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Intervención de Carlos A. Lozano Guillén, dirigente del Partido Comunista Colombiano y director de VOZ, en la instalación del Encuentro Nacional por la Dignidad de las Víctimas del genocidio contra la Unión Patriótica



Un saludo para los y las integrantes de la mesa directiva de este importante acto de las víctimas y sobrevivientes del genocidio de la Unión Patriótica y del Partido Comunista Colombiano y en homenaje a la memoria del inolvidable Jaime Pardo Leal, ex candidato presidencial y presidente de la Unión Patriótica y miembro del Comité Central del Partido Comunista Colombiano. La memoria de Jaime Pardo Leal nos inspira en esta reunión, su estruendosa y alegre carcajada se siente en todos los rincones de este salón.

La mesa directiva de la cual me honra hacer parte, es reflejo de luchadores y defensores de los derechos humanos en Colombia. Un saludo muy especial para la querida compañera Jahel Quiroga, consagrada al logro del esclarecimiento del genocidio de la Unión Patriótica y a quien le reconocemos el trabajo paciente y perseverante en la demanda en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a nombre de la Unión Patriótica y del Partido Comunista Colombiano. Muchas gracias Jahel por tanto trabajo y tanto esfuerzo, desafiando las amenazas y los peligros que deparan tan importante tarea. Nuestro agradecimiento a Tood Howland, delegado de la Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humano de la ONU en Colombia, quien ha velado por los derechos humanos y las garantías para defensores, activistas de organizaciones sociales y luchadores populares, amenazados y perseguidos, no siempre bien recibido por autoridades del Estado y del Gobierno; gracias a Tommy, nuevo embajador de Suecia en Colombia, a quien conocemos desde hace varios años y con quien hemos conversado en la hospitalidad de la Embajada sobre los temas de la paz y los derechos humanos en Colombia. Conocemos el inmenso aporte de Suecia, desde un principio, para el éxito de los diálogos de la Habana en función de la paz y el acuerdo político y social con las FARC-EP; gracias al doctor Calero Vice Defensor del Pueblo y a la doctora Ivonn de DD HH del Ministerio del Interior, quienes trabajan por la protección de los Derechos Humanos y han velado por la protección de los dirigentes del Partido Comunista  y de la Unión Patriótica.

A todos y todas ustedes compañeros, compañeras, amigos y amigas, el saludo fraterno en nombre del Partido Comunista Colombiano y del semanario VOZ. Muchos éxitos en la reunión que hoy comienzan, que es el Encuentro por la Dignidad  de las Víctimas del Genocidio contra la Unión Patriótica. Aquí hay muchas caras conocidas de víctimas y sobrevivientes de personas que perdieron a sus familiares en esta horrible barbarie de la cual el Estado ha negado siempre su responsabilidad.

Coincide esta reunión con el hecho histórico del Acuerdo Final de La Habana, que le puso fin al conflicto armado en Colombia de más de medio siglo y abrió la posibilidad para cambios democráticos y de fondo en la vida nacional. La implementación avanza en medio de dificultades y del sabotaje a las reformas. Hay una extrema derecha radical que prefiere la guerra y la violencia. Está anclada en el pasado. Se lucró del conflicto y prefiere mantenerlo. Vive en la época de la guerra fría, cerrada a la democracia y a los cambios sociales. Se opone a las reformas políticas y sociales que le dieron origen al conflicto. Es una extrema derecha que Actúa por fuera del Estado y del gobierno, pero hay también opositores a la paz dentro del Gobierno y del Estado.

Es muy importante el fallo de la Corte Constitucional que establece el blindaje por 12 Años del Acuerdo de La Habana, pero es fundamental la implementación en el espíritu de lo acordad y suscrito en el Teatro Colón por el presidente Juan Manuel Santos y el comandante de las FARC-EP Timoleón Jiménez. No puede haber contrarreforma, el proceso de implementación no puede modificar lo acordado. Es un Acuerdo de Estado, porque la Corte reconoció que la paz es un asunto del Estado y no solo del Gobierno, en este sentido es actual y vigente el Acuerdo de La Habana en su texto original.

A Colombia le llegó la hora de la paz, pero con democracia y justicia social. El establecimiento no puede seguir cerrado a los cambios democráticos y progresistas. El Gobierno Nacional debe reconocer el genocidio político contra la Unión Patriótica. No puede continuar negándolo. De la misma manera el hecho de que el Partido Comunista es víctima, no solo del genocidio de la UP sino también víctima histórica del Estado violento, de la violencia histórica que en Colombia se ha ejercido desde el poder. Los comunistas han sido blanco de una campaña represiva de seguridad nacional, de políticas anticomunistas para acabarlos. Antes del genocidio de la Unión Patriótica, lo hubo contra la Unión Nacional de Oposición (UNO) y contra el Frente Democrático. El anticomunismo se convirtió en doctrina militarista del Estado colombiano.

Por ello son importantes los acuerdos y el respeto a los mismos en la implementación. Hay que estimular el importante trabajo por la verdad; la Comisión de la Verdad tiene la posibilidad de esclarecer lo que pasó en el conflicto y de quienes son los responsables de cada situación de violencia y crímenes de lesa humanidad. Igual debe darse respaldo a la Justicia Especial de Paz que aplicará la justicia transicional y restaurativa, para que imperen la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición. Deben responder todos los que tengan que ver con los actos atroces del conflicto. No solo los guerrilleros, también los agentes del Estado y los terceros civiles que auspiciaron y participaron en eso delitos. ¡Todos deben responder!” Los comunistas no le tememos a la verdad, desde siempre propugnamos por la paz y la solución política democrática del conflicto armado. No le tememos a la verdad, al contrario la auspiciamos y la defendemos. Históricamente siempre abogamos por la paz pero con democracia y justicia social.

En el momento actual hay un recrudecimiento de la violación de los derechos humanos. Siguen siendo asesinados líderes sociales y populares, es una campaña sistemática que el Gobierno no debe negar, porque es la manera de no actuar con rigor para detenerla.

La alternativa que tenemos es defender el Acuerdo de La Habana, los diálogos de Quito con el ELN y propugnar por cambios democráticos y sociales. Es necesaria la unidad de los que defienden la paz, de los sectores progresistas y democráticos para converger en defensa de la paz y por reformas sociales y políticas, por un nuevo orden político, económico y social. Hay que actuar en consecuencia, sin sectarismo ni arrogancia, propiciando los caminos de la unidad para lograr la paz estable y duradera que solo es posible con cambios en el orden político y social. ¡Adelante compañeros y compañeras!

¡Qué viva la Unión Patriótica!

¡Qué viva la memoria de Jaime Pardo Leal!

¡Qué viva el Partido Comunista Colombiano!