Nacional
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Es el signo común de los rostros. Hay miedo. Desespero. La incertidumbre se ha tomado a gran parte del país nacional que sufre los efectos de la crónica exclusión social, a la que las clases dominantes que han ejercido el poder político durante dos siglos las han condenado. Estas, por lo menos en los últimos 30 años, han impulsado un proyecto Neoliberal que ha construido un orden de derechos para el capital, en el que, obviamente, las mayorías sociales de Colombia no están incluidos. Este orden, ha antepuesto el lucro, el frío cálculo del dinero y sus ganancias, por sobre los derechos de millones incalculables de ciudadanos del país.



Han normalizado la violencia sostenida como lugar común para los habitantes de los espacios rurales y urbanos, la profunda inequidad social generada por el galopante desempleo, la informalidad y las cada vez más inestables relaciones laborales que se han configurado en el mundo del trabajo en Colombia, que se manifiestan en la pobreza y más aún, en la miseria que crece de forma dramática en las ciudades.  

La presencia masiva de las gentes del común en las calles de varias de las principales ciudades del país, exigiendo comida, haciendo saqueos, desesperada, ante un obligatorio confinamiento que se ha decretado en la misma lógica en la que se han producido casi todas las normas de ese orden de derechos del capital que se ha venido reforzando en nuestro ordenamiento jurídico (Recuérdese solamente el recién expedido Decreto 444/2020 firmado ayer por Iván Duque): Aisladas de las complejas, conflictivas y aplazadas necesidades de la gente.

Lo de los últimos dias y sobre todo, lo de hoy, es la demostración del fracaso del modelo Neoliberal que han impuesto las clases dominantes en Colombia a punta de plomo y represión, tal como fue la única respuesta de los gobiernos locales ante las manifestaciones de los excluidos en distintos puntos del territorio nacional desarolladas el día de hoy.

La pauperizacion de la calidad de vida de la población colombiana, que se ha venido desarrollando hace varios lustros, sale a flote y es escamoteada por los medios de comunicación, los cuales sólo hicieron de ellas unos aislados y cortantes comentarios marginales en los Noticieros nocturnos y en la gran prensa.

Ante la crisis generada por el COVID - 19, toma fuerza la propuesta que se ha venido realizando por parte de varios partidos y dirigentes de oposición, así como de significativos sectores de la academia y los movimientos sociales, de establecer una renta básica garantizada por el Estado para cubrir las contigencias generadas por la pandemia y por sus esperados efectos en la economía nacional.

Los más humildes, claman decisiones integrales por parte de las autoridades para hacer eficaces las necesarias medidas de confinamiento social que se han tomado para enfrentar y prevenir la propagación del virus. Hay que rodear sus exigencias, pues, a todas luces, son una parte importante del país a la que se le ha colmado la paciencia.

Gráfica En diferentes puntos del país Foto: Semana

Barranquilla, 24 de Enero de 2020.