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Camilo Torres Restrepo nació en Bogotá el 3 de febrero de 1929, fue pionero de la Teología de la Liberación, cofundador y profesor de la primera Facultad de Sociología de América Latina en la Universidad Nacional (UN) de Colombia, y promotor del diálogo y la Unidad entre el Marxismo y el Catolicismo.



Entró a estudiar Derecho en la UN pero rápidamente se retiró para hacerse sacerdote católico siendo ordenado en 1954.

Un año después viajó a Bélgica y estudió Sociología en la Universidad Católica de Lovaina graduándose en 1958.

En 1959 fue nombrado capellán en la UN asumiendo un compromiso básico: El amor eficaz por el prójimo. Esta postura lo llevó a ser pionero de la teología de la liberación, desde la cual, propuso unir el marxismo con el cristianismo, buscando la unidad entre los Pueblos y asumiendo una concepción transformadora y revolucionaria.

Su conocimiento en sociología lo llevó a elaborar varios estudios y escritos en los cuales hizo significativos aportes a las ciencias sociales. Sin embargo, Camilo prefirió no quedarse solo en la teoría. A diferencia de otros intelectuales decidió pasar a la acción, sumándose al desarrollo de diversas experiencias sociales.

Fue miembro fundador del Movimiento Universitario de Promoción Comunal (MUNIPROC), hizo parte del comité técnico de la reforma agraria del Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (INCORA), y presidió el primer Congreso Nacional de Sociología.

Sus múltiples actividades sociales y comunitarias pronto lo llevaron a tener continuos enfrentamientos con los jerarcas de extrema derecha de la iglesia católica, en particular con el cardenal Luis Concha Córdoba (1961).

Finalmente las continuas y sucias presiones y los perversos ataques de la jerarquía le obligaron a abandonar el hábito, más no su fe, ni su religión. El 24 de junio de 1965, con lágrimas en los ojos ofició la que fue su última misa, en la iglesia de San Diego en Bogotá.

Radicalizó su posición y decidió crear un movimiento político que buscase la Unidad de todas las expresiones populares, revolucionarias y democráticas para lograr transformaciones reales profundas en la sociedad, por lo cual conformó el “Frente Unido del Pueblo”, y fue director de su periódico.

Desde allí predicó la necesidad de Unidad de las fuerzas populares, desenmascarando el bipartidismo y señalando lo imprescindible de dirigir todos los esfuerzos en la lucha contra el imperialismo yanqui y la oligarquía corrupta.

A la par que realizaba mítines, movilizaciones, protestas y grandes concentraciones populares en todo el país, hizo contactos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupo insurgente que había sido fundado el 4 de julio de 1964.

Su fuerte vinculación con las luchas populares y revolucionarias, su carisma y capacidad de liderazgo, se hicieron evidentes para la oligarquía y sus fuerzas de “seguridad”, lo cual puso en riesgo su vida.

La fuente de su inspiración fue el Amor al prójimo. Entendió que para alcanzar la justicia y la igualdad que pregona el cristianismo, es necesario transformar la sociedad, es necesario liberarnos del yugo del imperialismo norteamericano y de la oligarquía, y que para enfrentar y vencer a un enemigo tan poderoso es insoslayable la Unidad Popular.

Camilo comprendió que entre marxistas y cristianos hay más puntos de coincidencia que de divergencia, por ello señalaba:

“El deber de todo cristiano es ser revolucionario, y el deber de todo revolucionario es hacer la revolución”

“Los marxistas luchan por la nueva sociedad, y nosotros, los cristianos, deberíamos estar luchando a su lado”

“Con los comunistas… estoy dispuesto a luchar con ellos por objetivos comunes: contra la oligarquía y el dominio de los Estados Unidos, para la toma del poder por parte de la clase popular”

“Considero a los EEUU como enemigos del pueblo colombiano, no al pueblo de los EEUU, sino a su sistema de grandes capitalistas”  

“Y por eso, como sucedió cuando la independencia de Colombia, que los latinoamericanos tuvieron que unirse para luchar contra España, así en esta época nosotros tenemos que unirnos contra los Estados Unidos para luchar por nuestra liberación”

El 1° de agosto de 1966 publicó su “Mensaje a los Cristianos” en la primera edición del periódico “Frente Unido” cuyo texto íntegro dice:

“Las convulsiones producidas por los acontecimientos políticos, religiosos y sociales de los últimos tiempos, posiblemente han llevado a los cristianos de Colombia a mucha confusión. Es necesario que, en este momento decisivo para nuestra historia, los cristianos estemos firmes alrededor de las bases esenciales de nuestra religión.

“Lo principal en el Catolicismo es el Amor al prójimo. "El que Ama a su prójimo cumple con su ley." (S.Pablo, Rom. XIII, 8). Este amor, para que sea verdadero, tiene que buscar eficacia. Si la beneficencia, la limosna, las pocas escuelas gratuitas, los pocos planes de vivienda, lo que se ha llamado "la caridad", no alcanza a dar de comer a la mayoría de los hambrientos, ni a vestir a la mayoría de los desnudos, ni a enseñar a la mayoría de los que no saben, tenemos que buscar medios eficaces para el bienestar de las mayorías.

“Esos medios no los van a buscar las minorías privilegiadas que tienen el poder, porque generalmente esos medios eficaces obligan a las minorías a sacrificar sus privilegios. Por ejemplo, para lograr que haya más trabajo en Colombia, sería mejor que no se sacaran los capitales en forma de dólares y que más bien se invirtieran en el país en fuentes de trabajo. Pero como el peso colombiano se desvaloriza todos los días, los que tienen el dinero y tienen el poder nunca va a prohibir la exportación del dinero, porque exportándolo se libran de la devaluación.

“Es necesario entonces quitarles el poder a las minorías privilegiadas para dárselo a las mayorías pobres. Esto, si se hace rápidamente es lo esencial de una Revolución.

“La Revolución puede ser pacífica si las minorías no hacen resistencia violenta. La Revolución, por lo tanto, es la forma de lograr un gobierno que dé de comer al hambriento, que vista al desnudo, que enseñe al que no sabe, que cumpla con las obras de caridad, de amor al prójimo, no solamente en forma ocasional y transitoria, no solamente para unos pocos, sino para la mayoría de nuestros prójimos.

“Por eso la Revolución no solamente es permitida sino obligatoria para los cristianos que vean en ella la única manera eficaz y amplia de realizar el Amor para todos. Es cierto que "no haya autoridad sino de parte de Dios" (S. Pablo, Rom. XIII, 1). Pero Santo Tomás dice que la atribución concreta de la autoridad la hace el Pueblo.

“Cuando hay una autoridad en contra del pueblo, esa autoridad no es legítima y se llama tiranía. Los cristianos podemos y debemos luchar contra la tiranía. El gobierno actual es tiránico porque no lo respalda sino el 20% de los electores y porque sus decisiones salen de las minorías privilegiadas.

“Los defectos temporales de la Iglesia no nos deben escandalizar. La Iglesia es humana. Lo importante es creer también que es divina y que, si nosotros los cristianos cumplimos con nuestra obligación de amar al prójimo, estamos fortaleciendo a la Iglesia.

“Yo he dejado los privilegios y deberes del clero, pero no he dejado de ser sacerdote. Creo que me he entregado a la Revolución por Amor al prójimo. He dejado de decir misa para realizar ese Amor al prójimo, en el terreno temporal, económico y social.

“Cuando mi prójimo no tenga nada contra mí, cuando haya realizado la Revolución, volveré a ofrecer misa si Dios me lo permite. Creo que así sigo el mandato de Cristo: "Si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda" (S. Mateo V, 23-24).

“Después de la Revolución los cristianos tendremos la conciencia de que establecimos un sistema que está orientado por el Amor al prójimo.

“La lucha es larga, comencemos ya...”

Luego de recibir amenazas de muerte se integró al Ejército de Liberación Nacional (ELN), y lanzó la “Proclama a los colombianos”.

Fue asesinado hace 54 años, el 15 de febrero de 1966, en Patio Cemento, (Santander) a los 37 años de edad, luego de ser herido en combate, al intentar recuperar el fusil de un soldado.

Camilo es un símbolo de las luchas sociales y populares y por ello varios colegios y barrios llevan su nombre.

El general Álvaro Valencia Tovar, quien dirigió el grupo de soldados que fusilaron a Camilo, escondió su cuerpo y lo enterró en un lugar desconocido para evitar la autopsia y que se conocieran las circunstancias de su muerte.

Su ejemplo y compromiso de vida y su pensamiento social y revolucionario se encuentran vigentes y por ello es necesario estudiar y discutir sus ideas para robustecer la lucha ideológica y política:

"Insistir en lo que nos une y no en lo que nos divide" es de singular valor en este momento en que el duque-uribismo fascista busca implementar la reforma laboral y pensional, pisoteando los intereses de los trabajadores colombianos, y el imperialismo desarrolla una brutal ofensiva contra los procesos progresistas, democráticos y revolucionarios que se vienen desarrollando en Venezuela, Nicaragua, México y Cuba, dentro de los cuales se enmarca el sanguinario golpe de Estado en Bolivia consumado el 10 de noviembre de 2019.

Video:
Padre Camilo Torres - Mensaje a los cristianos
https://www.youtube.com/watch?v=hOI4JFKkWFU
Discurso de Camilo Torres - 1966
https://www.youtube.com/watch?v=fOV7QoMJmBo&t=55s

Fuentes:
http://www.colombiainforma.info/camilo-torres-restrepo-insistir-en-lo-que-nos-une/
https://www.pacocol.org/index.php/noticias/conflicto-armado/3946-camilo-torres-simbolo-de-lucha-y-resistencia-del-pueblo-colombiano https://www.marxists.org/espanol/camilo/cristianos.htm