Nacional
Typography

La izquierda colombiana está de plácemes: su periódico más importante, el semanario VOZ, ha arribado a la edición número tres mil, un verdadero hito para el periodismo alternativo latinoamericano, pues no son muchos los medios con compromiso revolucionario que han alcanzado tan significativo registro, y menos en un ambiente de tanta pugnacidad como el que ofrecen la oligarquía colombiana y sus gobiernos, a los que nunca les ha temblado el puño para reprimir cualquier atisbo de real oposición que se presente.



Son numerosísimos los momentos y lugares en los que este medio ha tenido que circular de manera clandestina, como también aquellos en los cuales los lectores han debido extremar su agudeza mental para detectar el verdadero sentido de algunos mensajes, cuya claridad ha tenido que ser opacada ante la implacable censura previa de los regímenes de más extrema derecha que en Colombia ha habido.

Estas tres mil ediciones han sido en realidad tres mil batallas libradas en procura de elevar la conciencia de los colombianos en torno a sus privaciones y necesidades, a las razones y culpables de ellas y a las acciones y derroteros a seguir para transformar la realidad, poniéndola a tono con el sueño del Libertador de tener un país con la mayor suma de felicidad posible.

Teniendo tales propósitos, no es de extrañar, entonces, que sobre VOZ haya recaído tanta persecución, ni que se haya llegado incluso el asesinato de muchos de los responsables de su difusión, entre ellos uno de sus más comprometidos directores, Manuel Cepeda Vargas.

Estas tres mil batallas han sido motivo para que muchas personalidades nacionales expresen su reconocimiento al periódico. El académico y columnista Alejo Vargas, por ejemplo, lo identifica como el canal de expresión “de todos aquellos sectores sociales que en otros espacios no tienen voz”. Piedad Córdoba resalta su papel en la promoción de la paz. La excandidata presidencial Clara López, su independencia y voz crítica. Daniel García-Peña pondera la hazaña que para cualquier publicación tiene su arribo a la edición tres mil, máxime “cuando se trata de un periódico comunista en un país tan profundamente anticomunista, intolerante y violento como es Colombia”.

En fin, de parecido tenor han sido muchos más los comentarios que se han hecho sentir con motivo del arribo de VOZ a sus tres mil ejemplares, lo cual debe ser visto como un reconocimiento a sus gestores y difusores, los comunistas colombianos, que no han regateado un ápice de esfuerzo, de fatiga ni de sangre para llevarnos a los colombianos el registro de nuestras angustias, pero también la convicción de que el futuro nos pertenece. Ese futuro será socialista.