Salud
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El coronavirus (Covid-19) marca un punto de inflexión para la humanidad, más allá de lo sanitario (afirmación obvia), ya que la situación mundial devenida de la pandemia evidencia lo peor y lo mejor del ser humano y la sociedad.



Cada país ha tomado medidas para no dejar entrar o salir a las personas y paliar un virus que se propaga sin freno.

En estos días hemos visto como sin pudor se generalizó primero la xenofobia contra las ciudadanas y los ciudadanos de origen chino. Aun cuando las autoridades del gigante asiático tomaron medidas sin precedentes, como la construcción, en apenas 10 días, de un hospital con capacidad para mil camas, en lo que ha sido calificado como una proeza en materia sanitaria.

En EEUU el presidente Donald Trump encendió las alarmas tras anunciar el cierre de fronteras, sin hacer referencia a las 27 millones de personas que en su país carecen de seguro médico u otro tipo de protección social.

En Chile, inicialmente el gobierno del cuestionado Sebastián Piñera no pudo con su neoliberalismo, fue así como uno de los anuncios del ministro de Salud, Jaime Mañalich, fue el cobro de casi 14,7 dólares por examen de detección del virus; aunque en el sistema público actualmente no tiene costo.

Pero lo peor se ha visto en las ciudades bolivianas de Santa Cruz y Oruro, donde al menos a dos personas infectadas se les negó atención médica especializada y no pudieron acceder a hospitales ni ayuda alguna.

Del mismo tenor son las grabaciones reproducidas en las redes sociales que muestran indignantes reacciones de la población por la desesperación que ha provocado la nula capacidad de las autoridades para adoptar acciones eficaces de salud pública.

Italia, España y otras naciones de Europa están prácticamente aisladas y a diario publican comunicados que sobre todo hacen hincapié en no mantener contacto físico entre personas. En este marco se viralizó el video de la primera autoridad alemana, Ángela Merkel, rechazada al tender su mano para saludar.

Cuba y Venezuela son los países donde se ha instalado la palabra solidaridad y calma para sobrellevar la situación, acompañada de labores preventivas de salud en pleno bloqueo económico, momento preciso para exigir a la comunidad mundial levantar estas inhumanas sanciones en todas las naciones donde se han aplicado, como Irán, para que circulen los medicamentos e insumos necesarios para combatir el Covid-19.

Los países que siguen a China en términos de población afectada y fallecidos son Corea del Sur, Italia, Irán (una de las primeras víctimas fatales fue Seyyed Hadi Khosroshahi, exembajador persa en el Vaticano) y Alemania.

Los estadios de todo el mundo brindan partidos de fútbol u otras disciplinas sin público, el Papa Francisco dio una homilía con la Plaza San Pedro casi vacía y ahora lo hace por videos, se suspendieron las campañas políticas donde se concentran grandes cantidades de gente, por lo que cabe preguntarse: ¿qué pasará los viernes, en Santiago de Chile, donde se reúnen las personas a “protestar hasta que la dignidad se haga costumbre”?

Lamentablemente le queda mucho camino por recorrer a este virus que viene a dar cuenta en qué situación se encuentra la humanidad en su conjunto. Los que sobrevivan tienen el deber de analizar, revisar y cambiar el sentido que le estamos dando a la vida.

Fuente:
https://correodelalba.org/2020/03/12/coronvirus-un-punto-de-inflexion-para-la-humanidad/