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La Fundación Paz y Reconciliación realizó un informe sobre la millonaria contratación que le dio la Alcaldía de Peñalosa, con millonarios dineros de los bogotanos.



León Valencia señala: “Se trata de una inversión cuantiosa, con metas poco ambiciosas, a conseguir en un lapso corto de tiempo, con un despliegue de 400 personas en una relación estrecha con los usuarios. El emblema Galán será la sombrilla de ese despliegue. No hace falta malicia alguna para pensar que tendrá un impacto en la campaña política”.

“El trabajo ha empezado precisamente en el momento más álgido de la controversia electoral. Se trata de un contrato atípico” cuya utilidad será difícil de medir para los bogotanos, pero no así para Carlos Galán, candidato a la Alcaldía.

La “Corporación Escuela Galán para el Desarrollo de la Democracia” (CEG) nació en el año 2004, después de que fuera liquidado el Instituto para el Desarrollo Luis Carlos Galán, entidad de carácter público, cuyos activos, misión y funciones pasaron entonces a la Corporación, de carácter mixto y dirigida desde su creación hasta hoy por Maruja Pachón, la hermana de Gloria Pachón, viuda de Luis Carlos Galán, quien a inicios de los años noventa había creado el Instituto siendo ministra de cultura.

El informe la Fundación Paz y Reconciliación hace un recuento de la contratación con entidades públicas de la Corporación.

“Desde su creación hasta hoy, la Escuela Galán para el desarrollo ha manejado poco menos de medio billón de pesos en recursos públicos a través de contratos otorgados, en su mayoría, por contratación directa. En efecto, desde que se tiene registro, la Corporación Escuela Galán ha suscrito 45 contratos de modalidad de contratación directa o convenios interadministrativos, mientras por licitación ha alcanzado 17, es decir, el 73% de la contratación con el Estado le ha sido adjudicada sin mediar proceso de competencia previa”

“La contratación directa o por convenios interadministrativos con entidades sin ánimo de lucro, como la Escuela Galán, ha sido una forma recurrente en Colombia de esquivar las leyes de contratación pública lo cual aumenta el riesgo corrupción”

“De un lado, al suscribir convenios interadministrativos las entidades públicas pueden transferir altos montos de dinero a los institutos y corporaciones que, al regirse por derecho privado,  no tienen un tope de montos de contratación que los obligue a adelantar procesos licitatorios; de igual manera, los institutos y corporaciones con quien se firman los convenios o se contrata directamente no están en la obligación de implementar procesos de transparencia en la ejecución de los recursos”

“Los montos de contratación con el Estado anuales, revelan un patrón sobre las correlaciones entre el aumento o descenso en la contratación de la Corporación con las entidades del Estado y la relación de la familia con quienes las gobiernan. Así, a pesar de que fue durante el mandato de Álvaro Uribe Vélez que se creó, no fue sino hasta que alcanzó la presidencia Juan Manuel Santos que los montos de contratación de la Escuela Galán con la nación aumentaron, pasando de un promedio anual durante el gobierno Uribe de 4.336 millones de pesos, a 44.017 millones anuales durante los dos cuatrienios del gobierno Santos. Es un aumento en la contratación con la nación de más del mil por ciento (1.000 %)”.

Los miembros de la familia Galán, como era de esperarse, niegan tener relación con la Corporación, aunque es clara la vocación política de la Escuela y la trascendencia que tiene el apellido del gran líder asesinado en la marca de la institución.

El pasado 16 de agosto la Resolución 788 de la alcaldía de Peñalosa adjudicó la licitación pública TMSA-LP-08 por valor de $10.921'650.523 (¡diez mil novecientos millones de pesos!) a un consorcio conformado por la Escuela Galán con 54 % y la Universidad La Gran Colombia con el 46 %, y con el que podrán contratar mínimo a 411 personas en pleno periodo de Ley de Garantías Electorales.

El supuesto propósito del contrato es reclutar mediadores sociales que busquen “disminuir a 80 % la percepción de inseguridad en el Sistema de Trasporte Masivo”, más conocido como “Transmilleno”. (Es decir intentar hacerle creer a los usuarios que es “seguro”).

¿Y qué pasa si no cumplen esa “meta” de percepción? ...Nada.

El contrato que guarda las apariencias de legalidad se adjudicó con un puntaje de 99,6236, superando por milésimas a los dos que le siguieron en puntaje: 99,577 y 99,516. ¡Qué suerte tienen los Galán!

Sin embargo hubo un proponente que cumplió a tiempo con todos los criterios de evaluación jurídica, financiera y técnica exigidos en el proceso licitatorio TMSA-LP-08-19, lo cual no cumplió la familia Galán, pero no le adjudicaron en ese momento el contrato, sino que a los incumplidos se le dio una semana adicional, para poder terminar adjudicándolo al Consorcio UGC-Escuela Galán.

En la alcaldía de Samuel Moreno les otorgaron contratos por $217 millones y en la de Petro por $324 millones, pero con Peñalosa si han tenido muchísima suerte: ya les completó $12.399 millones con este contrato de Transmilenio.

A nivel Nacional, desde el año 2004 lograron adjudicaciones por $379.125 millones, casi todas en la administración Santos, para un gran total de "aprovechamiento" de los recursos públicos por $392.065 millones en 65 contratos, de los cuales el 74 % habrían sido otorgados a dedo o sea por “contratación directa”.

El contrato es la corrupta mermelada de Peñalosa para la familia Galán, cuya tía es la representante legal de esta próspera y afortunada “sociedad sin ánimo de lucro” que ha vivido del erario público y cuyo gran aporte al país debería ser compartir cuál es el “secreto” para tener tanta “suerte”

Gracias a su indiscutible condición de víctimas de la violencia, los hermanos Galán creen que el Estado debe complacer todas sus demandas sin que nadie pueda alzar la voz en contra de sus pretensiones.

Hay personas cuya máxima aspiración es la de vivir del Estado. En el caso de los Galán, se ha configurado un hecho sin precedentes: tres de los tres hermanos han gozado durante toda su vida laboral de la nómina oficial, ya sea ocupando posiciones de elección popular, cargos de libre nombramiento y remoción, o celebrando multimillonarios contratos.

Su ambición es ilimitada, pero durante el cuatrienio pasado, los hermanos no podían quejarse: Juan Manuel y Carlos Fernando eran senadores, mientras que Claudio se desempeñaba como cónsul general en París.

Carlos Fernando, que estaba en el partido de Germán Vargas Lleras, renunció pocos días antes de que se cumpliera su periodo como senador, y busca ahora remplazar en la Alcaldía a su amigo Peñalosa y hacer una “jugadita” que de resultarle exitosa, los convertirá en poderosos caciques políticos:

Han pasado cerca de 30 años desde la disolución del Nuevo Liberalismo y los herederos de Luis Carlos Galán, Juan Manuel y Carlos Fernando, con ánimo politiquero, buscan la “resurrección” del Nuevo Liberalismo, alegando que ese partido dejó de existir por cuenta de la violencia terrorista, lo cual no es cierto, porque aquella colectividad perdió su personería jurídica cuando Luis Carlos Galán tomo la decisión de regresar al partido liberal.

El interés de los Galán es contar con una estructura partidista que les permitiría negociar y otorgar avales en las elecciones y, sobre todo, gozar de beneficios como los multimillonarios anticipos económicos que el Estado les tendría que girar.

En su cuenta de Twitter la excongresista Ángela María Robledo destacó que Carlos Fernando Galán hace cuatro años le alzó la mano a Peñalosa para que fuera alcalde y es un aliado de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez y el subpresidente Iván Duque, señalando:

“Él está muy bien disfrazado de independiente y dialogante. Hay que desenmascararlo”.

Fuente:
https://www.elespectador.com/opinion/transmilenio-y-la-suerte-de-los-galan-columna-883259
https://www.las2orillas.co/hay-que-desenmascarar-a-carlos-galan/
https://www.losirreverentes.com/el-negocio-de-los-galan/
https://www.elespectador.com/opinion/las-irregularidades-del-contrato-la-escuela-galan-columna-884441