Salud
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(Extractos) Un médico sin afeitar y con ojeras entra en la sala infantil del hospital Al Nassar en la ciudad de Gaza (…)



La sala es sombría y excepto por el gemir ocasional de algún bebé está inquietamente tranquila. La imagen es similar en cada cubículo delimitado por cortinas (...)

El Dr. Mohamad Abu Samia, director de pediatría del hospital, habla en voz baja con una madre y después levanta con cuidado la ropa del bebé hasta mostrar una cicatriz de una operación de corazón que ocupa prácticamente la mitad del cuerpo del bebé. En el siguiente cubículo se ocupa de una niña que padece desnutrición grave (…)

“Tenemos mucho trabajo”, afirma el desbordado doctor. “Hay niños que están deshidratados, con vómitos, diarrea, fiebre”.

El vertiginoso aumento de la tasa de diarrea, la segunda causa más generalizada de la muerte de niños menores de cinco años en el mundo, es motivo suficiente de alarma (...)

Ha sido testigo de un fuerte aumento de los casos de gastroenteritis, enfermedades renales, cánceres pediátricos, marasmo (una enfermedad de los bebés relacionada con la desnutrición severa) y “síndrome del bebé azul”, una enfermedad que hace que los labios, la cara y la piel se pongan azules (…)

Las cifras del Ministerio de Sanidad palestino respaldan las conclusiones del doctor.

Muestran que se han “duplicado” las enfermedades diarreicas hasta llegar al nivel de una epidemia y también que el verano pasado hubo picos de salmonelosis e incluso de fiebre tifoidea.

Revistas médicas independientes han documentado un aumento de la mortalidad infantil y de la anemia, y la “alarmante magnitud” de la atrofia entre los niños de Gaza.

Un estudio de Rand Corporation concluye que la mala calidad del agua es la causa principal de la mortandad infantil. En pocas palabras, los niños de Gaza se enfrentan a una epidemia mortal sin precedentes.

“Cuánto sufrimiento...” afirma el Dr. Abu Samia (…)

Diferentes factores son culpables de esta crisis sanitaria, pero los expertos médicos coinciden en una de sus causas principales: la escasa y contaminada agua potable de Gaza debido al bloqueo económico impuesto por Israel, sus continuos bombardeos de la infraestructura de alcantarillado y el colapso de un acuífero de tan mala calidad que el 97% del agua “potable” de Gaza está por debajo de los criterios sanitarios mínimos para consumo humano (…)

Una visita al densamente poblado campo de refugiados de Shati (“Playa”) de Gaza ayuda a explicar por qué. En este campo 87.000 personas refugiadas y sus familias (que fueron expulsadas de sus ciudades y pueblos durante la creación del Estado de Israel en 1948) se hacinan en medio kilómetro cuadrado de estructuras de bloques de cemento a lo largo del Mediterráneo.

“¿Agua y electricidad? ¡Olvídese!”, afirma Atef Nimnim, que vive con su madre, su esposa y dos generaciones más jóvenes (en total 19 miembros de la familia Nimnim) en una pequeña vivienda de tres habitaciones en Shati.

El agua proveniente del acuífero de Gaza que chisporrotea en los grifos de sus casas es demasiado salada, prácticamente ya nadie la bebe en Gaza. Para conseguir agua potable su hijo Atef's de 15 años amontona garrafas de plástico en una silla de ruedas y se dirige a la mezquita donde rellena los recipientes de la familia, gentileza de Hamas.

Incluso en el campo de refugiados, la mayoría de las familias gasta la mitad de sus modestos ingresos en el agua desalinizada proveniente de los pozos sin regular de Gaza. Pero hasta este sacrificio tiene un costo (…)

Las pruebas hechas por la Autoridad del Agua palestina demuestran que hasta un 70 % del agua desalinizada suministrada por un pequeño ejército de camiones privados, y la almacenada en tanques situados en los techos de las casas está expuesta a la contaminación fecal.

Incluso cantidades microscópicas de la bacteria E coli pueden desencadenar una crisis sanitaria.

La razón, según explica el especialista de UNICEF en agua e instalaciones sanitarias en Gaza Gregor von Medeazza, es que cuanto más tiempo permanece en el agua la bacteria E Coli más “empieza a crecer” y más dañina se vuelve.

La extrema salinidad y los niveles de nitratos del exhausto acuífero de Gaza (que se bombea de forma tan excesiva que el agua de mar está entrando en él) son la causa de muchos de los problemas sanitarios de Gaza. Los altos niveles de nitratos provocan hipertensión y problemas renales (…)

Como la electricidad está cortada 20 horas al día, la planta de tratamiento de aguas residuales de Gaza prácticamente no funciona, por lo que 24 horas al día todos los días de la semana se arroja al mar un agua marrón a través de largas tuberías que desembocan en una playa al norte de la ciudad de Gaza (…)

Para empeorar las cosas, los cohetes y obuses israelíes han dañado o destruido torres de agua y tuberías, pozos y plantas de tratamiento de aguas residuales de Gaza, lo que ha causado unos daños que se calculan en unos 34 millones de dólares. Esto ha paralizado aún más el suministro de agua potable y limpia, con lo que se ha agravado la catástrofe sanitaria.

Un impacto todavía mayor tiene el bloqueo económico de Israel, al que el Dr. Abu Samia culpa directamente de la cada vez mayor desnutrición de la zona.

Las grave escasez de agua y de electricidad, junto con la pobreza cada vez mayor, han deteriorado los niveles de nutrición, afirma (…)

Los gazíes recuerdan bien las cínicas palabras que dijo en 2006 el ministro israelí Dov Weissglas cuando de forma infame comparó el bloqueo con “una consulta con un dietista […]. Tenemos que hacer que adelgacen mucho, pero no tanto como para que mueran” (…)

En 2020 Gaza será inhabitable

“La ocupación y el bloqueo [israelíes] son los principales impedimentos para mejorar la salud pública en la Franja de Gaza”, declaró un estudio de 2018 de la revista médica The Lancet, que mencionaba “efectos significativos y perjudiciales para la atención sanitaria”.

Varios grupos de ayuda humanitaria advierten que si la comunidad internacional no interviene, y pronto, Gaza se volverá inhabitable en 2020 (…)

Y, sin embargo, sea habitable o no, la inmensa mayoría de los dos millones de personas que viven actualmente en Gaza no tiene otro lugar al que ir. La mayoría trata de vivir lo más normalmente posible en unas circunstancias que son extremadamente anormales (…)

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

(Este artículo es el primero de dos sobre la crisis del agua en Gaza. El segundo, que examina las soluciones para la catástrofe del agua y la salud de Gaza se publicó en Al Jazeera el 30 de octubre de 2018).

(*) Sandy Tolan es autor de los libros "The Lemon Tree" y “Children of the Stone” acerca del sueño palestino de crear escuelas de música bajo la ocupación militar israelí. Es profesor de la Escuela Annenberg de Periodismo y Comunicación en la Universidad del Sur de California.

Fuentes:
https://www.aljazeera.com/indepth/features/gaza-drinking-water-spurs-blue-baby-syndrome-illnesses-181029110434881.html
https://www.rebelion.org/noticia.php?id=248972