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El 5 de agosto de 2009, en una Reflexión titulada “Siete puñales en el corazón de América” sobre la implantación arbitraria de las bases militares yankis en nuestro país, el líder histórico de la Revolución cubana nos recordaba:



“La presencia de tan poderoso imperio, que en todos los continentes y océanos dispone de bases militares, portaaviones y submarinos nucleares, buques de guerra modernos y aviones de combate sofisticados, portadores de todo tipo de armas, cientos de miles de soldados, cuyo gobierno reclama para ellos impunidad absoluta, constituye el más importante dolor de cabeza de cualquier gobierno, sea de izquierda, centro o derecha, aliado o no de Estados Unidos”.

 La descarada intención del imperio Norteamericano de instalar estas siete bases militares en el territorio colombiano ha sido la de agredir a los gobiernos latinoamericanos que en el cono Sur han osado separarse de la férula yanqui, en particular la Revolución Bolivariana en Venezuela y sus inmensas reservas de petróleo; con la misma intención actúan en otras regiones del mundo creando engendros como el llamado “Estado Islámico” con el fin de apoderarse de los recursos energéticos de ésos países y agredir a Rusia y China.

De igual forma utilizan el añejo pretexto de la “lucha contra las drogas” para intervenir en nuestros asuntos internos, recordemos que EE.UU. es el mayor consumidor de los productos y subproductos derivados del narcotráfico, pero la guerra contra éste se libra por fuera de sus fronteras y atacando al eslabón más débil de la cadena, los campesinos, que por razones económicas han tenido que dedicarse a éstos cultivos ante la imposibilidad de desarrollo sostenible del campo como consecuencia de las nefandas políticas neoliberales que afectan al pueblo en general con su estela de desempleo, hambre y segregación social.

Volviendo a la Reflexión del Comandante en Jefe, nos alerta: “¿Qué ofrece? ¿Qué busca? Ofrece el ALCA, es decir, la ruina anticipada de todos nuestros países, libre tránsito de bienes y de capital, pero no libre tránsito de personas. Experimentan ahora el temor de que la sociedad opulenta y consumista sea inundada de latinos pobres, indios, negros y mulatos o blancos sin empleo en sus propios países. Devuelven a todos los que cometen faltas o sobran. Los matan muchas veces antes de entrar, o los retornan como rebaños cuando no los necesitan; 12 millones de inmigrantes latinoamericanos o caribeños son ilegales en Estados Unidos. Una nueva economía ha surgido en nuestros países, especialmente los más pequeños y pobres: la de las remesas. Cuando hay crisis, ésta golpea sobre todo a los inmigrantes y a sus familiares. Padres e hijos son cruelmente separados a veces para siempre. Si el inmigrante está en edad militar, le otorgan la posibilidad de enrolarse para combatir a miles de kilómetros de distancia, “en nombre de la libertad y la democracia”. Al regreso, si no mueren, les conceden el derecho a ser ciudadanos de Estados Unidos.

Como están bien entrenados les ofrecen la posibilidad de contratarlos no como soldados oficiales, pero sí como civiles soldados de las empresas privadas que prestan servicios en las guerras imperiales de conquista”. En uno de los informes presentado por la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, el profesor Renán Vega Cantor nos hace una espeluznante radiografía de las consecuencias de la presencia, con inmunidad diplomática, de los mercenarios y asesores Norteamericanos en nuestro país: “Hay abundante información sobre la violencia sexual, en total impunidad gracias a los acuerdos bilaterales y a la inmunidad diplomática de los funcionarios de Estados Unidos, que forma parte de un comportamiento sexista y discriminatorio denominado como «imperialismo sexual», similar a los efectos que se producen en todos los lugares donde se encuentran militares de los Estados Unidos, como en Filipinas, Japón o Corea del Sur.

En uno de los casos más sonados, en Melgar y en la vecina Girardot, 53 menores de edad fueron abusadas sexualmente por mercenarios, quienes además filmaron y vendieron las cintas como material pornográfico. También en Melgar, un contratista y un sargento de Estados Unidos violaron a una niña de 12 años en el 2007.

Tanto por las actividades que realizan, como por su estatus de inmunidad, contribuyen a la inseguridad de la población en zonas de conflicto, pero también en otras áreas en las que se concentran y están en contacto con la población civil”. Estas son, entre otras, como la aplicación de la llamada Doctrina de la Seguridad Nacional, impartida por el Pentágono en la tristemente célebre Escuela de las Américas, que coloca en el plano de enemigo interno a todos los luchadores sociales, populares y campesinos, verdadero engendro que sirvió de sustento del paramilitarismo, las “ventajas” de la subordinación, en condiciones neocoloniales, de la oligarquía colombiana a los designios de Washington. Lejos de apoyar los anhelos de paz con justicia social de la mayoría de los colombianos. 1000 becas para la paz.

El 16 de marzo de 2017, el Embajador de la República de Cuba en Colombia, José Luis Ponce, informó del acto solidario y de compromiso con la implementación de los Acuerdos de Paz entre el Gobierno y las FARC-EP, llevados a cabo en La Habana, de otorgar 1000 becas para que igual número de personas de entre excombatientes y víctimas del conflicto lleven a cabo estudios de medicina en la Isla.

Siguiendo con el legado solidario heredado de Martí y Fidel, el gobierno y el pueblo cubanos demuestran una vez más su invaluable compromiso con la lucha de los oprimidos, víctimas de la implementación de este modelo económico depredador del medio ambiente en cuya cabeza se encuentran las agrandes potencias que con sus acciones ponen en riesgo la existencia de la vida misma en nuestro planeta, por la vía de una conflagración nuclear. Cuba, dirigida por Fidel, Raúl, el Che, entre otros combatientes, que en 1.959 llevó a cabo una Revolución, se ha convertido en un faro inspirador de las luchas por la liberación nacional en el mundo, a la fuerza de su ejemplo es lo que lo teme el imperio, razón por la cual ejerce un brutal y criminal bloqueo que ha buscado infructuosamente liquidarla. Históricamente ha ejercido la solidaridad y la cooperación en sus relaciones con los demás países hermanos de Nuestra América y el mundo.

 Por eso vemos médicos cubanos salvando vidas en misiones internacionalistas en África, Centro y Sur América, combatiendo el ébola, al frente de Misiones como Barrio Adentro en Venezuela; maestros cubanos sacando del obscurantismo del analfabetismo con su método “Yo sí puedo” a millones de personas en el mundo, en nuestro país ya se probó éste en el Departamento de Boyacá; entrenadores deportivos cubanos forjando campeones por doquier, también en muchas regiones de nuestro país los podemos encontrar. Deporte, educación, cultura, avances científicos representados en vacunas y tratamientos contra enfermedades, entre muchos otros logros; Cuba no va regando bases militares y muerte por el mundo como lo hacen las potencias imperiales, principalmente EE.UU., no va expoliando recursos naturales, ni promoviendo el individualismo y el mercantilismo que tanto daño le ha hecho a la humanidad; va llevando esperanza, amor por los oprimidos, va salvando vidas. En ese marco se inscriben las 1000 becas anunciadas por el embajador Ponce, en el mediano plazo se convertirán en 1000 almas más en esta lucha por la paz con justicia social en la que estamos empeñados los colombianos.

Fidel continúa entre nosotros como un invencible soldado de las ideas, lo llevamos en el corazón gracias a sus ingentes esfuerzos por lograr la paz en nuestra patria, por poner en alto la máxima martiana de “ser cultos para ser libres”.


Twitter: @wsalgadojaraba Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.

Referencias:


1. http://www.cubadebate.cu/reflexiones-fidel/2009/08/05/siete-punales-en-el-corazon-de-america/#.WMtB3Bq1uM8

2. http://espaciocritico.com/sites/all/files/libros/chcv/chcv_vega.pdf

3. http://www.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2008/11/paz-colombia-fidel-castro-libro-completo.pdf