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La última carta que ha elaborado Zeuxis Pausías Hernández o Jesús Santrich, en respuesta a la de unos notables que solidariamente lo llaman a  deponer su huelga de hambre, es un documento  lleno más que de humanismo de humanidad, verdadera proclama por tantos aspectos digna y emparentada con esas que salían del corazón y la mente iluminadas del genio de América, el Padre de la patria.



A las buenas razones que arguyen los remitentes, Jesús, sin un ápice de terquedad, arrogancia o desdén, no accede a lo pedido casi sin referirse a ello por considerarlo intrascendente en lo personal, sino por la vía de remitir a sus calificados corresponsales al verdadero drama, la tragedia de su patria signada por el odio de una clase dominante y un establecimiento para los que la pervivencia de la  violencia y la muerte son el justísimo, el mínimo  precio que exige la mantención  del statu quo. Uno que, no debería precisarse, por sus atávicas características de injusto y excluyente no es tan virtuoso como para ameritar ese pago.

La carta de Santrich, hace referencia  a hitos de la cultura universal; un hombre en su agonía  libremente asumida como precio por la paz de Colombia y como forma de acreditar su dignidad  revolucionaria, en esta hora crucial de su existencia que pueden ser las últimas, nos remonta a Beethoven y a Schiller para ilustrar los sentimientos que anidan en su alma. Y si hay una palabra, una expresión  que no esté a  tono con la finura de su proclama, son citas de las usadas por los prohombres del establecimiento para refreírse a una Paz que al resto del mundo se le antojó admirable: “Acuerdo barato” dijo el Presidente vulgarizando una paz cuya dimensión  hoy y antes, en este suelo y en cualquier otro, tiene profundas resonancias en el mundo del espíritu, signifique esto lo que signifique para cada quien;  “Criminales de las FARC” , llamó un oscuro ex Ministro de Defensa nada menos  que Alto Comisionado de Paz hoy, y lo dijo no antes del Acuerdo cuando era la terminología de uso para referirse al adversario, sino después de él, cuando la FARC son un partido político legal y hasta los Estados Unidos revirtieron la  impostura de llamarlos terroristas.

Este último episodio pone muy de presente y con toda contundencia algo sobre lo que nadie puede llamarse a engaño: la Paz y el Acuerdo, han sido sin ambages ni dobleces, el escenario donde la ex insurgencia de las FARC mostró su talante ético, su entidad moral. Y los mismos, han sido  a su vez aquél  donde la clase dominante –con todos los “descalificadores” ecos marxistas que para muchos tiene este término-, evidenció su posición de clase visceralmente comprometida con la violencia. Porque saben, lo tienen bien aquilatado, una situación de injusticia, de inequidad y de falta de oportunidades de la absoluta minoría sobre la absoluta mayoría, no puede perennizarse sino por medio de la violencia. Y así esa clase lo admite y reconoce válido. Sólo que la llama “violencia legítima del Estado”. De ahí ejércitos, policías, Esmads, cada vez más numerosos y sobre todo omnipotentes, garantizando que el statu quo no sufra turbulencias. Los sindicalistas, los campesinos, los desplazados, los estudiantes, los militantes de partidos opositores sí que saben de ésto. Ah! Y los campesinos cocaleros de Tumaco a quien un Premio Nobel de Paz bautizó con su nombre la masacre de ocho de ellos.

Hay un proverbio hecho propio hace milenios por varias tradiciones espirituales del mundo, que dice que no es lo que por la boca entra lo que daña al hombre, sino lo que de la boca sale. Porque resalta, “lo que de la boca sale, del corazón procede”. Qué precisa y oportuna referencia para con autoridad más allá de circunstancias  e ideologías, juzgar el corazón del Establecimiento colombiano en general a propósito de la Paz suscrita. Porque  si alguien quiere oír palabras de odio y de venganza, de ira y de vindicta, de cárcel y de muerte, sintonice sus medios de comunicación; oiga a los voceros de sus gremios; escuche los mensajes  de sus altos dignatarios.
 
Jesús Santrich Foto: Óscar Pérez - El Espectador.

#SantrichLibre
Alianza de Medios por la Paz
Bogotá, 11 de Mayo de 2018

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