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Por convocatoria del Comité Coordinador, se constituyó el Consejo Colombiano de Paz, con fecha 10 de septiembre en acto público, efectuado en la sala Seki Sano de la Corporación Colombiana de Teatro CCT, en la ciudad de Bogotá DC. Se trató de una reunión de muy amplia representatividad desde distintos ángulos de la vida cultural, social y política. 



Patricia Ariza, poeta, actriz y directora dio la bienvenida al conjunto de los asistentes. Resaltó el significado del encuentro, la voluntad expresa de muchos y muchas de los asistentes de contribuir al tema de la paz mundial y subrayó el alto compromiso de la cultura al retomar

Acto seguido, en nombra del Comité coordinador Jaime Caycedo hizo una presentación temática de la reunión y aludió a los ejes principales que proyectan la visión desde la circunstancia nacional, regional y latinoamericana del Capítulo colombiano del Consejo mundial de la Paz.

Una primera prioridad es el seguimiento, el respaldo, la explicación, el acompañamiento a la implementación y la pedagogía del Acuerdo Final de Paz entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP, suscrito en noviembre de 2016; junto con la divulgación, apoyo y acompañamiento a la reiniciación del diálogo entre el Gobierno Nacional y el Ejército de Liberación Nacional-ELN.

Una agenda responsable debe poner el acento en la defensa de América Latina y el Caribe como continente de paz, que constituye un compromiso de la máxima importancia en la perspectiva de consolidar  los esfuerzos de unidad latinoamericana, contra todo intento de estimular guerras, conflictos de desestabilización y golpes de Estado como parte de la política continental. La paz en la región  tiene, como uno de los componentes centrales, la paz en las fronteras y el estudio, análisis, apoyo y acompañamiento de los fenómenos que afectan las relaciones de Colombia con los países hermanos de la región, en particular con la República Bolivariana de Venezuela y la República de Nicaragua; la frontera amazónica y el objetivo que se viene impulsando de desmilitarizar las relaciones fronterizas particularmente con Brasil en aras de mejores formas de cooperación; y desde luego también, las relaciones con Ecuador y Perú en la frontera del Sur, sobre todo en el área del Pacífico, frente a los nuevos desafíos planteados por los temas del  paramilitarismo, el narcotráfico y la presencia del Comando Sur de los Estados Unidos en áreas del Pacífico Sur colombiano. Preocupa la renuncia de Colombia al acuerdo de Unasur, que ha representado un espacio de acercamiento y cooperación, de amistad y fortalecimiento de las relaciones entre países y pueblos hermanos, a partir de las identidades culturales, los propósitos políticos comunes y la solidaridad. 

En sus intervenciones, el defensor de derechos humanos Alirio Uribe, la ex alcaldesa de Bogotá, Clara López Obregón, Pablo Castañeda de la Coordinadora socialista, Juan García, Rodrigo Granda, dirigente nacional de la Farc, Marcel Guarnizo, dirigente nacional de la Juventud Comunista, resaltaron el alto significado del proyecto, la valoración de una situación internacional plena de amenazas, la relación estrecha entre la defensa de la paz y sus acuerdos en Colombia y su importancia hacia la paz mundial, el acompañamiento al pueblo Palestino, cuyo Estado ha sido recientemente reconocido por Colombia y la consideración de respaldo al pueblo y gobierno de Siria frente a las amenazas que el intervencionismo occidental representa para la paz internacional. Un tema seriamente cuestionado es la presencia de Colombia en la OTAN, como Estado asociado y las implicaciones que conlleva para la convivencia en la región, en particular frente a la Proclama de América Latina y el Caribe como espacio de paz, suscrita por los presidentes de las naciones de la CELAC, en enero de 2014, en La Habana.

Varios de los participantes subrayaron la propuesta expuesta en la presentación para hacer de la conmemoración del Bicentenario de Boyacá un motivo vinculado a la consolidación de la paz y la unidad de América Latina. Como subrayó el historiador Medófilo Medina, Colombia conmemorará en 2019 el 200 aniversario de la Batalla de Boyacá que significó la derrota estratégica del colonialismo español en las tierras del antiguo Virreinato de la nueva Granada y Capitanía General de Venezuela. A partir de la visión bolivariana que planteó a América Latina como una unidad continental, se enlazaron el acercamiento con San Martini y los pasos para la derrota del colonialismo en el resto del continente. Antonio Becerra, de la UPTC y Marcel Guarnizo sugirieron tareas conmemorativas para resaltar el legado histórico de paz por encima del aspecto puramente militar que el enfoque oficial quiere destacar. Patricia Ariza insistió en el papel de la cultura para resignificar el tema de la paz en Colombia, en su relación con la paz mundial y el proyecto histórico de la unidad Latinoamericana. Chila Pineda resumió ideas y compromisos al tiempo que invitó al equipo impulsor ampliado a constituirse como depositario del nuevo momento del Consejo Colombiano de la Paz