Nacional
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La crítica situación de la población de Segovia en Antioquia es la perfecta radiografía del trato que ofrece el gobierno a los conflictos sociales en Colombia. Esta administración entregada a los intereses de las multinacionales y los intereses de los terratenientes, intenta desconocer el valor histórico del trabajo y la tradición familiar y poblacional de los habitantes de esta región antioqueña que han venido explotando el oro de las entrañas de la tierra en esta región durante más de 100 años. El gobierno de Santos y su ministro de minas ahora entregan la exclusividad de la explotación minera a la Anglo Gold, una multinacional anclada en el proyecto neoliberal.


Por supuesto que la población de Segovia se opone a esa situación que desconoce una labor milenaria que se transmitió de generación y generación y que le ha permitido a sus pobladores sobrevivir con la explotación artesanal del oro. Esta confrontación se destaca por la exagerada represión del gobierno nacional que agrede con el SMAD a niños, jóvenes, mujeres y ancianos que forman parte de este municipio que ha edificado su economía en la labor familiar en la extracción del preciado mineral.

El gobierno quiere imponer a la fuerza la prohibición de la explotación a los segovianos, acudiendo a la fuerza y la violenta represión de la policía en contra de las familias de mineros que han ejercido esta labor durante generaciones.

Este es el mimo carácter del ministerio de educación que niega los recursos a la educación pública, mientras le otorga contratos a las entidades privadas que se enriquecen en un carrusel de contratos que socaban los escasos recursos destinados en la el SGP en Colombia. De ahí que se privilegien las concesiones, los convenios, los contratos del servicio a través de terceros y privilegiando programas que introducen la formula neoliberal del mercado en el sector educativo; como si fuera poco, ahora en la licitación de la salud para el magisterio, resulta sospechoso como se presenta una sola firma interesada en asumir el servicio para los maestros y sus beneficiarios, tal vez escondiendo una estrategia de acuerdos empresariales que se apoderan de más de 5.5 billones de pesos que vale este contrato, toda un pastel para los hambrientos empresarios.