Sindicalismo
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El pasado 30 y 31 de enero fue convocado el encuentro de organizaciones por el Comité Nacional de Paro, con el objetivo de estructurar el plan de acción en el marco de las movilizaciones nacionales desatadas el pasado 21 de noviembre.



Este encuentro tenía un carácter delegatario y representativo; no obstante, su desarrollo terminó dividido en dos encuentros: uno en CAFAM (conformado mayoritariamente por los sectores que conducían el paro) y otro en la Universidad Nacional (con la participación de fuerzas emergentes) producto de las confrontaciones que se presentaron entre diversos sectores por la limitación del ingreso al mismo.

Esta situación significó una crisis en la dirección que reposaba de manera centralizada en el liderazgo de las centrales sindicales.

La crisis de dirección se precipitó fundamentalmente por dos errores del movimiento sindical en la conducción política del paro.

El primero es que no comprendieron que, si bien ellos tuvieron la iniciativa en la convocatoria de la movilización ciudadana del 21 de noviembre, lo desatado allí fue un movimiento ciudadano que va más allá de ellos; que implicó a otras formas organizativas que operan de manera muy distinta al sindicalismo. El deber de la dirigencia sindical, entonces, era trascender sobre sus propias estructuras para garantizar la unidad del movimiento.

En vez de esto, intentaron imponer al resto del movimiento organizado sus formas organizativas, supeditando la participación a un conjunto de reuniones a las que no es posible asistir todo el tiempo (dado que el resto de organizaciones no gozan de las posibilidades que otorga el fuero sindical).

En los distintos sectores generaron intermediarios que no construyeron legitimidad y con incapacidad de comprender el trabajo en red y descentralizado, que demandan los nuevos movimientos sociales, situación que no fue sostenible y derivó en la crisis de dirección, que se expresó en la división.

El segundo error tiene que ver con que el movimiento sindical, que ha sido particularmente democrático con procesos de elección popular en sus direcciones nacionales, fue tomado por una tendencia aparatista que no supieron contener y dio al traste con la unidad del movimiento. El aparatismo tiene que ver con la instrumentalización por parte de un sector político del movimiento, para orientarlo en una sola perspectiva sectaria. Esto se vio claramente reflejado en el manejo equivocado para validar la representatividad y la participación delegataria en el encuentro de organizaciones.

Esto se hizo limitando la participación de los delegados de las organizaciones, con criterios poco claros, privilegiando el ingreso a partir del grado de cercanía de la organización con un sector político o social en particular, generando un mecanismo cerrado de entrega de credenciales que terminó por limitar la participación de manera arbitraria, situación que generó la crisis que derivó en la ruptura que dio pie a los dos encuentros.

Se hubiera podido apelar a medidas creativas de habilitar observadores, pero la obstrucción de la participación no era admisible.

Este escenario terminó por abrir espacio a manifestaciones violentas y vandálicas que, aprovechando el malestar por la ausencia de diversidad en los participantes y ante el cierre arbitrario en el evento, cosecharon esta circunstancia con expresiones de violencia que se deben rechazar desde todo punto de vista y que no son justificables.

Ese momento requería reconocer los errores en la limitación de la participación delegataria y generar apertura para restituir la dirección del movimiento; no obstante, esto no se dio y el resultado fue la generación de dos encuentros y dos comités de paro.

A partir de esto, surge el espacio de CAFAM, un escenario conformado en su mayoría por las centrales sindicales y otras organizaciones sociales de tipo agrario y estudiantil. Y el espacio de la Universidad Nacional, en donde existe una parte organizada del movimiento sindical, indígena, campesino y estudiantil.

Ambos escenarios tienen organizaciones fuertes con estructuras de representación nacional. Se equivocan quienes han pretendido mostrar a uno de los escenarios como integración de lo organizado, y el otro como un escenario desorganizado y vandálico.

En ambos existen organizaciones bastantes fuertes y con reconocida trayectoria dentro del movimiento social.

Lo sucedido en el encuentro es bastante desafortunado, pero también puede permitir llevar a cabo una crítica y autocrítica constructiva, que permita una acción unitaria del movimiento.

En los dos espacios, en ningún momento se ha puesto en duda la contradicción del mundo social y ciudadano con la orientación neoliberal y excluyente del conjunto de políticas públicas del gobierno de Iván Duque.

En ese sentido, es menester establecer los riesgos que tienen cada uno de los espacios, que deben ser superados para que ambos escenarios puedan converger en una unidad de acción.

El espacio de Cafam tiene el riesgo descrito: el no control del aparatismo como práctica que desconoce otras formas organizativas y que deriva en exclusión y se torna instrumental. Las fuerzas sociales y políticas democráticas que se encuentran allí, que a mi juicio son mayoritarias, deben hacer el esfuerzo por limitar mediante un acuerdo político estas prácticas y tendencias para que se logre mayor amplitud.

El escenario de la Universidad Nacional tiene la amenaza del anarquismo, que podría terminar por obstruir unos mínimos organizativos para construir una unidad política y de acción, dado que existen allí tendencias cuyo interés es el choque con el régimen a toda costa, en menoscabo del planteamiento de una negociación en el marco del pliego de peticiones.

Las fuerzas democráticas de este escenario, que son mayoritarias, deben limitar este tipo de prácticas y ser absolutamente claras con la condena de cualquier tipo de violencia en el marco de las movilizaciones.

Este espacio debe cuidarse de reproducir las prácticas aparatistas que critica del otro escenario, pero sin irse al extremismo de un democraterismo paralizante, en donde cualquier detalle operativo tiene que ser consultado con asambleas para que sea legítimo.

A mi juicio, si se logran superar estos riesgos en ambos escenarios, las fuerzas democráticas de cada uno de estos espacios podrían converger en un escenario unitario en donde se acuerde una unidad de acción.

No creo conveniente que se intente construir un nuevo aparato, en donde cada fuerza luche por subordinar a la otra a su forma organizativa, pues esto fue exactamente lo que fracasó en el encuentro. No es necesario someter al movimiento al desgaste de lo que ha demostrado ser fallido.

Una alternativa es que cada fuerza mantenga sus formas organizativas y se logre la convergencia alrededor de una unidad de acción para la movilización. Es absolutamente necesario que se mantenga esta conciencia y se enfilen todos los esfuerzos para lograr esta unidad de acción.

El país y el movimiento ciudadano que se ha movilizado en las calles reclama grandeza: unos mínimos unitarios de las fuerzas políticas y sociales organizadas.

 Para saldar estas diferencias, debería programarse un nuevo encuentro, que no tenga un carácter delegatario sino de masas, con metodologías muy específicas que han sido utilizadas en el mundo para que puedan participar no solo el movimiento organizado, sino también el ciudadano del común.

Esto podría ser un mensaje de apertura de las fuerzas políticas y sociales organizadas hacia la ciudadanía colombiana, este podría ser un acuerdo de unidad de acción para saldar las diferencias.

El llamado es a tener grandeza en un momento en que el Gobierno de Duque anuncia una batería de reformas contra el Pueblo colombiano.

3 de febrero de 2020

(*) Carolina Corcho Mejía, Médica Psiquiatra, Integrante Corporación Latinoamericana Sur.

Adendum:

La declaración política del Plenario de Juntas Directivas realizado por la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (FECODE) los días 28 y 29 de Enero de 2020 expresó:

“El Plenario de Juntas Directivas de las filiales de FECODE manifiesta en la presente declaración política su inquebrantable convicción en la defensa de la educación pública estatal, universal, gratuita y de calidad, así como en la defensa de la garantía de los derechos laborales, sindicales y gremiales del magisterio colombiano y los trabajadores en el marco de las condiciones económicas, políticas y sociales impuestas por el gobierno nacional”

“En tal sentido, se suma irrestrictamente y hace un llamado a la movilización permanente en el marco del Paro Nacional del 21N originado en el Encuentro Nacional de Emergencia del 4 de octubre del año anterior” (…)

“Denuncia la agresión imperialista contra la soberanía y autodeterminación de los Pueblos del mundo y el arrebato de las conquistas sociales, los golpes de Estado de nuevo tipo que viene implementando y la persistente intromisión en asuntos propios de Venezuela, Ecuador y Bolivia entre otros y la utilización de Colombia como punta de lanza de sus políticas de intervención en la región”

“Rechazamos la negación a la construcción de paz con justicia social manifiesta en la obstaculización de la implementación de los Acuerdos de La Habana y la negativa al establecimiento de nuevos espacios de diálogo con la insurgencia”

“Alzamos nuestra voz de protesta ante el asesinato sistemático de líderes sociales que pretende, no sólo dejar enormes vacíos en las comunidades que resisten a la política neoliberal, sino también sembrar zozobra y temor en las comunidades, impidiendo el desarrollo de procesos cívico-populares que ataquen los intereses de los sectores dominantes del país, así como los de las multinacionales que arremeten contra la población y el medio ambiente en los territorios; igualmente rechazamos el desplazamiento, seguimientos, falsos positivos judiciales e interceptaciones ilegales como expresiones del terrorismo de Estado y la estigmatización y criminalización contra el movimiento social y popular orquestada por el Centro Democrático como partido de gobierno, y la arremetida de un gobierno genuflexo a la política económica internacional y su urgencia de sometimiento por las vías de la dependencia económica impuestas por la banca multilateral, así como el condicionamiento de la inversión social a la misma para el sostenimiento y desarrollo de políticas neoliberales que agudizan las condiciones económicas precarias del Pueblo colombiano” (…)

“Reconoce el importante papel del sindicalismo colombiano y en particular del magisterio, el movimiento estudiantil y juvenil en el ejercicio de movilización y organización de las comunidades en el marco de la construcción de la unidad de la clase trabajadora; así como la importante fuerza manifiesta por los sectores sociales, étnicos y populares en el desarrollo del Paro” (…) “llamando a la unidad del movimiento sindical, social y popular para el fortalecimiento de las exigencias planteadas por el Comité Nacional de Paro”

“Convocamos al magisterio colombiano a ser participe desde sus estructuras, conocimiento y pedagogía para liderar desde el Comité Nacional de Paro las tareas de lucha y movilización que el actual momento nos exige, empezando por la conformación donde falten y la consolidación de los existentes comités municipales, departamentales vinculando todas las expresiones organizativas de Paro con el fin de articular la lucha gremial, a la lucha social y popular con la contundencia y beligerancia que el momento histórico demanda”(…)

“El plenario de juntas ratifica su respaldo al pliego de peticiones planteado por el Comité Nacional de Paro en defensa de la vida, la paz, la democracia y el derecho a la protesta social, en la lucha frontal contra el modelo neoliberal y ratifica su apuesta política en la Escuela como Territorio de Paz”

“Hace un llamado a la unidad de todos los sectores sociales, étnicos y populares y la búsqueda de consensos para avanzar. ¡Lucha y solidaridad son caminos de unidad y los caminos de unidad, son caminos de victoria! ¡A Parar para avanzar, Viva el paro nacional!”

Fuentes:
https://www.sur.org.co/el-paro-nacional-la-unidad-imperiosa-necesidad/
https://www.adebogota.org/index.php/actualidad/politica-educativa/8871-declaracion-politica-reunion-de-juntas-directivas-fecode-enero-2020