Salud
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A partir de la implementación de la Ley 100 en Colombia se cambió a la medicina de una profesión de compromiso social, a un oficio que, al disminuir costos, resulte en mayores márgenes de utilidad para las entidades intermediarias, (EPS) señalaba hace 8 años el Dr. Camilo Hernández, agregando:



Esta intromisión ha afectado la práctica médica y llevó a un trato distante del paciente, considerándolo una entidad patológica y no un Ser Humano que tiene una enfermedad.

Este modelo "técnico" y deshumanizante se centra en el órgano y no en el enfermo, que adquirió connotaciones de “cliente”

El profesor Víctor de Correa Lugo, definió en su Libro “Salud y Neoliberalismo”, que la autonomía del médico es la libertad que tiene para “tomar autónomamente decisiones propias de su competencia en relación con la terapéutica más adecuada para sus pacientes” y señalaba:

“Por ejemplo, el médico decide si una persona es o no candidato adecuado para un trasplante. El médico, con su decisión, influye en la elección de un determinado medicamento, incluido o no en la lista de medicamentos esenciales (…)

“El médico no está solo en sus decisiones y lo que se observa es la continua presión que ejercen las empresas de salud sobre él para que se ciña a las reducidas posibilidades que les permite el mercado, dentro de la competencia financiera con otras instituciones.

“Eso genera decisiones como la de no dar luz verde a trasplantes (para conservar el empleo), o aspectos como el aumento de riesgos médico-legales (por aumento de número de consultas/médico/día), o dar órdenes de suspender la salida del paciente hasta que éste pague.

“La ley obliga al médico a sobrevivir en el mercado (...) Se le convierte en un empleado enajenado, y en un contexto que lo empuja a prácticas poco éticas.

“Una encuesta realizada entre 112 médicos mostró que el 80 por ciento de ellos recibe de las empresas de salud presiones que afectan la calidad de la atención.

“Ese 80 por ciento dijo que existen limitaciones respecto a la cantidad de exámenes médicos que pueden solicitar y el 76 por ciento reconoció limitaciones para formular medicamentos.

“El 58 por ciento dice que le exigen un tope mínimo de pacientes por día y el 39 por ciento dice estar limitado en la autorización de cirugías (...)

Así, “el acto médico se constriñe cuando se le impone que produzca un determinado número de procedimientos, como si trabajara en una fábrica de botones”

“Este control implica la intromisión en el terreno de la relación médico-paciente. Pero el problema no está en la relación médico-paciente per se, sino en que esta relación se ha desdibujado en torno a un contrato de compra-venta (de prestación de servicios) de ejecución instantánea, en la que el médico ya no es (y no puede ser) “médico” y el paciente debe ser cliente.

“El problema de las relaciones médico-paciente está en el marco normativo y estructural del sistema de salud en el que se desarrollan estas relaciones y es allí donde debe buscarse la raíz del problema y no en la inmediatez del consultorio”.

Aunque han pasado varios años, es evidente que la otrora profesión médica “independiente y liberal” ha dado paso a médicos asalariados y amordazados, y se mutó de una práctica médica individual y autónoma a la supremacía de una “ética” corporativa manejada por los dueños de los monopolios de la salud (EPS).

Es hora de que el médico colombiano se baje del pedestal de creerse inmune a la crisis integral del sistema de salud y deje de refugiarse en argumentos meramente académicos, o de apostolado y asuma el liderazgo perdido en todos estos años, no para ayudar a un gobierno corrupto a elaborar unas guías de manejo o estándares, los cuales no se podrán aplicar en su totalidad porque el profesional no manejará las variables del sistema, mientras se mantiene el absolutismo de los intermediarios y de los directivos institucionales.

Y debe usar ese liderazgo no desde las posiciones elitistas acostumbradas, sino uniéndose a todas las demás agremiaciones de salud y de la ciudadanía, para, con una movilización social conjunta, luchar por un cambio estructural del modelo sanitario y de seguridad social en Colombia.

Fuentes:
http://victordecurrealugo.com/wp-content/uploads/2018/07/Salud-y-Neoliberalismo-1.pdf
http://victordecurrealugo.com/salud-y-neoliberalismo/
http://notasobreras.net/index.php/nacional/salud-y-seguridad-social/304-ihay-autonomia-medica-en-colombia