Salud
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Los indicadores de salud materno infantil al cierre del primer semestre del 2017 evidencian que este programa continúa consolidándose, para beneficio de los niños y las familias cubanas.



En el primer semestre la tasa de mortalidad materna se redujo a 37,8 por cada 100.000 nacidos vivos, y la tasa de mortalidad infantil a 4,1 por cada 1.000 nacidos vivos, lo cual es una muestra del esfuerzo y dedicación de los trabajadores de la salud, y una expresión del desarrollo social integral alcanzado.

A ello ha contribuido, entre otras muchas acciones, la promoción de la práctica de la lactancia materna. La evidencia científica ha demostrado que existe relación entre la lactancia y el desarrollo cerebral y emocional del niño.

La Lactancia protege a los bebes contra múltiples infecciones, mejora la respuesta a las vacunas, constituye una fuente ideal de nutrientes, reduce la anemia y, lo fundamental: favorece el vínculo afectivo  entre madre e hijo.

Es muy importante que todo recién nacido sano pase de inmediato al lado de su madre, y sea recibido en sus brazos amorosos, en el transcurso de  la primera hora de vida, poniéndolo en contacto piel con piel con su mamá, y ser colocado al seno materno, para que conozca, en primer lugar, el pezón de su madre.

Las glándulas mamarias producen la leche que el necesita, pero el estímulo para la bajada de la leche se desencadena con la succión del niño, por eso es lógico que en los primeros días de vida la producción sea escasa, esto es normal, y no debe llevar a reemplazar la lactancia por el biberón, porque la lactancia materna constituye la más formidable oportunidad, no sólo de darle al nuevo ser la nutrición más adecuada, sino los anticuerpos que lo protegerán de diarrea, alergias, infecciones respiratorias, y otitis media, entre otras enfermedades.

Pero lo más importante es que la leche materna es el alimento espiritual, porque si el seno es dado con AMOR, se convierte en el “mejor comienzo de la vida” y el más importante estímulo para la consolidación del vínculo afectivo, proceso que se inicia durante el embarazo, es decir antes del nacimiento, y que es esencial para garantizar la futura salud mental del ser humano.

Este proceso se centra en el afecto y cuidado que se recibe, y es el producto de la activación de una serie de comportamientos tanto del niño como de la madre. Durante su desarrollo el niño necesita estar cerca de la madre, utilizando pautas de conducta tales como succionar, aferrarse, seguir, sonreír, llamar y llorar.

Esta búsqueda y necesidad de cercanía de la madre por parte del niño se conoce como Conducta de Apego, y la conducta de la madre que intenta mantener al hijo cerca se ha denominado Conducta de Atención. La conducta de ambos, que se dirige a buscar y mantener la proximidad del uno con el otro se ha llamado Conducta Afectiva.

El apego varía de un día para otro, de una hora a otra dependiendo de variables como el hambre, la fatiga, la enfermedad, la desdicha o cuando el bebé se siente alarmado.

El vínculo afectivo se observa claramente formado durante el segundo año, y sólo hacia el tercer año el niño es capaz de aceptar la ausencia temporal de la madre, y puede sentir confianza con otras personas en ambientes extraños.

El apego se acompaña de sentimientos profundos, y determina el desarrollo de la confianza que posteriormente el niño tendrá en los demás, tiene relación directa con el desarrollo intelectual, la formación de conceptos, el razonamiento, el pensamiento abstracto, el lenguaje, las percepciones y los afectos.

El apego íntimo a otras personas es el eje alrededor del cual gira nuestra vida, no sólo en la infancia sino también durante la adolescencia, la madurez y la vejez. De allí una persona extrae la fuerza, goza de la vida, y contribuye a que otras personas también lo hagan.

Es esencial entonces que el niño experimente en los tres primeros años de su vida una relación afectuosa, íntima y continua con su madre, en la que ambos sientan satisfacción y gozo. Y la lactancia materna prolongada durante, por lo menos, los dos primeros años de vida, favorece en gran medida ese proceso.


En Colombia la tasa de mortalidad materna fue de 53.7 por 100.000 nacidos vivos, en 2014, y la mortalidad infantil de 11.3 por cada 1.000 nacidos, a pesar de que también aquí, supuestamente, se promueve la lactancia materna.

Fuentes:

http://www.granma.cu/cuba/2017-07-28/se-consolidan-en-cuba-indicadores-de-salud-materno-infantil-28-07-2017-23-07-48
http://www.granma.cu/cuba/2017-07-28/para-que-comience-bien-la-vida-28-07-2017-23-07-39
https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/demografia-y-poblacion/nacimientos-y-defunciones
https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/VS/ED/PSP/asis-colombia-2016.pdf