explícitas formas de negacionismo de los millones de víctimas y del conflicto armado que se pretende superar".

Al cierre de la misiva, señalan que con base en la experiencia de sus propios países a lo largo del siglo XX, alertan "sobre las consecuencias trágicas que, en la reciente historia occidental, tuvieron políticas e ideologías que se negaron a ver en su momento las implicaciones de la tragedia que se estaba gestando y que se materializó por no haberla frenado a tiempo con dispositivos de verdad y de política que le hubieran ahorrado millones de víctimas a la humanidad". Por esa razón, exhortan al gobierno del presidente Iván Duque, y a todas sus fuerzas sociales y políticas, "a que no dejen perder lo que con tanto esfuerzo han logrado alcanzar, y que ha gozado de toda nuestra solidaridad y admiración".

Aquí la carta completa:

El negacionismo no es una política aceptable hoy

Colombia ha vivido uno de los más prolongados conflictos armados internos de los últimos dos siglos. La sociedad colombiana ha ensayado muchas fórmulas para superar ese pasado oprobioso de muertes, masacres, desplazamientos, secuestros, exilio, desapariciones, violencia sexual cuyas magnitudes han conmovido al mundo entero. Una serie de afortunadas circunstancias permitieron a la dirigencia colombiana y a la insurgencia llegar, a comienzos de esta década, a un Acuerdo de Paz que fue firmado por el presidente y premio Nobel de Paz Juan Manuel Santos con la cúpula de las FARC, contando como testigos y garantes al Secretario General de Naciones Unidas, organismos internacionales y representantes de numerosos países. La comunidad internacional encontró en el acuerdo alcanzado por Colombia un ejemplo de renovada esperanza de la eficacia de las salidas negociadas para un mundo caracterizado por innumerables conflictos armados.

Materializar las expectativas surgidas de este proceso ha sido una tarea más compleja de lo que todos imaginaban. A pesar de que muchas de esas dificultades eran previsibles y conocidas en el análisis de los procesos transicionales, los desafíos al llevar a la práctica el Acuerdo han resultado superiores a lo que se esperaba. Con todo, la posibilidad de alcanzar una paz estable ameritaba una apuesta tan arriesgada.

Como académicos o simples ciudadanos interesados en una feliz terminación de este inédito proceso de paz colombiana, registramos con preocupación los signos regresivos en el plano político y simbólico que pueden entorpecer la consolidación de este proceso, particularmente en los escenarios de producción de memoria, de verdad y de justicia.

El Centro Nacional de Memoria Histórica en particular es objeto de nuestra preocupación por la ostensible pérdida de credibilidad, que se ha expresado en las inquietudes de las víctimas sobre la guarda y conservación de los archivos depositados sobre la base de una confianza construida a lo largo de los años y, más recientemente, por la  suspensión de la pertenencia del Centro a la prestigiosa red internacional de sitios de conciencia, sumada a la dudosa orientación que pretende darse al futuro Museo de la Memoria.

Nos sumamos a las numerosas voces que expresan su preocupación por el rumbo de la actual dirección del Centro Nacional de Memoria Histórica. Expresamos nuestra viva inquietud de que se obstaculice el proceso de consolidación de la paz que está en marcha. Manifestamos nuestra aprensión frente al regreso a explícitas formas de negacionismo de los millones de víctimas y del conflicto armado que se pretende superar.

Con base en la experiencia de nuestros propios países a lo largo del siglo XX, alertamos sobre las consecuencias trágicas que, en la reciente historia occidental, tuvieron políticas e ideologías que se negaron a ver en su momento las implicaciones de la tragedia que se estaba gestando y que se materializó por no haberla frenado a tiempo con dispositivos de verdad y de política que le hubieran ahorrado millones de víctimas a la humanidad. Exhortamos al gobierno de Colombia y a todas sus fuerzas sociales y políticas a que no dejen perder lo que con tanto esfuerzo han logrado alcanzar, y que ha gozado de toda nuestra solidaridad y admiración.

Alain Touraine
Profesor Emérito de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS) Paris

Edgar Morin
Director Emérito de Investigación del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) Francia

Michel Wieviorka
Fundación Maison de Ciencias del Hombre (FMSH) Francia

Elizabeth Lira
Decana de la Facultad de Psicología. Universidad Alberto Hurtado Santiago de Chile

Elizabeth Wood
Departamento de Ciencia Política Universidad de Yale

Elizabeth Jelin
Investigadora CONICET Argentina

Tom Koenigs
Ex–Enviado Especial del gobierno alemán para el proceso de paz en Colombia.

Salomón Lerner
Presidente de la Comisión de la Verdad del Perú

Daniel Pécaut
Director de Estudios, Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS) Paris

Henry Rousso
Director de Investigación Centro Nacional de Investigación Científica CNRS. Francia

Yvon Le Bot
Fundación Maison de Ciencias del Hombre (FMSH) Francia.

Catherine LeGrand
Departamento de Historia, Universidad de McGill. Canada

Ricard Vinyes
Profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Barcelona.

Steve Stern
Departamento de Historia, Universidad de Wisconsin.

Jenny Pearce
Centro de estudios caribeños y latinoamericanos, London School of Economics.

Marisol de la Cadena

Departamento de antropología, Universidad de California.

Michael Taussig
Departamento de Antropología, Universidad de Columbia.

Rainer Huble
Centro de Derechos Humanos de Núremberg

Sandrine Lefranc
Profesora de Estudios Políticos, Universidad de Paris Ouest-Nanterre.

Rubén Chababo
Director Museo Internacional para la Democracia. Rosario, Argentina

Ponciano del Pino
Departamento de Ciencias Sociales, Universidad Católica del Perú.

Charles Bergquist
Profesor Emérito, Departamento de Historia, Universidad de Washington.

Montserrat Iniesta
Directora de El Born Centro de Cultura y Memoria de Barcelona.

Marie-Christine Doran
Profesora Escuela de Estudios Políticos Universidad de Ottawa. canada

Johanne Rapaport
Departamento de estudios hispánicos y portugueses, Universidad de Georgetown.

Felix Reátegui
Instituto de Democracia y Derechos Humanos, Universidad Católica del Perú. Responsable del Informe Final de la Comisión de la Verdad del Perú.

Matthew Brown
Profesor de historia latinoamericana, Universidad de Bristol.                

Olivier Compagnon,
Profesor de historia, Instituto de Altos Estudios de América Latina, Universidad

Paris 3

Valérie Robin-Azevedo
Profesora de Antropología, Universidad Paris Descartes.

Ignacio Nazhi Richani
Coordinador de estudios Latinoamericanos Universidad de Kent. USA

Arturo Escobar
Profesor de Antropología Emérito, Universidad de Carolina del Norte.

Julia Paulson
Profesora en Educación Paz y Conflicto, Universidad de Bristol. UK

Mary Roldan
Profesora de historia, Universidad de New York.

Cristina Rojas
Directora Instituto de economía política, Universidad de Carleton, Canadá.

Olga Lucía González
Profesora de sociología, Universidad Paris Diderot

Carlos Salamanca
Investigador CONICET, Argentina.

Richard L. Wood
Profesor de Sociología Universidad de Nuevo México. USA

Susana Kaiser
Departamento de Estudios de Medios y Estudios Latinoamericanos Universidad de San Francisco

Julianne A. Hazlewood,
Departamento de Estudios Ambientales Universidad de California.

Peter Wade
Departamento de Antropología Social, Escuela de Ciencias Sociales Universidad Manchester

Kiran Asher
Departamento de estudios de la mujer, género y sexualidad, Universidad de Massachusetts.

Marco Palacios
Profesor de historia latinoamericana, El Colegio de México

Herbert Braun
Profesor de historia latinoamericana, Universidad de Virginia. USA

Forrest Hylton
Universidad Federal de Bahia (UFBA)

James Sanders
Departamento de Historia, Universidad Estatal de Utah. USA

Ann Farnsworth-Alvear
Programa de estudios latinoamericanos, Universidad de Pennsylvania

Pilar Riaño-Alcalá
Instituto de Justicia Social, Universidad de British Columbia, Canadá.

Barbara Weinstein
Profesora de historia, Universidad de New York.

Julie Skurski
Profesora de antropología, Universidad City of New York

Amy C. Offner
Departamento de Historia, Universidad de Pennsylvania

Nancy Appelbaum
Profesora de estudios latinoamericanos, Universidad estatal de New York.

Ana Maria Ochoa Gautier
Departamento de música y estudios étnicos, Universidad de Columbia.

Kenneth M. Roberts
Profesor de Gobierno, Programa de Estudios Latinoamericanos, Universidad de Cornell.

Claudia Aguirre Rios
Museógrafa y responsable de comunicación científica, Exploradome. Francia

Robert A. Karl
Instituto de estudios avanzados, Universidad de Princeton.

Cynthia Milton,
Profesora de Historia, Universidad de Montreal

Michael Birenbaun Quintero
Profesor de Musicología, Universidad de Boston.

Jules Falquet
Profesora de sociología, Universidad Paris Diderot.

Luis van Isschot
Profesor de historia, Universidad de Toronto. Canadá

Gwen Burnyeat
Departamento de Antropología, Universidad de Londres.

Andrei Gómez-Suárez
Investigador Asociado Universidad de Bristol.

Ricardo López Pedreros
Profesor historia latinoamericana, Universidad Western Washington.

José Antonio Giménez Micó
Profesor, de estudios latinoamericanos. Universidad de Concordia Montreal.

Una dirección cuestionada

La dirección de Acevedo en el Centro Nacional de Memoria Histórica no ha estado exenta de críticas. Desde que asumió el cargo ha estado envuelto en medio de polémicas, producto de declaraciones y decisiones que ha tomado. La última fue el 3 de febrero, cuando la prestigiosa Coalición Internacional de Sitios de Consciencia (la única red mundial de este tipo, fundada hace 21 años, con más de 275 miembros, en 65 países) le retiró la membresía a partir de este mes al Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH),  “atendiendo a las preocupaciones” de la Red de Sitios de Memoria Latinoamericanos y Caribeños (RESLAC), que incluye 45 sitios de sociedad civil e instituciones estatales de varios países de Latinoamericana, luego de pronunciamientos que consideraron “excluyentes y parcializados realizados a nombre del Centro Nacional de Memoria Histórica”, dice la carta. En una reciente entrevista con el diario El Tiempo, Darío Acevedo, aseguró que todo se trata de una persecución de sus opositores y que contestaron a la carta de la red porque fue una "confusión". También dijo que ha "terminado por aceptar la idea de que estamos en medio de un conflicto armado".

Antes de eso, la polémica se suscitó por cuenta de la salida de Rafael Tamayo como director del Museo de Memoria, a cargo del CNMH, a finales del año pasado, luego de que se conociera que Acevedo censuró un mural de la Unión Patriótica por considerarlo “panfletario” en el guión de la exposición itinerante del museo. En abril de 2019 también se conoció que no quiso darle prioridad al lanzamiento de un informe del CNMH sobre las memorias de los trabajadores de la palma en el Cesar.

Pero quizás su nombre como director del CNMH entró en entredicho por primera vez cuando hace un año, el 2 de febrero de 2019, en entrevista con el periódico El Colombiano, dijo que, aunque la Ley de Víctimas dice que Colombia padeció un conflicto armado, “eso no puede convertirse en una verdad oficial”, porque para él, “la verdad no es única y no debe haber verdades oficiales”.

El Espectador